Después de vetar al diputado Cristian Ritondo, líder del bloque de Pro y aliado del asesor presidencial Santiago Caputo, el entorno de Karina Milei está decidido a colocar a un diputado afín a ella al frente de la Comisión Bicameral de Inteligencia. Este movimiento responde a la intención de su círculo más cercano de asegurar el control de este organismo, que es fundamental para el manejo de los servicios de inteligencia del país.
El nombre de su candidato aún no se ha definido, pero surgirá del núcleo del “karinismo puro”, según informan fuentes cercanas al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, un colaborador leal de la secretaria general de la Presidencia. Este cambio envía un mensaje claro a Caputo, con quien Milei está involucrada en una intensa lucha por el control de los espacios de poder en la administración. La Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), que actualmente está bajo la influencia de Caputo, es uno de esos espacios en disputa.
Recientemente, la tensión interna ha alcanzado niveles críticos. Algunos miembros del Gobierno temen que los audios y videos que revelaron el presunto cobro de sobornos en la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), que también afectan a Karina Milei, hayan tenido su origen en la SIDE. Además, la controversia en torno al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, por sus viajes a Nueva York y Punta del Este con su familia, ha contribuido a incrementar la crisis.
La controversia en torno a Adorni ha llevado a Karina Milei a buscar un mayor control sobre la SIDE. Al intensificarse la confrontación interna, la hermana del Presidente está determinada a limitar la influencia de Caputo en esta unidad, proponiendo a su aliado más cercano para liderar la Comisión Bicameral de Inteligencia y así asegurar un seguimiento adecuado de las actividades dentro y fuera de la SIDE.
Las atribuciones de la Comisión Bicameral, establecidas por la ley nacional de inteligencia, son amplias. La Comisión tiene la responsabilidad de evaluar y supervisar la ejecución del Plan de Inteligencia Nacional y gestionar el control de los “gastos reservados” llevados a cabo por los organismos que forman parte del Sistema de Inteligencia Nacional, incluida la SIDE.























