El tipo de cambio oficial experimentó una leve disminución, revirtiendo su tendencia de aumento y reafirmando la estabilidad cambiaria, manteniéndose por debajo de los $1.400 y lejos del techo de la banda cambiaria. En el segmento mayorista, la cotización se redujo a $1.375,50, quedando un 22,8% por debajo del límite superior.
A pesar de los movimientos diarios, el balance evidencia contención: en abril, la cotización mayorista acumula un retroceso de 0,5%, y desde inicios de 2026, la caída es del 5,5%. La paridad se sitúa en niveles similares a mayo-junio de 2025, lo que intensifica el debate sobre el posible atraso cambiario. Las cotizaciones alternativas (MEP, CCL y “blue”) se mantuvieron estables o con variaciones leves, con el CCL ampliando su disparidad al 7% respecto al oficial.
La principal causa de la quietud cambiaria es la relativa abundancia de moneda extranjera, con el Banco Central (BCRA) previendo posibles nuevas reducciones nominales. El vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, destacó la disminución en la demanda de dólares para atesoramiento por parte de personas físicas. Además, se suma el incremento en la oferta por la liquidación pendiente de Obligaciones Negociables (ONs) y la mejora estacional en la liquidación de divisas del sector agropecuario, impulsada por las exportaciones de maíz.
Con el tipo de cambio estabilizado, la atención del mercado se centra en la celeridad del ingreso de divisas del agro, la continuidad de las colocaciones privadas y la evolución de la inflación, factores clave para que el Gobierno pueda usar la calma cambiaria como ancla del programa económico.
























