Aníbal Fernández se destapa: Amistad con Larreta y Críticas a Máximo Kirchner y Villarruel
El exfuncionario de los gobiernos kirchneristas y referente del peronismo, Aníbal Fernández, ofreció este viernes declaraciones que sacudieron el tablero político, al revelar su vínculo personal con el exjefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y al lanzar críticas a figuras del oficialismo y de su propio espacio, como la vicepresidenta Victoria Villarruel y el diputado Máximo Kirchner. Sus palabras, en medio de un clima de reacomodamiento opositor, dejaron abierta una serie de interpretaciones sobre posibles movimientos de cara a la contienda electoral de 2027.La Sorprendente Amistad con Rodríguez Larreta
En una entrevista concedida a Infobae en Vivo, Fernández generó revuelo al referirse en términos elogiosos y afectuosos a Rodríguez Larreta, un referente del PRO y rival histórico del kirchnerismo. El exministro no solo reconoció tener una relación personal de larga data con el exmandatario porteño, sino que la calificó abiertamente como una “amistad”.
“Soy amigo desde hace muchos años”, afirmó Fernández, desvelando que este vínculo se remonta a encuentros en la casa del padre de Rodríguez Larreta, ubicada en la Avenida del Libertador. Según relató, fue invitado en “reiteradas ocasiones” a participar de “charlas” en ese ámbito privado. Este reconocimiento público de una amistad con una figura central de la oposición tradicional es inusual en la dirigencia peronista y es interpretado por analistas como una posible señal política o un intento de tender puentes con sectores moderados, pensando en futuras alianzas o consensos.
El exfuncionario, que ocupó carteras en los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, utilizó además su extensa trayectoria para responder a eventuales cuestionamientos sobre su figura. “Fui ministro de cuatro presidentes, tan pelotudo no debo ser”, sentenció, en un tono que combinó la defensa de su curriculum con la provocación, reforzando la idea de su peso político y experiencia.Críticas Duras: De Villarruel a Máximo Kirchner
A pesar del gesto de apertura hacia Larreta, Fernández se mostró inflexible y muy crítico con otros dirigentes del panorama político actual, marcando diferencias ideológicas y personales sustanciales.
El principal blanco de sus cuestionamientos fue la vicepresidenta Victoria Villarruel, a quien rechazó de plano. “No tiene nada que ver con nosotros”, aseguró, distanciándose categóricamente de su figura. El exministro justificó su postura argumentando que no podría compartir un espacio político con alguien que, según su visión, mantiene posturas vinculadas a la defensa de represores de la última dictadura militar. “Si mi espacio acepta esas reglas, yo no estaría allí”, enfatizó, delineando una línea roja infranqueable en términos de Derechos Humanos.
En otro plano, Fernández también apuntó contra el pastor Dante Gebel, desestimando su potencial como figura política en el escenario electoral. “No lo conozco y creo que es un invento”, afirmó, en referencia a las versiones que lo ubican como posible candidato.
Dentro de su propio espacio, el peronismo, el exministro reconoció mantener diferencias políticas con el diputado y referente de La Cámpora, Máximo Kirchner. Fernández fue claro al señalar que, aunque las diferencias no son de índole personal, sí son de carácter político y, a su juicio, de “difícil solución”. Este reconocimiento público de una grieta interna con el sector kirchnerista más duro subraya las tensiones y la heterogeneidad que atraviesan al peronismo en la actualidad.Postura Frente a las PASO y Proyección Electoral a 2027
En relación con el debate sobre la reforma electoral que impulsa el gobierno de Javier Milei, que incluye la posible eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), Fernández se manifestó en total desacuerdo con la iniciativa. Argumentó que el sistema de primarias cumple un rol fundamental al permitir ordenar la competencia interna de los partidos con reglas claras y financiamiento regulado.
“Eliminarlas no resuelve nada”, sostuvo, y advirtió sobre el riesgo de que, sin este mecanismo, el financiamiento de las campañas electorales quede en manos de “actores desconocidos”, aumentando la opacidad en la política.
En cuanto al liderazgo del peronismo, Fernández destacó la figura del gobernador bonaerense Axel Kicillof como uno de los principales referentes. Sin embargo, optó por la cautela y evitó coronaciones apresuradas, planteando que el espacio opositor debe primero enfocarse en construir consensos sólidos antes de seleccionar candidatos para la próxima contienda.
Finalmente, Fernández se atrevió a una fuerte y categórica definición electoral con vistas al 2027: “No tengo dudas de que la oposición va a ganar en 2027”. Explicó que esta proyección se basa en una lectura del actual contexto social del país y el creciente descontento de la ciudadanía con el rumbo adoptado por el gobierno actual, sugiriendo que la marea de la opinión pública está cambiando.























