En septiembre, además, la inversión privada volvió a caer, según informó la consultora Orlando Ferreres y Asociados. La baja se suma a una serie de retrocesos que se acumulan desde 2023. La firma no prevé una recuperación en el corto plazo y considera incierto lo que pueda ocurrir en el mediano plazo. Los datos se conocieron cuando el Gobierno afirmó, durante una ronda de negocios del RIGI en Santa Fe, que la inversión avanza con fuerza.
El Indicador de Inversión IBIM, elaborado por la consultora, registró en septiembre una caída interanual de 5,2 por ciento en términos de volumen físico, es decir, sin considerar el efecto de la inflación. En los primeros nueve meses del año, la contracción acumulada llegó a 7,6 por ciento.
Sector por sector
En la medición en dólares, el informe estima una inversión de 8.540 millones de dólares. El desglose muestra retrocesos en distintos rubros.
En maquinaria y equipos, la inversión cayó 12,3 por ciento interanual durante septiembre. Los equipos nacionales registraron una baja de 3,8 por ciento, mientras que los bienes importados retrocedieron 17,2 por ciento.
En los primeros nueve meses del año, el rubro acumuló una contracción de 11,5 por ciento. En cambio, la inversión en construcción avanzó 4,5 por ciento interanual en septiembre, con lo que volvió a terreno positivo después de cinco meses de caídas. Aun así, el sector acumuló una baja de 2,6 por ciento en lo que va del año.
Sin señales alentadoras hacia adelante
La inversión sigue débil. Aunque los datos de la construcción mejoraron, las importaciones de bienes de capital registraron una fuerte caída en septiembre y dejaron un resultado negativo para el conjunto de la inversión. En el corto plazo, no hay señales que permitan anticipar una recuperación en los últimos meses del año. A más largo plazo, una mejora de las condiciones macroeconómicas y de la actividad, junto con el desarrollo de la minería y el sector energético, podrían contribuir a elevar los niveles de inversión.
Caputo apuesta al RIGI
En este contexto, el ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvo que las inversiones del Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI) evitarán tensiones cambiarias y favorecerán una mayor estabilidad del mercado.
Al inaugurar en Santa Fe la primera Ronda de Negocios del RIGI, Caputo afirmó que “estas inversiones garantizan que la Argentina no va tener problemas de tipo de cambio”. También señaló que se presentaron 48 proyectos por 210.000 millones de dólares, de los cuales 30 fueron aprobados, por un total de 80.000 millones de dólares.
En esa línea, planteó que “en Argentina no es que faltaban dólares sino que se castigaba a los sectores generadores de divisas”, y agregó: “Ahora le damos los incentivos para que se potencien. Esto apenas ha comenzado, es de largo plazo”.
Más allá de las afirmaciones del ministro, la inversión cayó más de 5 por ciento aun con el RIGI en funcionamiento. Sin ese régimen, el retroceso podría ser todavía mayor. La reducción de impuestos y los beneficios previstos por el sistema alteran el panorama: excluyen a la mayoría de las empresas y son aprovechados principalmente por las grandes compañías.
El propio Domingo Cavallo, referente ultraliberal admirado por Milei, advirtió en las últimas horas que el RIGI es “un régimen de privilegio”. Según señaló, el sistema no solo concede beneficios impositivos para inversiones que en su mayoría se habrían realizado de todos modos, sino que también deja afuera a las pymes y a otras actividades económicas. Esos sectores carecen de capacidad para afrontar proyectos de gran escala, pero necesitan incentivos para salir de una crisis que, según el planteo del texto, generó el propio Milei.






















