Ayer jueves por la noche se dio una de las declaraciones indagatorias más esperadas en el expediente que investiga la posible sustracción de Loan Peña en Corrientes.
El marino retirado Carlos Guido Pérez, uno de los principales acusados del caso y marido de la funcionaria municipal Victoria Caillava, ambos encarcelados con prisión preventiva, habló en indagatoria frente a la jueza federal Cristina Pozzer Penzo y apuntó directamente contra la familia del nene desaparecido. “Esto fue una venganza. Hay una interna familiar muy pesada”, afirmó.
También dijo que tanto él como su esposa son inocentes y aseguró que “no descarta” que opere en el caso una “verdadera organización nacional dedicada a secuestrar para trata”.
En otro tramo de la declaración, señaló a quien cree es el mayor sospechoso: “Tengo sospechas de alguien. Me llamó la atención ver volver a Benítez (nota: Bernardino, el marido de Laudelina Peña) sin remera, traspirado, corriendo. Lo que yo vi de esta persona lo vi deambular, perdido sin hablar con nadie. A él y a Ramírez, ellos son amigos, creo que le robaron todo en la policía, tengo sospechas de este señor, por su actitud por su comportamiento, me dio la sensación de una persona que no está en su normalidad. Benítez sería una de las personas” involucradas en “las cuestiones familiares con Catalina”.
En su declaración indagatoria, Bernardino Benítez se desentendió de la desaparición del chico y tampoco implicó a otros acusados mientras denunció apremios policiales. “Creo que se lo llevaron”, aseguró, sin decir quién.
Pérez -complicado por la pericia de perros que olieron el rastro del chico en su camioneta Ford Ranger- comenzó su indagatoria contando cómo llegó al almuerzo del 13 de junio: “Mi esposa había recibido una invitación para concurrir a la casa de Catalina Peña para degustar un almuerzo por el día de San Antonio. Yo a las únicas que conocía era a Catalina y Laudelina. A las 12:30 se coloca la mesa, Loan queda al lado de su padre”, aseguró-
“A la hora más o menos 13:30 aproximadamente finalizó el almuerzo, Laudelina, y las señoras comienzan a lavar los platos. En un momento quedamos Catalina, mi esposa, José {el padre de Loan) y yo, el resto pasa para el fondo de la casa con la idea de juntar unas mandarinas, y luego salen como para el frente de la casa”, continuó.
En uno de los audios que Pérez le envió al comisario Walter Maciel, y que se difundieron en los medios, el marino le dijo que “tenían miedo de que les planten pruebas”. En la indagatoria explicó el origen de ese supuesto temor: “Esa noche estuve pensando en nuestros vehículos, y pensaba que a alguien se le ocurra plantar algo en nuestros vehículos y ahí decido llamar al comisario, le pedí a mi esposa el número porque ella lo tenía agendado por es secretaria del colegio secundario. Entonces como no me contestaba le mando un audio, y le mando varios audios”
Vale aclarar que, efectivamente, los perros de la Policía de Corrientes encontraron olor de Loan en los dos vehículos de la pareja.
“Creo que la mediatización influyó toda la opinión del país, parece irresponsable y también lo rápido que la Justicia de Corrientes resolvió el tema sin profundizar. Nos afectó al grupo familiar y de amistades, con una serie de mentiras y falsedades como que mi hija era Sofía Herrera, no saben lo que le causó eso a mi hija, no tuvieron en cuenta el daño moral, que causó de todo lo que se ha dicho, pero ante la población del país somos culpables de la desaparición de Loan”, agregó. La posibilidad de que la hija adoptiva del marino sea la menor desaparecida en Tierra del Fuego ya fue descartada por la Justicia.
Con respecto a lo que pasó con Loan, esbozó una teoría: “Esto fue una venganza. Hay una interna familiar muy pesada. Por la acusación somos una organización de secuestradores de trata, no descarto que exista una verdadera organización nacional”.
Sobre la hipótesis que plantó Laudelina en el expediente, aseguró, tajante: “El tema del atropellamiento es imposible, todos nos vieron andábamos a paso de hombre”.





























