Los desbordes han generado un panorama desgarrador: se reporta un fallecido, cientos de heridos y más de 1250 evacuados. Muchas familias se han visto forzadas a abandonar sus hogares, que están cubiertos por más de un metro de agua.
En las áreas próximas al arroyo, la altura alcanzó hasta 3 metros, inundando completamente las viviendas y dejando a decenas de personas durmiendo en los techos o acampando en los escasos lugares que aún permanecen secos.
La inundación ha transformado la ciudad en un escenario sin precedentes. Para poder salir a la calle o acceder a los centros comerciales, los vecinos han tenido que recurrir a botes, pagando un dólar por cruzar las calles inundadas. Al llegar al otro lado, motos están disponibles para continuar el viaje, también por un dólar.
Pese a la adversidad, la necesidad de trabajar ha llevado a muchas personas a buscar opciones para evitar perder el día.
El movimiento en los centros comerciales, considerados entre los más grandes de Sudamérica, perdura gracias a la inventiva y determinación de los habitantes.
Con numerosas casas hundidas y barrios enteros afectados por el agua, la emergencia se intensifica ante la previsión de nuevas lluvias. Se anticipan 400 milímetros adicionales en las próximas horas, lo que podría agravar aún más la situación.
Las autoridades de la Entidad Binacional de Itaipú han comenzado a preparar la apertura de compuertas para manejar el caudal adicional. Esta mañana, el caudal de descarga fue de 10,7 millones de litros de agua por segundo.




























