El desencadenante del conflicto se produjo en el campamento base del plantel asiático en Guadalajara, cuando un micrófono abierto captó comentarios de periodistas mientras Son entrenaba alejado del grupo.
La situación generó un malestar considerable dentro del equipo, ya que el servicio militar es un tema particularmente delicado en Corea del Sur, donde los hombres sanos deben cumplir con aproximadamente 21 meses de servicio, salvo algunas excepciones puntuales relacionadas con el deporte.
Son Heung-min había recibido una exención junto con sus compañeros tras lograr la medalla de oro en los Juegos Asiáticos de 2018, aunque realizó tres semanas de instrucción militar básica en 2020, durante la pausa del fútbol europeo por la pandemia.
La filtración de los comentarios provocó una rápida reacción del plantel, que se mostró solidario con su capitán y comenzó a evitar el contacto directo con los medios surcoreanos, limitando su participación en entrevistas individuales y actividades no requeridas por FIFA.
Sin embargo, Corea del Sur no puede eludir completamente la atención de la prensa, dado que debe cumplir con las obligaciones oficiales del torneo, que incluyen conferencias de prensa, la presencia de futbolistas asignados y entrevistas obligatorias tras los partidos.
La Asociación Coreana de Fútbol se pronunció sobre el incidente, lamentando los comentarios realizados durante una práctica y considerando que la situación generó ‘conmoción y decepción’ entre los jugadores.
Además, la entidad hizo un llamado a los medios para fomentar un comportamiento más responsable, subrayando su prioridad de proteger al plantel y asegurar un ambiente de trabajo saludable durante la Copa del Mundo.
Este episodio ha perturbado la calma de la selección surcoreana en medio de la competencia, tras un debut exitoso frente a la República Checa y antes de un crucial enfrentamiento contra México en el Grupo A.
La tensión también ha puesto de manifiesto una grieta entre el plantel y parte de la prensa que lo sigue en el Mundial, un hecho poco común que entrelaza fútbol, respeto interno, códigos de vestuario y una temática cultural sensible para la sociedad surcoreana.
























