De acuerdo con el último informe de la Cámara Argentina de la Industria de Chacinados y Carne de Cerdo (Caicha), el crecimiento en las ventas de carne fresca impulsó la actividad, mientras que los chacinados experimentaron una caída. La diferencia entre ambos tipos de productos alcanzó 22,7 puntos porcentuales, el mayor diferencial desde que se inició esta medición. Para la entidad, “el cerdo gana la parrilla”.
A pesar de la disparidad, las ventas totales de carne porcina y chacinados tuvieron un incremento del 2% si se comparan con septiembre de 2025. En los primeros nueve meses de 2026, el sector acumuló una mejora del 1,3%, con un aumento del 7,7% en la carne fresca y una contracción del 4,9% en los productos elaborados.
Francisco Do Pico, director ejecutivo de Caicha, indicó que “si se mantiene un crecimiento de entre 11% y 12% sobre las cerca de 800.000 toneladas de 2025, la producción de carne porcina cerraría el año en torno a las 890.000 toneladas, un nuevo récord. Mientras la carne vacuna siga cara, el cerdo va a seguir ganando terreno”.
Juan Uccelli, consultor del sector porcino, destacó que la actividad está atravesando un año positivo, con buenas perspectivas tanto en producción como en consumo. “En 2026, el sector porcino en Argentina va a crecer, va a ser un año bueno; a pesar de que aún faltan cerrar octubre, noviembre y diciembre, será un año de bueno a muy bueno”, manifestó. Estimó que la producción podría aumentar hasta un 8,5% en el año, aunque algunas proyecciones sugieren un crecimiento de entre el 10% y el 12%.
Uccelli también enfatizó el aumento del consumo de carne de cerdo, que ya supera los 25 kilos por habitante al año considerando tanto el comercio formal como el informal. Sobre este último aspecto, advirtió que “hoy la informalidad supera el 22% de la faena total” y aseguró que entre las tres principales proteínas animales, el cerdo presenta el mayor nivel de informalidad.
Uno de los factores que ha facilitado el crecimiento de la carne fresca es su competitividad en comparación con los precios de otras proteínas animales. Desde diciembre de 2023, el precio de la carne porcina aumentó 182%, en contraste con el incremento del 227% de la carne vacuna y del 191% del pollo. Esta diferencia ha modificado los precios relativos, convirtiendo al cerdo en una opción más accesible para los consumidores.
La carne porcina resultó ser 13,8% más barata que la vacuna y un 3,1% menos costosa que el pollo en términos comparativos respecto a diciembre de 2023. En otras palabras, con el monto que anteriormente alcanzaba para un kilo de carne vacuna, actualmente se puede adquirir un 16% más de cerdo. Esta ventaja contribuye a explicar el crecimiento en las ventas de cortes frescos de cerdo.
El comportamiento de los precios acumulados durante 2026 también es revelador. En los primeros nueve meses del año, la carne porcina aumentó un 18,1%, comparado con el 20,5% de la carne vacuna y el 27,5% del pollo. Sin embargo, en septiembre, el índice de precios del cerdo creció un 1,3%, superando el incremento mensual del 0,9% de la carne vacuna y del 0,2% del pollo. En ese mismo periodo, el índice general de Alimentos y Bebidas del Indec avanzó un 2%.
Las ventas de chacinados continuaron su caída a lo largo del año: bajaron 1,1% en el primer trimestre, 3,8% en el segundo y 9,9% en el tercero. En cambio, la carne fresca aceleró su crecimiento con un aumento del 10,8% entre julio y septiembre, después de un 10,3% en el primer trimestre y un 2% en el segundo.
En septiembre, el salame milán lideró el incremento mensual con un 2,5%, seguido por el salame y la costilla de cerdo, ambos con un 2,4%. En el acumulado del año, la hamburguesa porcina mostró el mayor aumento, con un 38,8%, mientras que el jamón crudo tuvo el incremento más bajo, con un 9,7%.
Más allá del crecimiento en el consumo, Uccelli advirtió que el notable aumento de las importaciones ha sido un factor que condicionó el negocio durante este año. Según sus declaraciones, la entrada de carne del exterior afectó el precio que reciben los productores locales, sin traducirse en una reducción equivalente para el consumidor.
El consultor aseguró que el significativo aumento de las importaciones ha presionado los precios que perciben los productores, pero no ha beneficiado a los consumidores. La diferencia entre los costos de la carne importada y el precio local se queda en manos de importadores e intermediarios.
A pesar de la reducción en el poder adquisitivo, proyectó un cierre de año favorable, respaldado por una demanda constante y una carne de cerdo que sigue siendo una alternativa económica para los consumidores.
Otro aspecto destacado por Uccelli es el nivel de utilización de las instalaciones. Según sus estimaciones, en septiembre la capacidad de faena porcina alcanzó el 90%, mientras que la correspondiente a la carne vacuna se mantenía por debajo del 70%.
Do Pico expresó que se esperan picos estacionales habituales para noviembre y diciembre, siendo diciembre históricamente el mes más fuerte del año, con la demanda de lechón, matambre, jamón y picadas típica de las festividades.
De cara a 2027, subrayó que el sector deberá mantener la competitividad de la carne porcina frente a la vacuna y el pollo, evitar que las importaciones desplacen a la producción nacional y restablecer el poder adquisitivo para fomentar las ventas de chacinados. También resaltó la relevancia de abrir nuevos mercados, especialmente para las menudencias porcinas en China, con el fin de aprovechar toda la carne, ganar escala y mejorar la rentabilidad.






















