El incidente se produjo en la madrugada del martes, cuando la Policía de la Ciudad y el SAME respondieron a un llamado sobre una mujer que corría semidesnuda en las calles de Belgrano acompañada por un hombre. Posteriormente, se identificó a los involucrados como el exdiputado Moyano y la joven Candela Arizaga, quien inicialmente informó haber sido agredida por Moyano en el contexto del consumo de estupefacientes.
El hijo de Pablo Moyano fue detenido de inmediato y Arizaga fue llevada al Hospital Pirovano, donde posteriormente cambió su declaración, afirmando ante la División de Protección Familiar de la Policía de la Ciudad que no había sufrido agresión alguna.
Tras un allanamiento en la vivienda de Moyano y su indagatoria en la fiscalía, el exsindicalista fue puesto en libertad y, ante las cámaras, manifestó: “Está todo aclarado”.
A pesar de su liberación, se le impusieron diversas restricciones, como la prohibición de acercarse a menos de 300 metros de la joven y la imposibilidad de tener cualquier tipo de contacto con ella.
La causa seguirá su curso con el análisis de las grabaciones de las cámaras de seguridad, el informe médico y el allanamiento, así como la recolección de testimonios y la declaración de Arizaga, para confirmar si efectivamente hubo comisión de alguno de los delitos por los que se le acusa.
Un aspecto relevante, según el abogado Ignacio Barrios, es que la presunta privación ilegítima de la libertad se considera un delito de acción pública, lo que permite al fiscal Julián Pistone proseguir con la investigación, independientemente de la decisión de la joven de no mantener la acusación.
Se espera que en las próximas horas se obtengan los primeros resultados de las pericias realizadas, las cuales serán clave para determinar el avance de la investigación.
Además, se aguarda una determinación sobre si Diego Storto, el abogado de Arizaga, presentará alguna acusación formal o planteará quejas relacionadas con los primeros momentos de la causa.





























