“Aún quedan dos amenazas clave de Hezbollah: los cohetes 122 mm y los drones. Esto exige una combinación de actividad operativa y tecnológica”, expresó Netanyahu durante una reunión con el alto mando militar.
El mandatario indicó que los ataques iniciados al comenzar la escalada con el Líbano han disminuido el stock de misiles de la milicia chiita a solo un 10% de lo que poseía antes del conflicto.
“Esto es lo que le queda a Hezbollah: aproximadamente el 10% de los misiles que tenía al inicio. Pero estos proyectiles siguen siendo motivo de preocupación para los habitantes del norte”, enfatizó Netanyahu.
El premier israelí corroboró que las Fuerzas de Defensa están llevando a cabo ataques, tanto dentro de la franja de seguridad como en áreas al norte de esta, ampliando sus operaciones incluso más allá del río Litani. Destacó que estas acciones cuentan con el apoyo de los acuerdos firmados con Estados Unidos y el gobierno libanés, y aseguró que el derecho de Israel a responder a amenazas está contemplado en los términos del alto el fuego vigente.
La frágil tregua de diez días, establecida a principios de este mes y recientemente prorrogada, ha sido objeto de acusaciones mutuas entre Israel y Hezbollah en relación a supuestas violaciones. Mientras ambos lados reportan ataques y escaramuzas cotidianas, Netanyahu subrayó que la seguridad de las comunidades israelíes del norte depende de mantener la presión sobre la milicia respaldada por Irán y de evitar que esta reconstruya su capacidad ofensiva.
El jefe del Estado Mayor israelí, teniente general Eyal Zamir, advirtió en un comunicado que el ejército anticipa un posible escenario de enfrentamientos en varios frentes en el transcurso de 2026, aludiendo a la prolongación de los combates contra Irán y Hezbollah.
“Desde el 7 de octubre el ejército combate en una campaña multifrontal… 2026 probablemente será otro año de lucha simultánea en todos esos frentes”, afirmó Zamir, quien también recordó el inicio de las hostilidades tras el asalto de Hamas a Israel en Gaza.
En el ámbito político, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, notificó a la enviada de la ONU para Líbano, Jeanine Hennis-Plasschaert, que la postura del gobierno libanés respecto a Hezbollah podría acarrear consecuencias devastadoras.
“Si el gobierno libanés sigue amparándose en Hezbollah, se desatará un incendio que arrasará el Líbano”, advirtió Katz, al tiempo que responsabilizó a las instituciones del país vecino por permitir la influencia y las acciones del grupo armado.
Las declaraciones de Katz fueron una respuesta a los comentarios del líder de Hezbollah, Naim Qassem, quien rechazó la posibilidad de negociaciones directas con.
























