La reunión se llevará a cabo horas después de que Netanyahu se dirija a la Asamblea General de la ONU, donde presentará la postura de Israel en respuesta a las críticas internacionales sobre la guerra y la situación en Gaza. El primer ministro llega a Nueva York bajo una fuerte presión diplomática y política.
Esta bilateral tiene un significado especial en la agenda del mandatario israelí. Mientras varios gobiernos han incrementado sus cuestionamientos hacia la política israelí y su manejo del conflicto, el presidente argentino mantiene un apoyo explícito a Israel y a Netanyahu.
Esa posición de alineamiento quedó de manifiesto en el discurso que Milei pronunció ante la Asamblea General. El presidente argentino criticó a las Naciones Unidas, señalando un tratamiento desigual hacia Israel y acusando al organismo de haber facilitado el avance del terrorismo internacional. También lanzó críticas hacia las posturas contrarias a Israel en diferentes foros multilaterales.
La postura de Milei contrasta notablemente con la de la mayoría de los gobiernos presentes en la Asamblea. En los días recientes, varios países han demandado una mayor presión sobre Israel y han abogado por la creación de un Estado palestino. La Unión Europea, por su parte, reiteró esta semana que la solución de dos Estados es el camino fundamental para alcanzar una resolución duradera del conflicto.
Milei también destacó la cuestión de Malvinas en su discurso ante la ONU, afirmando que para Argentina constituye una “causa nacional”. El presidente cuestionó el rol de la ONU respecto a la disputa de soberanía y destacó una desconexión entre las resoluciones del organismo y su efectiva implementación.
En este contexto, Milei demandó al Reino Unido que reanude las negociaciones para resolver la controversia sobre las islas, advirtiendo que Argentina tomará medidas ante actividades que considere contrarias a su posición. Se refirió en particular a la Resolución 3149, que exhorta a ambas naciones a no efectuar cambios unilaterales mientras la controversia esté abierta.
Además, el presidente se pronunció en contra del proyecto petrolero Sea Lion, en la Cuenca Malvinas Norte, que se impulsa con licencias británicas que el Gobierno argentino considera ilegales. Milei subrayó que no se deberían llevar a cabo actividades hidrocarburíferas en una zona cuya soberanía es objeto de disputa y subrayó que Argentina no esperará pasivamente una respuesta de los organismos internacionales.
Tras el discurso de Milei, el Reino Unido desestimó el reclamo argentino, reafirmando su postura sobre la soberanía de las islas y defendiendo sus actividades de explotación de hidrocarburos. Londres enfatizó que no negociará la soberanía sin el consentimiento de los habitantes de Malvinas, mientras Argentina sostiene que se trata de un conflicto territorial entre dos Estados y exige la reanudación de negociaciones bilaterales.























