La tensión se centró en Facundo Centurión, quien abandonó el campo en camilla tras un violento choque en el área. Su salida no sofocó el clima belicoso: se desató una nueva pelea junto al córner, involucrando a jugadores de ambos equipos, miembros de las delegaciones y policías, en medio de empujones e insultos.
El partido ya presentaba un ambiente hostil cuando Cipolletti tuvo una oportunidad a balón parado cerca de la media hora del primer tiempo. Dentro del área, Federico Acevedo y Centurión chocaron, terminando ambos en el suelo, lo que provocó que otros futbolistas se acercaran a reclamar y separar a los implicados.
El árbitro Fernando Rekers interrumpió el juego y decidió expulsar a los dos jugadores. Acevedo recibió tarjeta roja por un codazo cometido sobre el defensor, mientras que Centurión, también sancionado, fue retirado con un cuello ortopédico hacia la zona de vestuarios.
Esta decisión alteró el rumbo del partido, en el que Cipolletti había estado en dominio, aunque aún no había podido superar a Emanuel Bilbao. Alvarado había aguantado los primeros embates locales con una táctica defensiva, y su arquero había desviado dos oportunidades claras, una de Nehuén García y otra de Leandro Vella.
El traslado del jugador de Alvarado a la ambulancia provocó otra situación conflictiva. Mientras la camilla salía del campo, se generó un tumulto que retrasó la reanudación del juego y trasladó el enfrentamiento hacia el banderín del córner, donde se concentraron futbolistas, auxiliares y efectivos policiales.
Durante estos disturbios, Centurión cayó de la camilla y sus compañeros corrieron en su auxilio, lo que agrandó el conflicto con empujones, mientras desde las gradas un par de zapatillas volaron hacia el árbitro. Además, Pablo Martel, el entrenador de Alvarado, fue expulsado y se retiró escoltado por la policía.
El encuentro se reanudó sin cambios en el clima tenso. Con diez jugadores por equipo, Cipolletti retomó la ofensiva, buscando ampliar su ventaja, aunque Bilbao mantuvo a Alvarado en el partido con intervenciones acertadas, mientras que Facundo Crespo, arquero local, respondió eficazmente a un remate de Tomás Fernández tras un córner.
Los reclamos de Alvarado regresaron cuando Víctor Manchafico interrumpió el avance de Santiago Gutiérrez, que se dirigía hacia el arco. Rekers mostró la tarjeta amarilla, pero la indignación del equipo visitante se intensificó, considerando que la infracción merecía una sanción más severa por ser una acción de último recurso.
Esta jugada agudizó el descontento del equipo marplatense con el arbitraje, aunque poco después, la mayor sanción disciplinaria del segundo tiempo ocurrió con la expulsión de Germán Sosa, quien había ingresado desde el banco y estuvo involucrado en una agresión que dejó a su equipo en desventaja numérica.
Sosa golpeó a Cristian González con un codazo durante un pelotazo largo. El defensor de Cipolletti cayó al suelo y, todavía en el césped, Sosa se acercó y le propinó un puñetazo en la cara. Rekers, testigo de la acción, decidió expulsarlo de inmediato. Así, Alvarado se quedó con nueve jugadores frente a diez de Cipolletti, con el desgaste acumulado de una jornada marcada por las interrupciones y la necesidad de conservar el empate, que les era favorable por su ventaja deportiva. Durante este tumulto, el árbitro también fue custodiado por la policía.
Cipolletti supo aprovechar los espacios que dejó su rival. Aunque había generado las mejores oportunidades, necesitaba concretar esa ventaja antes del partido de vuelta en Mar del Plata. La oportunidad llegó en los minutos finales, cuando Tomás Federico perdió el balón cerca de su propia área. Brandon Obregón recuperó y envió un centro para que Cristian González, apareciendo en el área, anotara con un cabezazo que superó a Bilbao.
Este gol significó la única anotación del partido, otorgándole a Cipolletti una ligera ventaja. Pese a jugar con dos hombres menos, Alvarado resistió hasta el final, pero regresará al José María Minella con una derrota y las ausencias por expulsiones que afectarán su alineación.
La revancha será clave en una serie que quedó definida por un margen estrecho, aunque el encuentro en Río Negro dejó una carga disciplinaria que podría influir en el resultado. Alvarado necesitará ganar por un gol para avanzar, respaldado por su ventaja deportiva, mientras que Cipolletti buscará mantener la ventaja obtenida en un partido que estuvo marcado por la confrontación.























