La competición transcurrió en condiciones difíciles para todos los atletas. Tentoglou logró el salto decisivo durante la cuarta ronda, enfrentando un viento de 1,1 m/s. Previamente, el suizo Simon Ehammer había liderado la competencia tras alcanzar 8,29 metros en la segunda ronda, bajo condiciones de viento aún más adversas, con ráfagas de 2,7 m/s. Tentoglou, de 28 años, respondió con el mejor salto de la noche, asegurando así la medalla dorada.
Tras la competencia, se produjo un momento cómico durante la entrevista con un periodista de la televisión griega. “¡Qué medalla tan bonita! Es curioso que no te hayan dado la medalla”, le dijo el cronista. Tentoglou, al darse cuenta de que no tenía la medalla consigo, respondió: “No, me la dieron, pero la dejé allí. Metí la pata. Lo siento. Chicos, chicos, me la quité, me la quité y la dejé allí”.
El periodista le sugirió que fuera a buscarla si nadie la encontraba, a lo que Tentoglou aceptó: “Voy a ir a buscarla. Lo siento, lo siento”, y abandonó la entrevista en vivo para recuperar la medalla que le otorgó el título europeo de atletismo.
El griego comenzó la final con un salto de 8,27 metros en su primer intento, aunque despegar a 20 centímetros antes de la tabla y un viento de 1,4 m/s lo llevaron a una posición provisional al frente, antes de que Ehammer sobresaliera en la segunda serie. La clave del triunfo radicó en su ajuste técnico: Tentoglou, que había desestabilizado su despegue al ceder más de 18 centímetros en sus primeros tres saltos, logró acortar esta distancia a solo cinco centímetros en su cuarto salto, permitiéndole alcanzar los 8,44 metros.
Este salto marca un hito en la trayectoria de Tentoglou, reafirmando su dominio europeo en esta disciplina y igualando el récord de Heike Drechsler, quien ganó cuatro títulos consecutivos en salto en largo femenino entre 1986 y 1998.
La victoria tiene un significado especial, considerando su rendimiento en la temporada 2023, que estuvo por debajo de sus expectativas. Tentoglou llegó a esta competencia tras igualar el récord griego con un salto de 8,66 metros, la mejor marca mundial de este año, en los campeonatos nacionales.
Aunque decidió no realizar sus dos últimos intentos, la competencia mantuvo la emoción hasta el final, particularmente para el portugués Gerson Baldé, vigente campeón mundial bajo techo, quien estableció un salto de 8,18 metros en la sexta ronda, logrando su único salto por encima de ocho metros en la final y superando momentáneamente al búlgaro Bozhidar Saraboyukov, quien, en su sexto intento, alcanzó 8,26 metros, recuperando el tercer lugar y anotándose su primera medalla significativa al aire libre.
“Esta fue una de las finales más duras que he realizado. Soy competitivo en diversas condiciones, pero este viento fue muy complicado para nosotros, los saltadores de longitud. Este no fue un salto normal de 8,40 m; fue un gran salto. Por eso lo valoro mucho”, analizó Tentoglou.
“Esta es una de mis victorias más preciadas porque también ha sido una temporada compleja para mí. Esto marca el inicio de mi camino para volver a obtener oros”, concluyó el deportista, quien se ha consolidado como uno de los más destacados del atletismo masculino en los últimos años.























