Valencia reemplazó a Merentiel a los 11 minutos del segundo tiempo, ingresando con una amplia sonrisa, algo habitual en el delantero que sustituyó. Según la nueva normativa que se implementó desde el Mundial, los jugadores que salen del campo no deben hacer tiempo, y Merentiel, poco antes de abandonar el césped, aceleró su paso justo al pasar por el costado del ecuatoriano, lo que provocó la risa de Valencia. Dijo una oración y se integró a un contexto perfecto para su debut: una ventaja significativa y muchos espacios que alentaban a los aficionados xeneizes a esperar que el atacante de casi 36 años comenzara su carrera en el club con confianza y goles.
Pese a que el marcador final volvió a incrementar la cuenta en favor del equipo azul y oro, Valencia no logró marcar. Cuando se jugaban los minutos adicionales, y parecía que el debutante no tendría ninguna oportunidad clara, apareció una chance que no supo aprovechar. No fue un remate que terminó en manos del arquero ni un disparo desviado, sino por su indecisión que derivó en una habilitación que fue interceptada por la defensa de Recoleta.
Aunque ya había entrenado con Boca nueve días atrás, estos fueron sus primeros minutos formales tras su última participación oficial, que fue la eliminación de Ecuador ante México en el Mundial 2026, el 30 de junio. Más de un mes y medio sin la práctica habitual se hizo evidente; deberá trabajar en su acondicionamiento físico y futbolístico para brillar en un equipo que va encontrando ritmo, identidad, resultados y goles.
De hecho, se podría argumentar que su aporte fue más valioso en tareas defensivas que en el ataque. En diversas ocasiones le costó imponerse en los duelos aéreos, así como en los enfrentamientos uno a uno con los defensores paraguayos. Desde atrás observó algunos contragolpes sin animarse a acelerar en búsqueda de su tanto.
A los 18 minutos, un tiro de esquina a favor del equipo rival derivó en un balón que Valencia recibió en defensa. Con tranquilidad, aguantó la presión de sus marcadores y esperó el momento adecuado para pasarla hacia atrás, lo que activó un contraataque de Sebastián Villa que terminó con un disparo fallido de Alan Velasco.
Transcurrida media hora, otro córner de Recoleta fue anticipado por Valencia, que estaba desmarcado en el primer palo. El envío le llegó y, con un leve salto, logró despejarlo de cabeza: la pelota cayó directamente a los pies de Kevin Zenón, quien corrió y liberó el camino para que Velasco quedara mano a mano con un defensor. Tras gambetear, el jugador anotaría el cuarto y definitivo gol, demostrando así el valor defensivo del aporte de Enner.
Aunque su debut podría haber sido más productivo, la oportunidad de brillar llegó con el encuentro casi culminado. Villa atacó por la izquierda y conectó con Velasco, quien ya en el área lo asistió. La pelota, sin embargo, llegó un poco retrasada, obligando a Enner a acomodarse para controlar con el pie derecho. Su control se alargó un poco más de lo deseado, dejándolo en una posición incómoda, y con la rápida salida del arquero Nelson Ferreira y la presión de dos defensores, optó por asistir a Zenón. Sin embargo, uno de esos defensores que retrocedieron logró interceptar su pase.
“Lo vi bien a Enner, mostró cosas interesantes. No estuvimos tan precisos con él en el contraataque, pero lo evaluamos favorablemente. De otro modo, no lo habría puesto. Él es consciente de que le falta y se esfuerza por mejorar física y futbolísticamente”, expresó el entrenador.
Se trata de un proceso que requiere tiempo y óptima preparación: el conjunto de Arruabarrena comienza a encontrar su fluidez en el juego, lo que brinda a Enner Valencia la oportunidad de sentirse más cómodo en una etapa final de su carrera que tiene sus desafíos.
























