Espert presentó un documento de 141 páginas en el Juzgado Federal N° 2 de San Isidro, mientras el juez Lino Mirabelli avanza en la definición de la situación procesal del exlegislador, en el contexto de la investigación vinculada a un pago de 200.000 dólares recibido en 2020, que estaría relacionado con el empresario Federico “Fred” Machado.
“¿De qué me acusan? De ‘lavar’ el pago de un contrato de consultoría. Un contrato firmado ante escribano en 2019 y apostillado por el Estado argentino, verificable online por cualquiera, hoy. Los contratos truchos no se llevan al Colegio de Escribanos”, escribió en una extensa publicación en su cuenta de X.
El exdiputado destacó que el pago fue realizado a una cuenta a su nombre, con la referencia de la transferencia claramente especificada. “Un solo giro, entero, de banco a banco. El que lava esconde su nombre. Yo lo puse en cada papel”, subrayó.
Además, negó que el contrato sea “simulado”, y detalló que su origen está documentado en correos electrónicos de 2019, los cuales fueron incorporados a la causa con certificación notarial y extracción forense. “Nació de una reunión personal que la propia empresa agradeció por escrito. Todo antes del pago”, agregó.
“Ya declararon tres testigos sobre ese contrato, que corroboran mi versión. ¿Saben cuántos hechos en mi contra aportaron? Cero. Ni uno”, afirmó.
Sobre las acusaciones que recaen sobre Machado por fraude y vínculos con el narcotráfico, Espert dijo no tener conocimiento de estas, que se hicieron públicas tras la detención del empresario en 2021. “¿Cómo iba a saber yo en 2019 lo que no sabía nadie? Ni los bancos de EE. UU. con los controles antilavado más duros del mundo, ni un solo organismo argentino o extranjero. Toda la información estatal sobre mi contratante es de 2021 en adelante. Yo no tengo la bola de cristal”, sostuvo.
En relación al cargo de “enriquecimiento extraordinario”, Espert comentó: “Antes del contrato yo tenía una casa y un auto. Hoy tengo una casa y un auto. Dos tercios del ‘aumento’ (la mayor parte) son inflación y ajustes de valuaciones fiscales”.
“Dicen que ‘lavé’ para Machado. ¿Y saben cuánta plata volvió a Machado? Cero. Ni un dólar. El dinero quedó en mi cuenta, a mi nombre, con mis impuestos pagados. Un ‘lavado’ donde el dueño del dinero no recupera nada no es un lavado: es un pago. ¿Entonces ‘lavé’ para mí?”, argumentó.
Además, cuestionó: “A ver si entiendo: ¿planifiqué todo al detalle —escribano, apostilla, correos, testigos— y justo me ‘descuidé’ en que la plata viniera de la cuenta de un tercero y sin factura? ¿El genio del crimen y el chapucero, la misma persona? Por favor”.
Espert reflexionó sobre la supuesta necesidad de Machado de recurrir a él, un economista reconocido y candidato a la presidencia, para mover 200.000 dólares a través de una cuenta a su nombre, afirmando que dicha vía sería la peor estrategia de lavado.
Finalmente, enfatizó que “todo lavado tiene un beneficiario: o el dueño recupera su plata ‘limpia’, o uno disfraza plata propia”, pero en su caso “no ocurrió ni una cosa ni la otra”, concluyendo que “un delito sin objeto probado y sin beneficiario no es un delito difícil de probar: es un delito que no ocurrió”. Además, aclaró que al enterarse de la identidad de Machado, lo comunicó en medios de comunicación y rectificó sus impuestos antes de cualquier reclamo fiscal.
























