De acuerdo con el informe titulado “Evolución del Mercado de Cambios”, las compras brutas de billetes de dólares por parte de las personas han sumado un total de u$s44.437 millones desde la eliminación de los controles cambiarios. En el mismo período, las ventas por parte de los usuarios llegaron apenas a u$s6.557 millones, lo que significa que por cada dólar que entró al mercado formal a través de un ahorrista, la demanda minorista absorbió u$s6,78. Este comportamiento se ha caracterizado por una tendencia creciente en el consumo de dólares, que se ha consolidado a lo largo de 2026.
Durante julio, la demanda se aceleró nuevamente, alcanzando la participación de 1,7 millones de personas, quienes compraron u$s3.319 millones. Si se restan las operaciones de venta realizadas por más de 690.000 individuos, que sumaron u$s404 millones, las compras netas destinadas al atesoramiento llegaron a u$s2.916 millones. A esto se sumaron egresos netos por transferencias al exterior, que totalizaron u$s546 millones.
Con esto, en los primeros siete meses de 2026, la demanda total del público ya superó los u$s18.000 millones. Sin embargo, a pesar del considerable volumen destinado al ahorro personal, el Sector Privado no Financiero concluyó julio con un saldo vendedor neto de u$s502 millones.
La contención de la demanda minorista se vio sostenida casi exclusivamente por la liquidación de divisas provenientes del sector agropecuario. El rubro de Oleaginosas y Cereales lideró la oferta privada, con ventas netas por u$s3.505 millones. En simultáneo, el BCRA mantuvo su racha acumuladora en el mercado cambiario: en julio, adquirió u$s2.163 millones y, hasta el último viernes de agosto, había acumulado un total de 22 ruedas consecutivas de saldo comprador, alcanzando los u$s14.049 millones en lo que va del año.
Con estos números, el BCRA superó de manera holgada el piso de las metas de acumulación de reservas, que estaban fijadas entre u$s10.000 y u$s17.000 millones, en el marco de los acuerdos establecidos con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Esto también permitió habilitar el giro de u$s3.400 millones en utilidades empresariales al exterior.
En julio, la cantidad de personas que adquirieron dólares en Argentina alcanzó su nivel más alto desde las elecciones legislativas de 2025. Un tercio del total comprado quedó fuera del circuito formal, es decir, “debajo del colchón”, una cifra que recuerda a los niveles observados en los agitados meses electorales, lo que refleja una mayor cautela entre los ahorristas.
El BCRA divulgó un nuevo informe sobre la Evolución del Mercado de Cambios y el Balance Cambiario, en el que se establece que durante el séptimo mes del año, las compras de billetes y divisas “sin fines específicos” llegaron a u$s3.461 millones, marcado así un récord desde octubre de 2025 y mostrando un aumento del 42% respecto a junio.
Si se observa exclusivamente el concepto de billetes, la entidad monetaria señaló que fueron 1,7 millones los compradores, lo que representa un crecimiento de cerca de 200.000 individuos frente al mes anterior. En contrapartida, se registraron 697.000 vendedores, lo que indica una disminución de más de 20.000 personas en comparación con el mes previo.
El aumento del dólar oficial, que superó los $1.500, generó preocupación en el mercado anticipando posibles tensiones cambiarias de cara al mes de septiembre. Algunos analistas advierten que esto podría llevar al dólar hacia la franja de $1.550 a $1.570, mientras otros observan señales de mayor estabilidad. La evolución de la oferta de divisas será fundamental, ya que se proyecta una mayor liquidación y menos presión por el giro de utilidades al exterior.
Además, las tasas de interés desempeñarán un rol central en el control de las presiones cambiarias. Según los expertos consultados, si el BCRA continúa con la acumulación de reservas y el Tesoro no toma liquidez por encima de los vencimientos, las tasas podrían estabilizarse en niveles similares a los de junio y julio. La discusión gira en torno a la necesidad de recuperar un rendimiento real positivo que compita con la demanda de dólares.
Por otro lado, el tema de la inflación también será clave, y los economistas anticipan una desaceleración. Las proyecciones sitúan el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de agosto en un rango entre 1,7% y 1,9%, mientras que para septiembre se espera un rango de 1,5% a 1,7%, siempre que los movimientos en el tipo de cambio no se transfieran de manera significativa a los precios. Factores como la moderación de los precios de la carne, la reducción de las presiones sobre los combustibles y una menor demanda estacional de energía pueden contribuir a sostener esta tendencia a la baja.























