Andrijciw, que lleva 26 años viviendo en España, no anticipó la repercusión que tendría el gesto en redes sociales ni el aluvión de entrevistas que le seguirían. “En dos días no he parado de dar entrevistas”, comentó tras la difusión de imágenes que capturaron el emotivo momento.
Desde su posición, Andrijciw observó cómo Colapinto, al finalizar la carrera, miró hacia él mientras saludaba a los espectadores. Aunque en un principio no entendió del todo la intención del piloto, rápidamente se dio cuenta de que Colapinto deseaba su bandera.
“Yo ya le llevaba la bandera, la cartera, los zapatos”, recordó entre risas. Una vez comprendido el gesto, le entregó la bandera argentina que siempre lleva consigo en las competencias para mostrar su orgullo por su país. “La bandera la llevo siempre, desde que comencé en el mundo motor; la muestro para que cualquier argentino que coincida la vea”, añadió.
Andrijciw le pasó la bandera y, aunque deseaba abrazar a Colapinto, optó por un gesto más sutil: golpeó suavemente el auto del piloto mientras desde las gradas se escuchaban los aplausos y gritos de otros argentinos presentes.
“Por un momento me sentí Colapinto, Messi y algún deportista de estos”, confesó. Para él, el episodio simbolizó un reencuentro con un compatriota después de más de dos décadas en el exterior. “Me sentí como un niñito de diez años. Una felicidad tremenda”, agregó.
El comisario explicó que su intención al llevar la bandera era exhibirla si se cruzaba con algún piloto o fanático argentino, aunque no había pensado en entregársela a un corredor. “La idea era mostrarla nada más, que Colapinto viera que había un argentino allí”, subrayó Andrijciw, quien se sumó a las competencias hace dos años.
Ese día marcó su debut como comisario en una carrera de Fórmula 1. Había empezado su formación en Jarama Race, institución que asumió el servicio de comisarios en el evento, y participó también en pruebas en otros circuitos.
Originario de Mendoza, actualmente vive en Alovera, un municipio cerca de Guadalajara, a unos 50 kilómetros de Madrid. Desde su emigración, no ha podido regresar a Argentina, aunque sigue en contacto con su familia y mantiene su pasión por el fútbol, el Turismo Carretera y el automovilismo.
Andrijciw aclaró que no rompió las normas al acercarse a Colapinto, ya que permaneció en la zona externa, respetando el protocolo que impide a los comisarios ingresar a la pista sin autorización de la dirección de carrera, dado que este puede resultar peligroso.
“No se debe acceder a pista sin permiso”, apuntó, reconociendo que aunque Colapinto transitaba a baja velocidad, los monoplazas siempre presentan un riesgo.
“No pensé en las consecuencias. Solo pensé en qué quería”, reflexionó sobre la detención del auto frente a él. También hizo hincapié en que, si el piloto hubiera solicitado cualquier otro objeto, también se lo habría entregado sin dudar.
Andrijciw atribuyó la respuesta entusiasta del público argentino al recorrido de Colapinto en el automovilismo y su conexión con los aficionados. “Franco luchándola desde abajo, peleándola, supercarismático”, puntualizó.
Considera que Colapinto tiene el potencial de alcanzar posiciones más destacadas si Alpine logra mejorar el rendimiento de su vehículo. “Cuando Alpine le ponga un autito unas dos, tres décimas más, en vez de festejar un P7, celebremos siempre podios”, afirmó.






















