El estudio cuantifica una transición que se comienza a observar en los concesionarios, aunque se mueve a un ritmo más lento en las calles. En los primeros ocho meses del año, las ventas de vehículos eléctricos e híbridos alcanzaron un 15,7% del total de patentamientos, y la proyección para el cierre del año sugiere que la participación de la electromovilidad podría ubicarse en alrededor del 16,2%. Sin embargo, estos porcentajes contrastan con el panorama general del parque automotor argentino.
En la actualidad, hay aproximadamente 14,5 millones de vehículos circulando por el país, de los cuales solo el 0,82% son electrificados. Dentro de este grupo, los modelos enchufables, que incluyen tanto los eléctricos puros como los híbridos, ascienden a 19.439 unidades. El resto del parque está compuesto predominantemente por vehículos con motores tradicionales: 74,12% funcionan a nafta, 24,68% a diésel y 0,39% a GNC.
Según las proyecciones de Acara, se anticipa que en 2026 se venderán 512.000 vehículos 0 km, lo que representaría una disminución del 16% en comparación con 2025. Se prevé una recuperación gradual en los años siguientes: 537.600 unidades en 2027, 564.500 en 2028, 592.700 en 2029, 622.300 en 2030 y 653.500 en 2031. En este contexto, se espera que la participación de coches electrificados aumente del 16,2% al 30% del mercado.
Este crecimiento estaría respaldado por una mayor oferta de modelos, mejores condiciones de acceso para los vehículos electrificados y una apertura comercial que podría favorecer la competitividad regional. No obstante, el informe subraya que el principal obstáculo no es la demanda, sino la infraestructura disponible para respaldarla.
El estudio revela una paradoja que es clave para entender la situación. Las ventas pueden experimentar cambios relativamente rápidos, pero la renovación del parque en circulación requiere mucho más tiempo. Por lo tanto, aunque la participación de electrificados en las ventas aumente, su influencia en el total del parque seguirá siendo baja.
Se proyecta que el parque automotor crecerá de 14,7 millones de unidades en 2026 a 17,2 millones en 2031, un incremento del 17%. Durante ese mismo periodo, la flota de vehículos enchufables podría aumentar de 25.443 a 297.959 unidades, es decir, multiplicarse casi por 12. A pesar de este aumento, se estima que los vehículos enchufables representarían solo el 1,73% del total del parque hacia fines de 2031.
El informe también estima que alrededor de 90.000 vehículos saldrán de circulación cada año, lo que implica apenas un 0,6% del total del parque, debido a bajas registrales, obsolescencia y desguace no formal. Esta lenta renovación permite que el uso de motores de combustión interna continúe dominando el mercado.
Uno de los hallazgos más sorprendentes es que, en el horizonte previsto, la electrificación no será suficiente para disminuir el consumo total de combustibles líquidos. Por el contrario, se anticipa que la demanda aumentará de 15.000 millones de litros anuales en 2026 a 17.200 millones en 2031, lo que equivale a un incremento del 14,5%.
En contraste, el consumo eléctrico asociado a la movilidad crecerá de manera significativa: se calcula que pasará de 28,5 GWh anuales a 322,2 GWh, lo que representa un aumento de 11,3 veces. Sin embargo, este volumen sigue siendo muy bajo en relación con el sistema energético nacional. Según el informe, esos 322 GWh equivaldrían aproximadamente al 0,2% de la demanda eléctrica total del país.
Otro dato relevante del estudio es que el parque de vehículos electrificados para 2031 podría dejar de consumir unos 410 millones de litros de combustible en comparación con vehículos que funcionan a nafta. Aunque esto representa un ahorro importante, aún es insuficiente para revertir la tendencia general del parque automotor.
El informe destaca la necesidad urgente de mejorar la infraestructura de carga. Argentina cuenta actualmente con unos 318 puntos de carga públicos o semipúblicos para una flota de aproximadamente 19.400 vehículos enchufables, lo que resulta en una relación de 61 vehículos por cada cargador. Este número es muy superior al promedio global, que gira en torno a 11 vehículos por punto de carga.
Siguiendo estos parámetros, Argentina necesitaría contar con 29.796 puntos de carga públicos para 2031, lo que dejaría una brecha de 29.478 cargadores respecto a la red actual. Inclusive adoptando el criterio europeo AFIR, que mide la necesidad en función de la potencia instalada y no solo de la cantidad de cargadores, la diferencia sigue siendo considerable.
Además, la red de carga y la adopción de vehículos eléctricos se hallan concentradas en pocas regiones. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires alberga más de 7.400 vehículos enchufables, lo que representa el 38,5% del total en el país, mientras que el Área Metropolitana de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires concentran cerca del 70% de la infraestructura pública disponible. Si bien la transición hacia la electromovilidad está en marcha, esta avanza de manera desigual, con una clara conclusión: aunque la cantidad de vehículos electrificados está en aumento, el parque automotor argentino seguirá, durante varios años más, dependiendo del nafta y del diésel.























