El reciente regreso de Xi Jinping a Egipto, tras una década de ausencia, fue recibido con los máximos honores estatales. Al Sisi ofreció una recepción oficial al mandatario chino en el palacio de Ittihadiya, donde se llevó a cabo una salva de 21 cañonazos antes de iniciar las conversaciones formales.
La cumbre produjo resultados tangibles en el ámbito de cooperación económica. Desde la presidencia egipcia anunciaron que se firmó un acuerdo entre los miembros del BRICS para poner en marcha la tercera etapa de su parque industrial conjunto, que ya alberga a 200 empresas y representa una inversión cercana a los 4.000 millones de dólares.
El objetivo principal del acuerdo es reforzar la influencia de Pekín en Medio Oriente ante las tensiones regionales.
Aunque no se especificaron cifras exactas, las nuevas inversiones permitirán a Pekín ganar más protagonismo en el Canal de Suez, fortaleciendo su influencia frente a las amenazas que el conflicto entre Estados Unidos e Irán representa para las rutas marítimas globales.
La agenda geopolítica fue un tema central en el encuentro. Al Sisi y Xi Jinping discutieron las implicaciones de la guerra entre Estados Unidos e Irán, que ha estado en curso durante seis meses, y coincidieron en la necesidad de orientar esfuerzos hacia “soluciones diplomáticas” que conduzcan a una resolución definitiva del conflicto, según el comunicado oficial de Egipto.
Es importante mencionar que China se ha consolidado como uno de los principales exportadores hacia Egipto, alcanzando un superávit comercial de 12.000 millones de dólares en los primeros siete meses de 2026, según datos de la aduana china.
Ambos presidentes coincidieron en que es urgente encontrar soluciones diplomáticas al conflicto entre Estados Unidos e Irán.























