El dato que consolidó las expectativas de los inversores fue la inflación minorista de agosto, revelada este viernes. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de Estados Unidos registró un incremento tanto en el promedio general como en la inflación subyacente, que excluye alimentos y energía. Como resultado, el mercado otorga un 90% de probabilidades a un ajuste en el rango de la tasa de referencia hacia el 3,75%-4,00%, según el Fed Watch de CME Group.
Analistas de Portfolio Personal Inversores (PPI) señalaron que, de concretarse la medida, colocaría a Warsh en un “rumbo de colisión directa” con la administración de Trump, quien ha advertido que intensificará las disputas comerciales si la política monetaria no se flexibiliza y sostiene que los costos de financiamiento en Estados Unidos deben estar entre los más bajos a nivel global.
Desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, pero con un enfoque particular en los últimos meses, los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense —especialmente los de los plazos más largos— han alcanzado niveles no vistos desde la crisis financiera de 2007, como es el caso de los bonos a 10 y 30 años.
Una incertidumbre radica en lo que sucederá tras la decisión de este miércoles, ya que el mercado prevé al menos un incremento adicional en las tasas para diciembre, con casi un 75% de probabilidades de que ocurra, según el FedWatch.
El Centro Schwab para la Investigación Financiera (SCFR) advirtió que un ajuste por parte de la Fed esta semana podría impactar en diversos sectores del mercado financiero, aunque el efecto dependería de si la Reserva Federal incrementa las tasas una o dos veces, o si comienza un ciclo alcista prolongado.
La realidad es clara: Warsh se verá obligado a ajustar las tasas ante una inflación que no se desacelera al ritmo deseado.
Por su parte, analistas del Banco ING especularon sobre la posibilidad de que solo se produzca un aumento en los rendimientos. “Las expectativas de inflación del mercado y de los consumidores permanecen controladas, mientras que la confianza de los consumidores se sitúa en mínimos históricos”, argumentaron.
Hicieron hincapié en un paralelismo con eventos de fines del siglo pasado: “Observamos similitudes con los recortes de principios de 1996, antes de una pausa, y luego un incremento por ‘gestión de riesgos’ ejecutado por la Reserva Federal de Alan Greenspan en marzo de 1997, seguido de una larga pausa hasta finales de 1998”.
El SCFR explicó que tasas más elevadas podrían convertir al sector tecnológico en el foco de la atención, ya que “tienden a afectar negativamente la percepcion del crecimiento futuro de las utilidades”. Este sector representa una porción del mercado a largo plazo, “lo que significa que su fortaleza depende de las expectativas de crecimiento que pueden concretarse en un futuro más lejano, en lugar de estar influenciada por las condiciones actuales”.
Por este motivo, serán relevantes las proyecciones económicas que la Fed publica trimestralmente y que se darán a conocer junto con el comunicado sobre política monetaria este miércoles.
En ING subrayaron que, desde la última actualización de las previsiones de la Reserva Federal, se ha divulgado un informe del PBI estadounidense del segundo trimestre “más débil de lo anticipado”, junto a una tendencia “más moderada” en la creación de empleo, a pesar de la sorpresa del mes de agosto, mientras que la inflación “ha evidenciado algunos signos positivos de desaceleración, aunque la tasa interanual se mantenga por encima del 2%”.
No obstante, se espera que la Fed “proyecte una inflación levemente inferior a la que había estimado en su pronóstico de junio, mientras que los indicadores del PBI y del mercado laboral se mantendrán casi sin cambios”. De cualquier forma, advirtieron que “el riesgo reside en los precios de la energía”.























