Además, se responsabiliza a los “kukas” por haber precipitado la discusión electoral, por la devaluación del dólar del año pasado y por el “supuesto golpe de mercado”, entre otros factores.
Los medios de comunicación también son considerados culpables; en el discurso oficial, a menudo se les tilda de ignorantes y se les atribuyen intereses contrarios a aquellos del gobierno que busca transformar el país.
La desaprobación hacia el Gobierno se ha consolidado, con cifras que oscilan entre el 52% y el 65% de la población, según diferentes mediciones realizadas por varias consultoras. La situación económica familiar también empeora: más del 52% y hasta un 57% de los ciudadanos evalúan negativamente su situación actual, mientras que un 70% considera que la situación laboral en el país es desfavorable.
A pesar de estos números, el oficialismo cuenta con un margen de aprobación que se mantiene entre el 41% y el 42%, con ciudadanos que aún confían en la capacidad del Presidente para resolver la crisis a mediano plazo, según informes de distintas encuestadoras.
La realidad económica presenta aspectos contradictorios: si bien algunas cifras son positivas, hay muchos desafíos pendientes. Un político veterano comentaba que “No se puede pretender que no haya sectores que desaparezcan. A algunos les va a ir muy bien y a los que no se adaptan muy mal”. Estas afirmaciones, entre otras, reflejan cómo Milei parece desestimar las críticas hacia su gestión.
Incluso si se considera que estas críticas no afectan su administración, es innegable que esos inconvenientes repercuten sobre su gobierno. Como suele responder el Presidente: “Si no nos votan, el problema será de ustedes” o, más drásticamente, “Si no ganamos, es porque como sociedad estamos decidiendo suicidarnos”.
Desde diferentes círculos se cuestiona cuál podría ser el mensaje de esperanza que brinda La Libertad Avanza, sugiriendo que sugiere a los votantes una espera pasiva por mejores tiempos. Algunos analistas creen que esto podría abrir espacio para el surgimiento de una tercera fuerza política.
Quienes están cerca de Milei consideran poco probable que cambie su postura para atraer a un electorado más amplio, recordando su afirmación de que prefiere “morir con las botas puestas”.
Recientemente, se han presentado datos que resaltan la disparidad de la economía argentina: mientras el comercio exterior continúa batiendo récords, los indicadores del mercado interno generan desilusión. Esto ha intensificado las dudas políticas sobre la reelección de Milei.
De acuerdo con un informe de consultoras, el comercio exterior tuvo un superávit de casi 2.200 millones de dólares en agosto, marcando así 33 meses consecutivos en positivo y acumulando cerca de 50.000 millones de dólares en ese período. Este ciclo supera incluso la etapa de 27 meses de superávit que se dio entre 2018 y 2020. En lo que va del año, el superávit ya alcanza más de 18.000 millones de dólares, superando por 13.000 millones la cifra del mismo período del año anterior.
Además, se observa un crecimiento en las exportaciones en todos los rubros, donde los productos primarios crecieron un 15,3%, las manufacturas agropecuarias un 13,9%, y los productos industriales un 24%, mientras que la energía y los combustibles se incrementaron un 48,6%. Estos números reflejan los mejores términos de intercambio en la historia reciente de Argentina.
Sin embargo, el panorama del Producto Bruto Interno (PBI) ha generado preocupación. En el segundo trimestre del año, se registró una caída del 0,6% respecto al primero, siendo la disminución del consumo privado, que se retrajo un 2,4%, la mayor desde fines de 2023. Esta falta de tracción en el consumo aumenta la presión social de cara a las elecciones y podría poner en peligro el apoyo al programa económico.
Un informe reciente destaca que la recuperación económica que había sustentado la popularidad de Milei está desacelerándose, lo que se refleja en la caída de la inversión, que en el segundo trimestre sufrió una disminución interanual del 11,1%. Actualmente, la inversión representa solo el 16,5% del PBI, cifra que está muy por debajo del mínimo requerido para sostener un crecimiento anual del 3%.
Los datos de desempleo también son alarmantes; en el segundo trimestre, la tasa aumentó al 7,9%, un incremento de 0,3% respecto al mismo período del año anterior. Además, la calidad del empleo ha decaído, con un 45% de los trabajadores en situación de informalidad, un aumento de 1,8% interanual.
Antes del fin de semana se espera la publicación de datos sobre la pobreza, que anticipan una situación preocupante. En este contexto, las problemáticas económicas continúan ocupando un lugar central en la agenda ciudadana. Según un estudio reciente, dos tercios de los argentinos se quedan sin ingresos antes del día 20 de cada mes y casi la mitad no llega al día 15. Del total de quienes se endeudaron, un 76% lo hizo para cubrir necesidades básicas como alimentos, salud, tarifas y servicios.























