Pese a esta disminución mensual, el monto actual representa un incremento del 55% respecto al mismo mes del año anterior, lo que resulta 22 puntos porcentuales por encima de la inflación estimada para ese periodo, que se sitúa alrededor del 33 por ciento.
En cuanto a la factura eléctrica para un usuario sin subsidios perteneciente al segmento N1, esta alcanzó los $49.770, lo que implica una disminución del 18,8% frente a agosto. Aunque el cargo fijo aumentó un 1,7% y el variable bajó 0,8%, el principal factor influyente fue la disminución en el consumo propio de la temporada. Para el gas natural, la situación fue similar: el cargo fijo ascendió un 1,9% y el variable un 1%, pero la reducción de la demanda llevó la factura a $49.370, un 19,9% inferior al mes anterior.
Por su parte, los servicios de electricidad y gas fueron responsables de casi la totalidad de la variación negativa en la canasta de servicios, dada su participación predominante respecto al agua y el transporte.
El gasto en agua mostró una ligera reducción del 0,9%, quedando en $42.576; este descenso se explica por dos factores que se compensaron: septiembre cuenta con 30 días de consumo, uno menos que agosto, y el componente variable del servicio aumentó un 2,4%. En contraste, el transporte fue el único rubro que experimentó un aumento mensual del 2,4%, hasta alcanzar los $126.689. Las líneas de la Ciudad de Buenos Aires incrementaron sus tarifas en un 4,1%, incluyendo el IPC de julio más un ajuste del 2%, mientras que las líneas interjurisdiccionales no tuvieron ajustes en septiembre, luego de incrementos del 7,7% en abril, 7,1% en junio y 3,2% en julio.
El transporte se erige como el componente más significativo de la canasta total, representando el 47% del gasto mensual promedio de una familia en el AMBA.
Analizando el crecimiento interanual sin considerar la estacionalidad, la canasta de servicios mostró un incremento del 55%, siendo el transporte el rubro con mayor aumento, con un 70% más respecto a septiembre del año anterior. La energía eléctrica subió un 48%, el gas natural un 42% y el agua un 40%, todos superando la inflación general prevista para el mismo periodo.
Al desglosar la contribución de cada servicio al incremento total de la canasta, el transporte aportó 30 de los 55 puntos porcentuales del aumento interanual. El gas contribuyó con 9 puntos, la electricidad con 8 y el agua con 7. Desde diciembre de 2023, la canasta ha aumentado un 867%, en comparación con un IPC general del 254% en ese mismo intervalo.
Las tarifas que abonan los hogares del AMBA en promedio cubren el 54% del costo real de los servicios, dejando el 46% a cargo del Estado. En septiembre, esta cobertura se mantuvo alrededor del 55%, nivel que se ha sostenido desde la implementación del nuevo esquema de Subsidios Energéticos Focalizados, habiendo incrementado de manera continua entre agosto de 2025 y febrero de 2026.
La cobertura varía entre servicios: los usuarios sin subsidios de electricidad asumen el 100% del precio de referencia, mientras que quienes reciben bonificaciones pagan el 25%. Un usuario residencial promedio de gas natural cubre el 60% del costo de abastecimiento. En el transporte, la cobertura es del 35% y para el agua alcanza el 100 por ciento.
Con un salario RIPTE estimado en $ 2.024.647 para septiembre, el gasto en servicios públicos corresponde al 14,6% de los ingresos promedios de un trabajador registrado del AMBA. En términos de poder adquisitivo, el salario permite costear 7,5 canastas de servicios, en comparación con las 8,9 canastas que se podían cubrir en el mismo mes del año anterior.
El impacto de los servicios energéticos —electricidad y gas— sobre el salario representa el 5,1% para los usuarios con subsidio y el 3,4% para aquellos sin bonificaciones. En los hogares que perciben ingresos equivalentes a dos salarios mínimos, la carga combinada de ambos servicios asciende al 7,6% del ingreso.






















