– Normalización en el mercado de pesos
– Invertir en pesos: ¿prolongar la duración?
– Inversiones y expectativas de menor inflación
La curva de bonos a tasa fija ha mostrado un desplazamiento en el que los tramos de menor duración han caído con mayor intensidad que los de mayor vencimiento.
Este fenómeno ha ocasionado un empinamiento de la curva, brindando al mercado la posibilidad de evaluar la conveniencia de extender la duración en bonos de tasa fija. Los analistas han comenzado a sugerir qué bonos podrían ser atractivos en este contexto.
En la última semana, la curva de bonos soberanos a tasa fija ha experimentado una compresión de rendimientos, aunque con variaciones significativas según el tramo analizado. Las tasas requeridas por los inversionistas cayeron en casi toda la curva, con una disminución notable en los instrumentos de menor duración.
Este movimiento ha llevado a un descenso de la curva, pero con la particularidad de que la compresión fue más intensa en los vencimientos cortos, en comparación con los largos.
Actualmente, los bonos soberanos a tasa fija ofrecen rendimientos que oscilan entre el 1,8% y el 2,25% mensual (TEM), presentando una pendiente positiva a medida que se incrementa la duración. Aunque las tasas han bajado en general, la disminución fue más significativa en el tramo corto, ampliando así la diferencia entre los rendimientos de los instrumentos de corto y largo plazo.
En lo que respecta a la curva de tasa fija, los rendimientos anuales se encuentran entre el 27% y el 29,5%, mostrando una inclinación positiva hacia los vencimientos más extensos. El segmento corto ha experimentado las mayores tasas de compresión, mientras que el de mayor duración se mantiene cerca del 29%, lo cual contribuye al empinamiento de la curva.
Federico Filippini, líder de Investigación y Estrategia en una firma de análisis, destacó que el primer factor que explica este movimiento es la normalización de las tasas de fondeo. “Después del episodio de estrés de agosto de 2026, la caución se estabilizó alrededor del 20%–21%, muy por debajo de los picos recientes. Esto comprime casi mecánicamente las tasas de las Lecap y Boncap más cortas, que están más vinculadas al costo marginal de liquidez”, comentó.
Filippini también mencionó que el Tesoro ha reducido su competencia por duración, optando en licitaciones recientes por emisiones de plazos más cortos y evitando un aumento significativo en la oferta de títulos con vencimiento en 2028 o más adelante. Esta disminución del suministro en el tramo largo ha permitido cierta recuperación de precios, aunque no lo suficiente para cerrar la pendiente. Además, los vencimientos largos siguen siendo altamente influenciados por la incertidumbre electoral, agregó.
Un aspecto a considerar es la estabilización de las expectativas de inflación a corto plazo. “Con el mercado proyectando para los próximos meses un nivel cercano al 1,7% a 1,8% mensual, existe mayor comodidad para adquirir títulos de tasa fija corta. Sin embargo, esta confianza aún no se traduce completamente a 2027, especialmente en comparación con lo que el mercado ya ha adquirido”, explicó.
De acuerdo con las tasas interpoladas mediante el método de Nelson-Siegel, el rendimiento de referencia para un mes está entre el 22% y el 23%, y para seis meses entre el 26% y el 27%. Así, la brecha entre ambos extremos de la curva se amplió a cerca de 4 puntos porcentuales, tras una reducción en meses anteriores.
Esta tendencia resalta que las tasas de muy corto plazo muestran una compresión más significativa, mientras que los rendimientos exigidos para extender los plazos siguen en niveles más altos. Esta dinámica se ha vuelto evidente desde julio, momento a partir del cual la curva comenzó a mostrar una recuperación en la pendiente.
A mediados de septiembre, ambas tasas registraron una ligera baja, pero la diferencia entre ellas sigue siendo notable. La normalización de la curva de tasa fija se ha dado en respuesta a la estabilización del mercado de tasas de interés de corto plazo en pesos, luego de una fuerte volatilidad al inicio del año.
Las tasas principales del mercado monetario han convergido hacia niveles de entre el 1,7% y el 2% mensual, lejos de las cifras de 3% a 4% observadas en enero y febrero. A corto plazo, la TAMAR se mantiene cerca del 1,9% TEM, mientras que las Lecap a un mes, cauciones y operaciones de mercado se sitúan mayormente en un rango de 1,7% a 1,9%.
Esta conducta evidencia una menor volatilidad en el costo del dinero y una curva de tasas cortas que, tras la fuerte normalización del primer trimestre, se muestra relativamente estable. La modificación más relevante desde principios de 2026 ha sido la reducción en el nivel y la volatilidad de las tasas de muy corto plazo.
La tendencia de empinamiento de la curva podría abrir nuevas oportunidades de inversión en diversos tramos. El hecho de que los bonos más largos ofrezcan tasas superiores a los cortos incrementa el atractivo de los títulos de mayor duración, motivando a los inversionistas a considerar alargar la duración en sus portafolios.
Un indicio de este empinamiento se refleja en el spread de la TIR entre la Lecap a noviembre (S30N6) y la Boncap a mayo (T31Y7), que ha ampliado significativamente, alcanzando los 234,8 puntos básicos. Luego de permanecer entre 0 y 100 puntos básicos en gran parte de julio y agosto, la brecha volvió a superar los 200 puntos básicos en septiembre.
Con esta tendencia, la T31Y7 mantiene actualmente una prima de rendimiento de aproximadamente 2,35 puntos porcentuales frente a la S30N6, ampliando así la diferencia entre corto y largo plazo. Este movimiento reinstaura el enfoque en el tramo corto de la curva, donde una posible continuidad en la compresión de tasas podría acentuar la pendiente positiva.
Desde la perspectiva de las inversiones, Filippini sugirió que la inclinación positiva en la curva de tasa fija favorece la extensión de duración de modo selectivo. “El punto clave es que alargar la duración no significa necesariamente invertir en el bono más largo. En este contexto, puede ser más atractivo cambiar del tramo largo al medio de la curva, donde se puede captar una parte relevante de la pendiente sin asumir el total del riesgo asociado a 2027 y 2028”, indicó.
En esta línea, mencionó que los bonos que vencen en mayo de 2027 dentro de la curva de tasa fija comienzan a resultar más atractivos. “Ofrecen un rendimiento significativamente superior al segmento corto, pero están expuestos a menor riesgo electoral. Por el contrario, el BONTE 2030 implica atravesar todo el ciclo electoral, lo que conlleva un mayor riesgo”, concluyó Filippini.
Por su parte, Matías Ballestrín, jefe de inversiones de una entidad bancaria, destacó que el movimiento en la curva de tasa fija es un reflejo de la normalización en el mercado de deuda. “La curva en pesos se está normalizando en torno al 20% (TNA) a un día y cerca del 23% para plazos un poco más largos, promediando 25% para el primer trimestre del 2027. Si la inflación se mantiene en estos niveles y no surgen ruidos electorales anticipados, es probable que la curva ajuste de cierta manera, aunque siempre con un costo adicional frente a la inflación. La estrategia en pesos parece inclinarse hacia vencimientos cortos, mientras que quienes busquen mayor duración deberían optar por CER”, agregó.
La curva soberana CER actualmente presenta rendimientos reales que crecen con la extensión del plazo. Si bien los bonos de muy corto vencimiento ofrecen rendimientos cercanos a cero, los títulos con una duración de entre uno y dos años otorgan rendimientos reales de entre 6% y 9%. En el espacio más extenso, la tasa real alcanza cerca del 10% anual, reflejando una pendiente ascendente y una prima creciente por alargar la duración.
Analistas de un grupo financiero evaluaron que la cifra de inflación correspondiente a agosto proporciona una tasa real positiva ex post en el tramo corto de la curva a tasa fija. “Las Lecap cortas siguen siendo una opción base para inversores conservadores, ya que el Tesoro demostró en su última subasta que no está dispuesto a ofrecer tasas excesivamente altas”, afirmaron.
Desde este mismo grupo señalaron que aquellos que deseen extender la duración encontrarán en los bonos duales CER/TAMAR opciones interesantes, debido a su estructura que presenta mejor asimetría frente a los distintos escenarios de nominalidad posibles, permitiendo captar desinflación sin riesgo excesivo si la tensión de tasas se reanuda, algo que no se puede descartar con vencimientos importantes a la vista.
La parte corta de la curva CER conserva su atractivo como cobertura ante un eventual traslado tardío del movimiento cambiario de agosto, respaldada por algunos relevamientos privados sobre precios de alimentos en septiembre. Por último, las proyecciones de CER hacia 2028 se muestran atractivas para inversionistas constructivos en crédito, con la salvedad de que episodios de volatilidad podrían ofrecer mejores oportunidades de entrada.
Una variable crucial para determinar la conveniencia de las inversiones a tasa fija es la evolución futura de la inflación. Las expectativas del mercado permanecen estables, en torno a un 1,9% mensual para los meses venideros.
El breakeven de los bonos ajustables por CER refleja una inflación esperada cercana a ese nivel hasta principios de 2027, superando las proyecciones del REM para finales de 2026. Al mismo tiempo, el mercado contempla un proceso gradual de desinflación, aunque sin anticipar caídas significativas de la inflación mensual por debajo de la zona de 1,5% a 1,7%.
Los analistas de un grupo de inversiones ven valor en los activos apoyados por expectativas de menor inflación. “Proyectamos que el proceso de desinflación continuará. La dinámica esperada de los precios de la carne, electricidad, combustibles y transporte debería reducir significativamente la incidencia de varios componentes clave del índice”, afirmaron.
En este contexto, consideran que la curva de tasa fija, y particularmente el tramo largo, ha incrementado su atractivo relativo debido al reciente empinamiento, dejando un mayor margen para la compresión si la inflación se mantiene por debajo de las expectativas actuales del mercado. “El reciente empinamiento de la curva ha ampliado su atractivo. En las últimas dos semanas, el tramo corto se redujo en promedio unos 185 puntos básicos, en contraste con apenas 12 puntos básicos en el largo, favoreciendo también el roll-down de la curva. Destacamos en particular la T31Y7, cuyo spread de TIR frente a la S30N6 se encuentra cerca de máximos, en 235 puntos básicos, y ofrece un rendimiento aproximadamente 30 puntos básicos superior al de la T30J7 a pesar de tener menor duración”, comentaron.
Finalmente, Maximiliano Tessio, asesor financiero, coincidió con los analistas al resaltar las oportunidades en la curva de tasa fija, apoyadas en la expectativa de menor inflación hacia el futuro. “Identificamos un mayor atractivo en el tramo largo de la curva tras el reciente empinamiento, donde surgen oportunidades, pudiendo anticipar una posible compresión de tasas si la inflación se sitúa por debajo de las expectativas actuales”, explicó. Tessio también destacó el valor en la Boncap a mayo de 2027 (T31Y7), cuya TIR se encuentra a 235 puntos básicos de la Lecap a noviembre (S30N6), mientras que ofrece un rendimiento aproximadamente 30 puntos básicos superior al de la Boncap a junio de 2027 (T30J7) a pesar de tener menor duración.























