El Malbrán, mediante su Laboratorio de Bacteriología Sanitaria, ha decidido reforzar la vigilancia microbiológica del agua utilizada en los procedimientos de hemodiálisis, los cuales son cruciales para filtrar y purificar la sangre de los pacientes que no pueden llevar a cabo esta función renal. La medida busca optimizar la respuesta frente a posibles incidentes de contaminación.
Si bien los servicios de diálisis realizan controles internos diarios de los sistemas de tratamiento y distribución del agua, así como del equipamiento empleado para asegurar condiciones seguras para los pacientes, el Malbrán ha añadido un control microbiológico externo sobre las muestras, utilizando tecnología específica.
Entre las herramientas implementadas se encuentra la espectrometría de masas MALDI-TOF, que permite detectar, identificar y caracterizar los microorganismos presentes en estos sistemas. Claudia Perandones, directora del Malbrán, destacó: “El agua utilizada en hemodiálisis constituye un componente esencial del procedimiento. Durante una semana, un paciente puede entrar en contacto con alrededor de 360 litros de agua, una exposición muy superior a la de una persona sana, cuyo consumo habitual se encuentra entre 14 y 21 litros semanales”.
Además, Perandones agregó que garantizar la calidad microbiológica de esta agua “es fundamental para la seguridad del paciente y contribuye a reducir la probabilidad de brotes e internaciones”. En este sentido, enfatizó la necesidad de mantener una vigilancia constante para poder identificar de manera temprana situaciones de contaminación y tomar medidas oportunas.
El análisis microbiológico combina técnicas de microbiología convencional con herramientas de mayor resolución como la espectroscopía infrarroja (IR) y la mencionada espectrometría de masas MALDI-TOF. En los casos requeridos, se puede recurrir a la secuenciación de genoma completo. “Estas metodologías permiten identificar y caracterizar los microorganismos recuperados y realizar comparaciones entre aislamientos ambientales y clínicos”, explicaron.
Diego Ruggeri, jefe del Laboratorio de Bacteriología Sanitaria, añadió: “Este enfoque facilita la comparación de microorganismos recuperados del agua utilizada para hemodiálisis con los aislamientos clínicos de pacientes, especialmente ante la sospecha de un brote. La integración de estas metodologías proporciona información de alta resolución para evaluar la relación entre los aislamientos y determinar si corresponden a una misma población bacteriana persistente o si son eventos independientes de contaminación”.
Según los informes, hasta la fecha se han analizado 3.335 muestras provenientes de 37 centros de diálisis, unidades nefrológicas, hospitales y sanatorios en diversas localidades del país. “La presencia de bacilos Gram negativos no fermentadores es especialmente relevante por su capacidad de persistir en ambientes acuáticos y formar biofilms en las superficies internas de los sistemas. Su detección puede orientar las investigaciones sobre contaminaciones persistentes y determinar la necesidad de realizar análisis más profundos”, indicaron los especialistas.
El tiempo estimado para el análisis microbiológico es de aproximadamente siete días. Si durante este proceso se identifica una bacteria que requiera intervención, el Malbrán informa inmediatamente al servicio correspondiente para que se implementen las medidas de seguridad necesarias, sin esperar el informe final. Al concluir el análisis, se emite el resultado definitivo de la muestra.
Asimismo, se aseguró que “ante un hallazgo de contaminación microbiológica, el equipo del Malbrán proporciona asesoramiento especializado para definir las medidas correctivas necesarias, según el tipo de contaminante y el nivel de riesgo identificado. Esto puede incluir el aislamiento preventivo de secciones, el anillo de distribución o los puestos afectados; la limpieza y desinfección del sistema de tratamiento y distribución del agua, incluida la ósmosis inversa; y la toma de nuevas muestras para comprobar la eficacia de las medidas adoptadas”.
Finalmente, el sector afectado permanece bajo monitoreo mediante nuevos análisis y se concluyó aclarando que “la atención habitual solo se reanudará una vez que los estudios confirmen que los parámetros se encuentran dentro de los valores establecidos y se cumplen los estándares de bioseguridad vigentes.”




























