Un análisis del Banco Galicia sugiere que una disminución del 20% en el costo de la nafta —en línea con un Brent de aproximadamente 70 dólares el barril— podría reducir la inflación en aproximadamente 0,9 puntos porcentuales durante el mes en que se implemente esta rebaja. Este dato adquiere mayor importancia dado el contexto actual, en el que se estima que la inflación comenzará en un 2,1% mensual y disminuirá gradualmente. Si en el momento de la reducción la inflación subyacente estuviese por debajo del 2%, el índice general podría acercarse al 1%.
El banco también advierte que el efecto podría no ser lineal. Se contempla la posibilidad de que la disminución sea gradual, diluyendo su impacto en el tiempo. Otra alternativa sería que el Gobierno aproveche esta situación para ajustar los impuestos sobre los combustibles líquidos —un cambio que ha sido diferido para no agravar el impacto inflacionario de las subas en marzo y abril—, lo que podría absorber parte del beneficio para los consumidores, pero favorecería las cuentas fiscales.
De todos modos, el informe de Galicia menciona que una baja en los precios de la nafta podría generar efectos positivos adicionales en meses posteriores, al ayudar a reducir la inercia inflacionaria, ya que algunos precios, como los de servicios de salud y públicos, se actualizan en función de la inflación del mes anterior.
El fenómeno que explica la discrepancia entre la caída del precio del crudo y los valores en los surtidores se conoce como buffer, término acuñado por Horacio Marín, presidente y CEO de YPF. Cuando el petróleo comenzó a aumentar a partir del inicio del conflicto, el 28 de febrero, YPF eligió no trasladar la totalidad del aumento a los precios. Implementó dos períodos consecutivos de fijación de precios —uno de 45 días entre el 31 de marzo y el 15 de mayo, y otro de 30 días entre el 13 de mayo y el 15 de junio, con un aumento simbólico del 1% en el interín—.
De un incremento total del petróleo del 67% desde enero, con picos de hasta 118 dólares, solo el 23% se trasladó a los precios en las estaciones de servicio, dejando el resto como un diferencial por ajustar.
La situación ahora se invierte. YPF ha compartido un gráfico titulado “YPF te ayuda / Vos ayudás a YPF” para ilustrar que, a pesar de la baja en el crudo, los precios en el surtidor no disminuirán de manera inmediata. Según información proporcionada a inversores, el atraso acumulado en los precios de la nafta en comparación con la paridad de importación ha superado el 18%.
El precio promedio de la nafta súper esta semana alcanzó los 2043 pesos en la Ciudad de Buenos Aires, en comparación con los 1566 pesos de principios de año. El costo para llenar un tanque de 50 litros ha aumentado de 78.300 a casi 102.150 pesos en sólo cinco meses.
YPF representa el 55% de la venta de combustibles en el país —seguida por Shell con el 19%, Axion con el 14% y Puma Energy con el 5%—, y ninguna empresa ajusta sus precios hasta que la petrolera de mayoría estatal lo hace primero. Por el momento, la tendencia parece ser de espera. Sin embargo, la nueva aritmética del Brent a 74 dólares comienza a modificar los cálculos.
























