“No hay pruebas, no hay culpa, no hay nada. Construyeron una causa que no existe”, afirmó en el programa “Tiempo de Policiales”. Al respecto, Evdokimova explicó que su viaje a Argentina no tenía vínculo alguno con actividades delictivas, sino que era simplemente por motivos personales. “Yo vine a descansar en Argentina, viajo por todo el mundo y me interesó venir a conocer Bariloche”, comentó, señalando que la elección del destino formaba parte de un itinerario turístico más amplio.
Su experiencia en la región, que inicialmente estaba llena de expectativas positivas, se tornó sombría tras su detención. “Hermosos lugares, hermosas lagunas… pero todo se convirtió en un sueño terrible”, reflexionó sobre el contraste que vivió al verse envuelta en esta situación.
El operativo policial tuvo lugar en el aeropuerto, justo cuando se disponía a proseguir su viaje. Evdokimova criticó la forma en que fue tratada: “Me detuvieron en el aeropuerto, pero ni siquiera puedo decir que fue una detención. Me agarraron de manera muy brutal y me sacaron todas mis cosas”. Según su relato, en ningún momento le proporcionaron información sobre su situación ni le permitieron hablar con un traductor.
La falta de un intérprete es significativa dado que no domina el español, lo cual le complicó entender los cargos en su contra. Además, denunció que sufrió malos tratos durante el procedimiento: “Cuando intentaba preguntar qué pasaba, me gritaban que me calle. Cuando hablaba en inglés, me ponían las esposas”, comentó, relatando que esta violencia se tradujo en lesiones visibles. “Me pusieron contra la pared con tanta fuerza que me lastimaron el labio, tenía marcas en el cuerpo y en las muñecas por las esposas”, aseguró.
Uno de los puntos más graves de su denuncia está relacionado con la presunta sustracción de sus bienes. “Tomaron mi dinero, mis documentos, sin ninguna explicación. Después dijeron que no tenía dinero”, indicó, revelando que el monto podría ascender a entre 5.000 y 6.000 dólares. Además, sostuvo que nunca se le entregó un recibo de secuestro ni se le brindó información sobre el destino de su dinero. “Sacaron todo de mis bolsos, lo tiraron al piso y después dijeron que no había nada”, agregó, refiriéndose a la intervención de personal de Policía Federal y de la Policía de Seguridad Aeroportuaria.
Cualquier intento que realizó por averiguar la situación fue respondido, según su relato, con más violencia: “Pregunté por qué tocaban mis cosas, por qué tomaban mi dinero sin explicación, y por hacer esa pregunta me empujaron contra la pared”.
Desde un punto de vista legal, cuestionó la totalidad del operativo, señalando que no hubo ningún documento, orden, o justificación para las acciones que llevaron a cabo. “No hubo ningún documento, ninguna orden, nada que justificara lo que estaban haciendo”, apuntó, lo que podría comprometer la validez de las pruebas obtenidas.
Las condiciones de su detención también forman parte de su denuncia. “Estuve una semana en una celda en condiciones terribles, con frío, sin comida adecuada, sin poder comunicarme con nadie”, agregó, describiendo la situación después del operativo en el aeropuerto. A la falta de comunicación, se sumó la imposibilidad de ejercer sus derechos durante ese periodo. “No me dieron ningún papel, me obligaron a poner mis huellas digitales a la fuerza, sin entender qué estaba pasando”, comentó, relatando que no tenía acceso a elementos básicos como toallas y que todo el tiempo era vigilada.
Más de un año tras estos eventos, las secuelas continuaron afectando su vida cotidiana. “Estoy hace más de un año en este país con miedo incluso de ver a la policía”, destacó, refiriéndose a su imposibilidad de salir del territorio argentino mientras persiste el proceso. En relación a la investigación, subrayó: “No hay pruebas, no hay culpa, no hay nada. Construyeron una causa que no existe”. Finalmente, expresó su frustración por la falta de avances en el caso: “Pasó más de un año y no hay ninguna prueba concreta. No entiendo por qué sigo en esta situación”.





























