Al realizar la comparación interanual, el indicador reflejó un aumento modesto del 0,3%, manteniendo el mismo porcentaje acumulado durante los primeros siete meses de 2026. Este resultado plantea interrogantes sobre la posibilidad de una mejora sostenida en la segunda mitad del año.
“Se demora la recuperación”, señalaron desde la consultora, observando que la economía sigue presentando “vaivenes” y que el rendimiento de los sectores más asociados con la demanda interna continúa siendo delicado.
A pesar de este tropiezo general, ocho de las once ramas analizadas concluyeron julio con variaciones interanuales positivas. Los sectores que mostraron los mayores aumentos fueron Intermediación financiera, que creció un 6,2%; Minas y canteras, con un 5,1%; y Construcción, con un 4%.
En contraste, el sector agropecuario sufría una caída del 4,8% y el Comercio mayorista y minorista experimentó un descenso del 1,2% en comparación con el mismo mes del año anterior.
El principal motor de la actividad volvió a ser Minas y canteras, que se benefició de la producción de hidrocarburos en Vaca Muerta. Este rubro mostró un crecimiento interanual del 5,1% en julio y acumuló un aumento del 11,2% en los primeros siete meses, registrando el mayor incremento entre todas las ramas estudiadas por la consultora.
Los servicios de Electricidad, gas y agua continuaron en una senda positiva, con un avance del 3,6% interanual y una mejora acumulada del 3,5% en lo transcurrido de 2026.
Por el contrario, la industria manufacturera presentó un panorama mixto. La medición desestacionalizada del IPI-OJF mostró una caída del 0,4% mensual, luego de un descenso del 0,2% en junio. Sin embargo, en términos interanuales creció un 0,7%, gracias a la actividad de refinerías, industrias metálicas básicas, sector químico y alimentos, aunque en el acumulado del año presenta una contracción del 2,1%.
El sector agrícola también vio interrumpido su desempeño positivo, con una caída interanual del 4,8%, atribuible a la menor actividad agrícola en el tercer trimestre y al impacto de la contracción ganadera. No obstante, aún mantiene una expansión acumulada del 7,1%.
Este diagnóstico coincide con otros análisis privados. Un adelanto de otra firma estimó para julio una baja mensual desestacionalizada del 0,5%, que interrumpió el repunte del 0,8% visto en junio, y en términos interanuales proyectó una mejora del 0,5%.
Según esa medición, el crecimiento acumulado durante los primeros siete meses fue casi exclusivamente impulsado por los sectores agropecuario, minero, energético y pesquero, mientras que el resto de las áreas permaneció casi inalterado.
La industria también mostró signos de cautela. El índice elaborado por otra consultora indicó en julio una disminución interanual del 1,1% y una baja mensual desestacionalizada del 1,4%. En los primeros siete meses del año, la producción industrial acumuló un retroceso del 0,6%.
Dentro del sector, las diferencias eran notorias: mientras la actividad en la industria automotriz caía un 18,3% en el acumulado anual, la refinación de petróleo creció un 9,4%, seguida por las industrias metálicas básicas con un 6,4% y alimentos y bebidas con un 3,2%.
El último dato oficial del INDEC, correspondiente a junio, había mostrado una mejora interanual del 2,7% y una variación mensual del 0,8% ajustada por estacionalidad. La información sobre julio será presentada el próximo 24 de septiembre.
De cara a los próximos meses, la consultora mantiene una expectativa de recuperación gradual, aunque advierte que podría ser más prolongada de lo anticipado. Por su parte, otra firma prevé una dinámica de “serrucho” y destaca la ausencia de un impulso claro para la economía en el corto plazo.























