La visita del Santo Padre al conurbano bonaerense, específicamente al municipio de Almirante Brown, surge como iniciativa del Episcopado argentino que está al mando de Marcelo Colombo. Esta propuesta no estaba contemplada en los planes diseñados por Karina Milei ni por Mara Gorini, quien es la delegada encargada de los preparativos para la visita que el Papa hará a Argentina entre el 8 y el 11 de noviembre.
La imagen del Sumo Pontífice en el cottolengo, interactuando con personas en estado de vulnerabilidad y con discapacidad, cuyos recursos han sido recortados por las decisiones de La Libertad Avanza, genera inquietud en los hermanos Milei. Hay temor de que esto desplace el enfoque de la agenda oficial y que, en el contexto de la campaña electoral, resurjan las consecuencias críticas del ajuste social y económico que implementa el Gobierno nacional para lograr un equilibrio fiscal.
La visita al cottolengo se convierte en un foco de tensión entre la Casa Rosada y el Episcopado, ya que no solo visibiliza los efectos nocivos de la política de austeridad de Milei sobre las personas con discapacidad, sino que además podría revivir la incómoda causa penal relacionada con el presunto desvío de fondos en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), que involucra a Karina Milei y Diego Spagnuolo, entre otros.
A la agenda del Episcopado, que busca llevar al Santo Padre a una institución que asiste a los sectores más vulnerables, se sumaría otra actividad denominada “Encuentro con el mundo del trabajo”. En este espacio, León XIV tendría la oportunidad de escuchar las inquietudes no solo de los movimientos sociales y de las centrales obreras, como la CGT y la CTA, que mantienen una postura crítica hacia la Casa Rosada, sino también de las pequeñas y medianas empresas y cámaras empresariales que están enfrentando una caída en el consumo.
Colombo, tras reunirse con la secretaria general de la presidencia en Casa Rosada, reafirmó la intención del Episcopado de que León XIV visite el cottolengo Don Orione, que es considerado uno de los centros de asistencia y contención más grandes del país para personas con discapacidad. Este cottolengo opera en un terreno de 50 hectáreas y alberga permanentemente a casi 400 residentes, distribuidos en 12 hogares, además de brindar asistencia externa a más de 100 concurrentes a través de sus escuelas especiales y su Centro Educativo Terapéutico (C.E.T.).
Milei ha vetado la ley de emergencia en discapacidad, y La Libertad Avanza se opone a cumplirla a pesar de la insistencia del Congreso, que cuenta con dos tercios de los votos a favor. Este rechazo del Gobierno a la ley, que fue ratificada por ambas Cámaras, llevó a que el Episcopado interviniera para intentar desbloquear la demora en la liberación de pagos y en la actualización del nomenclador. Estas situaciones han puesto al cottolengo al borde de la parálisis en su funcionamiento.
Fernando Montero, coordinador técnico de la institución que recibiría al Papa León XIV, expresó en abril: “Mandar a todos a que justifiquen nuevamente su discapacidad, cuando ya hubo una junta evaluadora de salud que determinó que le correspondía un Certificado Único de Discapacidad (CUD) es una falta de respeto a todas las juntas evaluadoras, porque se pone en duda todo”. También advirtió que, si se desregula, solo sobrevivirán aquellos que cuenten con altos recursos, dado que el costo del servicio es elevado, considerando que hay mucho personal detrás de cada usuario.
La Pastoral Social de la región Buenos Aires, bajo la dirección del obispo de Quilmes, Carlos Tissera, organizó este año en el cottolengo Don Orione una “Jornada Patria por la Cultura del Encuentro: de Francisco a León XIV en Tiempos de Polarización”. Este encuentro multisectorial fue resultado de una reunión entre un grupo de intendentes y Marcelo Colombo, presidente del Episcopado Argentino, que tuvo lugar en mayo pasado. Entre los intendentes presentes se encontraban figuras del peronismo como Fernando Esponiza, Jorge Ferraresi, Ariel Sujarchuk, Alberto Descalzo, Manuel Fernández, además de Mariano Cascallares y Gabriel Katopodis.
La actividad, que congregó a diversos sectores, también contó con la presencia del gobernador Axel Kicillof, así como de obispos de distintas diócesis, quienes hicieron parte de un documento final que se elaboró con la colaboración de representantes de otro sector que está sufriendo por los ajustes del gobierno de Milei: las universidades. Estuvieron presentes Jaime Perczik (UNAHUR), Jorge Calzoni (UNDAV), y representantes de la UNLa, entre otros. También participaron organizaciones como CAME, la CTA, la CGT, FEBA y UTEP, así como legisladores nacionales y provinciales de diversas fuerzas políticas.
En el documento final se instó a poner la política como “la forma más alta de caridad”, siguiendo el indicativo de Francisco, para recuperar su rol de servicio al bien común y no a grupos de poder. En este sentido, se indicó que “la política no debe someterse a la economía y esta no debe someterse a los dictámenes y al paradigma eficientista de la tecnocracia”, aludiendo a los peligros que pueden esconderse en la indiferencia hacia los débiles, que puede manifestarse tanto en formas populistas como en propuestas liberales alineadas con intereses económicos de los poderosos.
Con la inminente visita del Santo Padre, se incluyó un mensaje que pareció dirigido a Javier Milei: “esperamos que (…) León nos ayude a dejar de lado las verdades simplistas para adentrarnos verdaderamente en los complejos problemas sociales que nos aquejan”. La jornada culminó con un llamado urgente al diálogo social como herramienta fundamental para encontrar soluciones compartidas y como antídoto a la polarización. Se subrayó la necesidad de construir un proyecto provincial y nacional que garantice una metrópoli socialmente justa, enfatizando que el poder de escucharnos y el compartir reflexiones son elementos esenciales para dejar de lado la politiquería que frecuentemente ignora las necesidades reales del pueblo.
Desde el inicio de la gestión de La Libertad Avanza, el vínculo entre el Gobierno nacional y el Episcopado se ha caracterizado por la frialdad y la distancia, producto de las críticas que Milei dirigió hacia el entonces Papa Francisco durante la campaña electoral, al calificarlo como “el representante del maligno en la Tierra”. A estas tensiones se sumó la propuesta de Alberto Benegas Lynch (padre) de romper relaciones diplomáticas con el Vaticano. A pesar de la negativa de Milei a recibir a las autoridades del Episcopado desde que asumió la presidencia, uno de los episodios más recientes tuvo lugar durante la homilía del 25 de mayo, donde el arzobispo porteño Jorge García advirtió sobre un “riesgo de desmembramiento social”, lo que provocó una reacción airada de los libertarios, incluyendo un comentario del diputado nacional y amigo de Milei, Bertie Benegas Lynch, quien en redes sociales criticó que “algunos militan con sotana el regreso del peronismo que nos dejó 57% de pobres”.























