Amos destacó el buen desempeño de la agricultura, así como de sectores como el petróleo, el gas y la minería, aunque advirtió sobre la escasa actividad en la construcción. En este sentido, planteó uno de los principales desafíos a largo plazo: transformar el ordenamiento macroeconómico en mejoras palpables para la economía real, mediante un incremento en la infraestructura, el acceso al crédito y la inversión.
El ejecutivo respondió a preguntas sobre la actividad de su sector. “Nosotros somos una compañía cuyos productos están prácticamente en todas partes. Participamos en la construcción y somos proveedores de otras industrias que también reflejan el dinamismo de diversas actividades, además del agro”, comentó.
Sobre los cambios en el escenario económico tras el nuevo gobierno, explicó que 2024 marcó un sinceramiento del consumo en diversas cadenas comerciales, tanto en la construcción pública como en la privada y en diferentes industrias. Sin embargo, destacó que ha habido una disminución general del nivel de actividad en 2024 con respecto al año anterior, seguido de un leve crecimiento en 2025 y un estancamiento con un leve aumento en el presente año.
En cuanto a los sectores más dinámicos, Amos observó que el agro se muestra más activo, impulsado por las cosechas, señalando que siempre ha sido un motor importante para Argentina. En contraste, la construcción pública enfrenta serias dificultades y el ámbito de la construcción privada continúa atravesando una situación complicada, con altos costos en dólares y una oferta de metros cuadrados que aún debe encontrar salida. “Aquí es donde comienzan a surgir cuellos de botella que debemos resolver”, añadió.
Asimismo, subrayó la importancia de desarrollar la infraestructura para desbloquear el potencial económico de los sectores más dinámicos. “No habrá manera de aprovechar todo ese potencial si la infraestructura no se desarrolla”, sostuvo.
Al abordar cómo transformar el potencial argentino en crecimiento en los próximos 20 años, Amos enfatizó la necesidad de estabilidad y una inversión adecuada, junto con reglas claras. “No podemos quedarnos en el mismo lugar que hace 20 años; debemos convertir ese potencial en realidades concretas mediante inversiones, reduciendo costos de infraestructura, logísticos y tributarios. La carga impositiva actual, que recae en los tres niveles, es un obstáculo para la economía y un punto que requiere atención. También es esencial abordar el tema del crédito.”
El contexto actual del crédito presenta tasas elevadas y un entorno financiero complejo, lo que limita el crecimiento. Amos comentó que, en comparación con otros países de la región, Argentina tiene un mercado de capitales poco profundo. Actualmente, el crédito al sector privado representa una proporción baja del PBI, mientras que en préstamos hipotecarios la disparidad es aún mayor, ya que en Argentina apenas supera el 1%, en contraste con el 27% de Chile. “El acceso al crédito hipotecario permite a las personas adquirir viviendas, algo que se ha vuelto difícil aquí”, subrayó.
Respecto a la recepción de las inquietudes del sector por parte del Gobierno, Amos apuntó que es fundamental que el ámbito privado también realice inversiones. “Es vital que quienes participamos de la economía asumamos un rol activo y lideremos el proceso. El Gobierno está consciente de la necesidad de infraestructura, pero hay que ver cómo fomentar incentivos que permitan concretar esos desarrollos. El superávit y una situación macroeconómica más ordenada son positivos para los negocios a largo plazo”, aseguró.
Con respecto a la inminente campaña electoral, Amos reconoció que suele influir en las decisiones de inversión. Si bien observan una tendencia hacia la anticipación electoral, él confía en que la visión a largo plazo de las empresas no se vea alterada por eventos a corto plazo. Recalcó que invertir debería basarse en análisis más que en incertidumbres temporales: “Un proceso electoral en una democracia debería ser normal y no un factor determinante para la economía.”
Finalmente, al ser consultado sobre si la política podría aprender para crear un entorno que impulse a Argentina a convertirse en una potencia, Amos enfatizó la importancia de no oscilar entre extremos y de enfocarse en cuestiones fundamentales, como la educación. Según el CEO, mejorar la calidad educativa es crucial, dado que la reciente evaluación PISA evidenció una gran deuda en este ámbito.
Refiriéndose al consumo de acero, Amos concluyó que Argentina no ha crecido sostenidamente en dos décadas, transitando entre períodos de aumento y caída. “La meta es establecer un proceso continuo de crecimiento sostenido; no necesitamos un aumento del 10% o 20% cada año, sino mantener un crecimiento estable que permita desbloquear el potencial del país”.























