Tras la compra de ayer, el BCRA ha completado 126 jornadas consecutivas con saldo positivo en el mercado cambiario, y en lo que va de 2026 ha adquirido más de USD 12.000 millones. Hoy, esa racha se extendió a 127 ruedas, añadiendo USD 73 millones. Según información oficial, la compra de dólares se fundamentó principalmente en la liquidación de ONs y en una mayor oferta en el Mercado Libre de Cambios (MLC).
Sin embargo, la forma en que se ejecutó la operación generó interrogantes en el mercado respecto al origen de los fondos. Operadores consultados apuntaron a que el BCRA pudo haber llevado a cabo una compra “en bloque”, lo que indica un acuerdo bilateral con una contraparte, ya sea privada o institucional, fuera del flujo habitual del MLC. Gabriel Caamaño, economista de Outlier, manifestó: “En el mercado de cambios no hubo volumen. El lunes, la liquidación del agro fue baja, por lo cual la compra no se debió a eso, y el ritmo de liquidación tampoco explica lo sucedido el martes. O es una compra en bloque por afuera o está relacionada con la liquidación en bloque de alguna ON, o puede haber algo de minería y petróleo, pero es demasiado para que sea solo eso”.
La operación despertó interés, ya que tras haber alcanzado la meta de compra de reservas de USD 10.000 millones para el año, la participación del BCRA había disminuido. Según la consultora Analytica, en la semana anterior, afectada por los feriados del 9 y 10 de julio, el BCRA solo compró USD 140 millones, el monto más bajo en lo que va del año. El promedio diario se situó en USD 47 millones, aunque se mantuvo por encima de la semana previa, todavía se encuentra entre los valores más reducidos de 2026. Analytica subrayó que las compras de la autoridad monetaria continuaron por debajo de su referencia prudencial durante seis semanas consecutivas. Esta referencia se estableció en USD 538 millones para la semana y, aun considerando una reducción de días hábiles, la cifra teórica ascendió a USD 323 millones, superando lo efectivamente adquirido.
Aunque el BCRA ha acumulado más de USD 12.000 millones en 2026, necesita seguir adelante para cumplir con la meta de reservas de USD 8.000 millones para diciembre, pactada con el FMI. Para ello, será crucial la liquidación de ONs y deuda soberana, que suma hasta ahora USD 8.093 millones, de los cuales USD 3.528 millones provienen de empresas del sector energético, USD 2.250 millones de deuda sub-soberana y el resto de sectores como infraestructura, servicios financieros, industria y agropecuario.
Una fuente en off the record comentó sobre las colocaciones recientes, citando ejemplos como una venta de USD 75 millones el martes y otras colocaciones de Edenor y Pluspe. Sin embargo, no se pudo identificar con precisión con cuál se realizó la compra en bloque del BCRA.
Las consultas sobre ONs y deuda sub-soberana no son consideradas información pública por parte de fuentes oficiales del BCRA. La atención se centrará en la próxima presentación de Vladimir Werning, vicepresidente de la entidad, ante inversores en el exterior. La última vez, en abril en Washington D.C., se destacó que hasta el 9 de abril se habían colocado USD 9.900 millones en deuda corporativa, quedando pendientes USD 3.200 millones.
El viceministro de Economía, José Luis Daza, afirmó que la compra de reservas internacionales del BCRA es consecuencia del programa implementado. Expresó: “Es una lección importante para países que implementan programas de estabilización, ya sea con el FMI o sin él. El diseño y ejecución adecuados de un programa de estabilización, complementados con la valentía política necesaria para llevarlo a cabo, generan una robusta acumulación de reservas internacionales”.
La estrategia del BCRA para mantener el ritmo de acumulación de reservas se fundamenta cada vez más en la llegada de divisas a través de ONs y emisiones sub-soberanas. Este cambio está reconfigurando las fuentes de dólares en el segundo semestre y plantea nuevos desafíos en relación con las metas establecidas con el FMI. El mercado está atento al calendario de colocaciones y a la actuación de los principales emisores de deuda, mientras la autoridad monetaria busca garantizar el flujo de divisas indispensable para fortalecer las reservas internacionales.
























