Litvin fue claro al abordar la posibilidad de eliminar el Régimen Simplificado para Pequeños Contribuyentes, afirmando: “Hoy es una utopía pensar en eliminar el Monotributo. En la Argentina ha dejado de ser solo un sistema simplificado de impuestos para convertirse en una red de contención social y una forma de formalizar a millones de personas que, de otra manera, estarían en la informalidad total”, indicó en una entrevista con radio Rivadavia.
Uno de los principales problemas que enfrenta el contribuyente promedio radica en la rigidez de los límites de facturación y en el significativo salto normativo que implica la transición hacia el régimen de Responsables Inscriptos, según el análisis de Litvin.
El tributarista sostiene que cuando las escalas no se ajustan al ritmo inflacionario, el sistema infringe implícitamente el principio de inocencia fiscal: los contribuyentes se ven expuestos a presunciones punitivas, exclusiones automáticas o severos recargos, sin que exista en realidad una capacidad contributiva excedida ni intención de evasión.
Litvin describe esta situación como el verdadero “nudo gordiano” de la fiscalidad argentina. “El paso del Monotributo al Régimen General es un abismo. Un contribuyente que supera en un peso el límite de repente debe comenzar a pagar IVA, Ganancias y Autónomos, lo que le resta gran parte de su rentabilidad”, apuntó. En este contexto, subrayó la necesidad de “ensanchar” las escalas para transformar ese abismo en un puente gradual y previsible.
El nuevo proyecto elimina los topes existentes y permite a los contribuyentes rectificar sus declaraciones para corregir inconsistencias sin ser excluidos del régimen. Previo a la presentación, Litvin ya había calificado como “un alivio para los profesionales y prestadores de servicios” las medidas destinadas a modificar las escalas actuales.
Asimismo, al ser consultado sobre la restauración del Impuesto a las Ganancias sobre los ingresos personales, el tributarista advirtió que la eliminación de la cuarta categoría fue una estrategia electoral que generó un importante desequilibrio fiscal. No obstante, enfatizó la relevancia de la progresividad y la actualización automática para evitar que el impuesto recaiga sobre sectores sin verdadera capacidad económica.
“Hoy, el objetivo principal del Gobierno es el equilibrio fiscal, eso está claro. Pero para que la economía crezca, además del equilibrio, es necesario reducir la presión tributaria. Estas medidas son un primer paso para ordenar el desorden, pero la verdadera reforma tributaria aún está pendiente”, concluyó Litvin.
























