El concepto de “independencia” se refiere más a la prohibición de emitir dinero o transferir utilidades al Poder Ejecutivo con el fin de financiar el déficit fiscal, que a la desvinculación del presidente de la entidad de la política macroeconómica en general. En este contexto, la propuesta del actual gobierno de Javier Milei distingue por su intención de limitar la función del BCRA a la defensa del valor del peso, una particularidad que escasea a nivel global. En el mundo, las entidades que operan bajo un mandato múltiple incluyen la Reserva Federal de Estados Unidos, el Banco de Inglaterra y el Banco de Israel, mientras que solo países como Colombia y Perú se apegan a una función única.
Aldo Abram, director ejecutivo de la Fundación Libertad y Progreso, expresó que “los aspectos anunciados están alineados con los objetivos centrales de la propuesta que elaboramos desde la Fundación”. Según Abram, “la definición de un único objetivo para el Banco Central —preservar la estabilidad del valor de la moneda— constituye uno de los pilares fundamentales de nuestra iniciativa”. El economista también señaló que es positivo que se prohíba al Banco Central financiar al Gobierno nacional. Respecto a la propuesta de exigir dos tercios del Senado para la destitución del presidente de la entidad, Abram opinó que “parece interesante”.
Por otro lado, Martín Redrado, expresidente del BCRA, mencionó que “Argentina necesita una Carta Orgánica del Banco Central que garantice su independencia para que tengamos estabilidad de precios, predictibilidad cambiaria y financiera”. Cabe recordar que Redrado fue destituido el 22 de enero de 2010 por Cristina Fernández, en medio de un conflicto relacionado con el uso de las reservas internacionales. En ese momento, el Poder Ejecutivo exigía que le transfiriera dólares y el entonces funcionario se opuso.
Redrado también sugiere “eliminar la emisión monetaria para financiar al Tesoro a través de Adelantos Transitorios, utilidades contables y la posibilidad de utilizar los dólares del Banco Central”. Además, propuso anular el financiamiento indirecto mediante la integración de los encajes bancarios con títulos públicos. “La disminución progresiva de la integración con bonos del Tesoro Nacional debe ir de la mano de la idéntica reducción de los encajes, convergiendo a estándares internacionales y aumentando la capacidad prestable del sector privado”, indicó.
Luciano Laspina, ex diputado por el PRO y actual presidente del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento, aseveró que “Argentina tiene una historia muy triste de déficit fiscales financiados con endeudamiento y finalmente con emisión monetaria”. “Le hemos quitado trece ceros a la moneda por culpa de ese proceso”, agregó. Laspina enfatizó que “los países que lograron grabar en piedra la prohibición de financiar al fisco y tener un banco central independiente derrotaron la inflación”.
El consultor Iván Carrino también se mostró a favor de la reforma y consideró que “va en la buena dirección”. “La reforma de 2012 fue muy perniciosa, avalando y legitimando lo que ya se hacía en los hechos, y yendo a contramano del mundo al colocarle al BCRA cinco objetivos diferentes y a menudo incompatibles entre sí para un organismo que solo cuenta con una herramienta”, expresó.
Carrino añadió que “la nueva Carta le pone un objetivo principal al BCRA e impone serios límites a la monetización del déficit fiscal, algo que todos los bancos centrales de la región que bajaron la inflación tienen incluido en sus respectivas cartas orgánicas. Así que lo veo bien. Es una señal institucional importante que también busca mejorar las expectativas de inflación de cara al futuro”, aseguró.
Por su parte, Roberto Cachanosky advirtió que “anunciar la independencia del Banco Central con el presidente del Banco Central al lado no resulta convincente”.
Argentina, que a principios de la década de 1990 se convirtió en un caso único al implementar una caja de conversión para frenar la inflación, volvería a destacarse por ser uno de los contados países en el mundo que otorgue a su banco central la única función de defender la moneda. En este sentido, solo Perú y Colombia comparten esta característica.
El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) realizó un análisis sobre las cartas orgánicas de los principales bancos centrales de naciones capitalistas, resaltando sus distintos enfoques en materia de estabilidad económica.
En cuanto a la Reserva Federal de Estados Unidos, se define que “la Junta de Gobernadores del Sistema de la Reserva Federal y el Comité Federal de Mercado Abierto mantendrán el crecimiento a largo plazo de los agregados monetarios y crediticios acorde al potencial a largo plazo de la economía, con el fin de promover eficazmente los objetivos de máximo empleo, precios estables y tipos de interés moderados a largo plazo”, según lo estipulado en la sección 2A de la legislación pertinente.
En el caso del Banco de Israel, la legislación establece que su objetivo primario es “mantener la estabilidad de precios como su objetivo central”, mientras que su objetivo secundario es “apoyar otros objetivos de la política económica del Gobierno, especialmente el crecimiento, el empleo y la reducción de las brechas sociales”. Sin embargo, esta colaboración se debe realizar bajo la condición de que no afecte la estabilidad de precios a largo plazo.
La ley brasileña determina que “el objetivo fundamental del Banco Central de Brasil es garantizar la estabilidad de precios”, aunque también persigue la “estabilidad y eficiencia del sistema financiero, suavizando las fluctuaciones en el nivel de actividad económica y promoviendo el pleno empleo”.
La legislación chilena indica que “el Banco tendrá por objeto velar por la estabilidad de la moneda y el normal funcionamiento de los pagos internos y externos”.
En el marco del Banco de Inglaterra, su objetivo primario es “mantener la estabilidad de precios”, mientras que el secundario es “apoyar la política económica del gobierno de Su Majestad, incluyendo sus objetivos de crecimiento y empleo, pero solo sujeto a haber cumplido con la estabilidad de precios”.
Finalmente, el Sistema de Bancos Centrales de la Unión Europea estipula que “el objetivo primordial del Sistema Europeo de Bancos Centrales es mantener la estabilidad de precios”, a la vez que apoya políticas económicas generales con el fin de contribuir a los objetivos de la Unión, que incluyen “pleno empleo”, “crecimiento económico equilibrado” y “un nivel elevado de protección y mejora de la calidad del medio ambiente”.
Con el trasfondo de la reciente reforma y los debates sobre la independencia y eficiencia del BCRA, el panorama económico argentino se encuentra en una encrucijada que podría sentar las bases para un cambio significativo en su política monetaria.
























