El estudio, elaborado por la Universidad de Chicago y la Universidad de Columbia y publicado recientemente en la revista Nature, sostiene que los primogénitos corren un riesgo elevado de sufrir trastornos del neurodesarrollo y enfermedades inmunoalérgicas, como alergias alimentarias y rinitis alérgica. En contraste, los hijos menores presentan una mayor predisposición a problemas relacionados con el abuso de sustancias y trastornos gastrointestinales, incluidos la gastritis y duodenitis.
En total, se identificaron 150 enfermedades con vínculos significativos al orden de nacimiento, abarcando diversas áreas como neurodesarrollo, psiquiatría, inmunología, dermatología, gastrointestinal y cardiovascular. Los autores señalan: “La vista del atlas de enfermedades revela que los efectos del orden de nacimiento no se limitan a unas pocas afecciones bien estudiadas, sino que se extienden a casi todos los dominios clínicos analizados.”
Los investigadores también indagan sobre por qué el orden de nacimiento impacta el desarrollo de enfermedades. Explicaron que “el patrón de asociaciones es consistente con al menos tres vías de interpretación amplias”. Primero, el aumento de primogénitos en afecciones alérgicas se alinea con lo que se conoce como el fenómeno de los ‘viejos amigos’ y la diversidad microbiana, donde la exposición a diversos microorganismos favorece la regulación del sistema inmunitario.
Asimismo, se sostiene que hay una disminución de los efectos de la rinitis alérgica cuando se incrementa el espaciamiento entre hermanos, lo que refuerza esta interpretación. En segundo lugar, el mayor número de primogénitos con trastornos del neurodesarrollo, incluido el síndrome de Tourette y el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), es “biológica y fenotípicamente plausible”, añaden los investigadores. Un metaanálisis reciente reveló diferencias en la metilación del ADN en recién nacidos, sugiriendo que el orden de nacimiento se asocia con características biológicas conocidas desde el nacimiento.
Finalmente, el estudio concluye que la alta incidencia de abuso de sustancias entre los segundos hijos se puede explicar por teorías sociológicas que vinculan la conducta de toma de riesgos con la influencia de hermanos mayores.
En relación con el autismo, se relaciona este fenómeno con hallazgos previos sobre el orden de nacimiento, sugiriendo un efecto combinado de factores biológicos y decisiones reproductivas de los padres, aunque estas últimas no explican completamente la alta incidencia en primogénitos.
El estudio también introduce numerosas enfermedades que no habían sido investigadas previamente, revelando fuertes asociaciones entre el orden de nacimiento y condiciones como el asma, el acné y el síndrome del intestino irritable en los segundos hijos. No obstante, se advierte que los hallazgos podrían no ser aplicables a grupos sin seguro médico, debido a que los participantes eran en su mayoría personas en edad laboral, blancos y de medianos a altos ingresos.
Se señala además que la investigación se limitó a familias con un máximo de dos hijos, lo que podría crear un “sesgo de selección”. Esta elección de diseño permite identificar con precisión el lugar en el orden de nacimiento, pero podría no reflejar a familias más numerosas.
La conclusión del estudio es que “el orden de nacimiento se asocia con el riesgo de enfermedad de una manera más extensiva de lo que se había creído. La convergencia de la evidencia obtenida de estudios interfamiliares e intrafamiliares, junto con controles de validación, sugiere una combinación de mecanismos fisiológicos, inmunológicos y sociales que influyen en el espectro de enfermedades humanas.”





























