El rechazo a la reforma y la comparación con Cavallo
La expresidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, cuestionó severamente la reforma de la Carta Orgánica impulsada por la administración de Javier Milei. Según la economista, el proyecto representa un retroceso estructural hacia el esquema de la convertibilidad, calificándolo como un retorno a la visión de Domingo Cavallo. Para Marcó del Pont, esta modificación limita la soberanía monetaria y despoja al organismo de facultades esenciales para regular el crédito y fomentar el desarrollo productivo.
Asimismo, desestimó las críticas vertidas por el Presidente en cadena nacional, tildando su discurso de “inasible” e inconsistente. La exfuncionaria rechazó las acusaciones de haber “falsificado dinero” o perjudicado al Central mediante el uso de reservas, argumentando que la emisión es una función legítima y que el desendeudamiento con organismos internacionales, como el FMI, fue una decisión estratégica que benefició la estabilidad del país.
Defensa de la gestión 2012 y la política anticíclica
La economista reivindicó la reforma de 2012 bajo la gestión de Cristina Kirchner como un hito que otorgó “musculatura” al BCRA para actuar frente a crisis. Marcó del Pont subrayó que aquellas modificaciones permitieron al organismo intervenir activamente en la fijación de tasas de interés y el financiamiento de sectores estratégicos, como las PYMES. Advirtió que la propuesta actual elimina estas herramientas anticíclicas, debilitando la capacidad de respuesta estatal.
Como ejemplo de la relevancia de estas facultades, destacó el rol del Banco Central durante la pandemia, donde el financiamiento de programas como el IFE y el ATP, así como la adquisición de insumos sanitarios críticos, fue posible gracias a los mecanismos previstos en la normativa vigente. Sostuvo que, aunque estas medidas generaron tensiones, resultaron fundamentales para sostener el tejido económico en un contexto de emergencia global.
El objetivo político detrás del cambio
Para Marcó del Pont, la iniciativa de Milei trasciende lo técnico y posee una clara intencionalidad política: “quieren dejar marcada la cancha para un próximo gobierno”. En este sentido, criticó la pretensión de endurecer las condiciones para la remoción de autoridades del BCRA, calificándola como una “barbaridad” que busca condicionar la autonomía de futuras administraciones y restringir el margen de maniobra de la política económica nacional.























