Estos datos provienen de un informe elaborado por un centro de economía política que utiliza información del Instituto Nacional de Estadística y Censos y de la Cámara Argentina de Comercio. Este informe permite identificar los sectores y empresas que están detrás de esta notable tendencia. Luego de que, en 2024, se registrara una caída generalizada en las importaciones, en 2025 el ritmo de compras al exterior comenzó a recuperarse. Aunque el aumento interanual del volumen de compras en dólares fue más moderado, alcanzando un 1,8%, se trata de un nuevo récord.
“En prácticamente todos los rubros, salvo los farmacéuticos, el incremento en cantidades respecto a 2023 es muy superior al de dólares, lo que agrava el escenario del informe”, comentó el director del Centro de Economía Política Argentina. Entre los rubros que presentan movimientos significativos se encuentran los electrodomésticos, la indumentaria, los alimentos, las motos y los artículos de cuidado personal.
Al analizar el total de las importaciones desde una perspectiva más amplia, queda claro que, si bien Argentina no está atravesando un récord en términos de importaciones totales, se está produciendo un cambio drástico en su composición. Entre enero y junio de 2026, las importaciones totales alcanzaron un total de 35.531 millones de dólares, una cifra apenas superior a la registrada durante el ciclo anterior de apertura de 2018 y por debajo de otros años recientes.
La diferencia se vuelve notoria al observar qué es lo que realmente se está comprando. Los bienes de consumo explicaron un 15,1% del total de todas las importaciones del país, la participación más alta desde 2004. En comparación, en el primer semestre de 2018 esa cifra era de aproximadamente 12,7%. Un contraste aún más profundo se presenta al comparar con 2023; desde entonces, las importaciones totales han retrocedido, pero las de bienes de consumo han aumentado en un 34,7%.
Además, las compras de vehículos automotores de pasajeros aumentaron un notable 155,7%, al igual que el rubro “resto”, que incluye envíos mediante courier, con un incremento del 181,9%. Por el contrario, las caídas fueron notables en categorías asociadas a la producción, como los bienes intermedios, que disminuyeron un 17,8%, y las piezas y accesorios para bienes de capital, que cayeron un 21,6%.
De este modo, el escenario actual contrasta con lo sucedido en 2017 y 2018, años en los que se produjo una expansión más generalizada de las compras externas. En la actualidad, se aprecia un notable aumento en la importación de productos terminados destinados al consumo, algo que el Gobierno ha incentivado para intentar controlar la inflación, mientras que el empleo en la industria se ha desplomado debido al cierre de fábricas.
La expansión de los bienes de consumo no ha sido homogénea; un análisis del centro de estudios revela que diez actividades concentraron el 84,7% del total importado durante el primer semestre. El sector con el mayor incremento respecto a 2023 fue el de electrodomésticos, baterías y lámparas, que creció un 109,2%. A este le siguieron las prendas de vestir, con un aumento del 86,3%; las motos, bicicletas, yates y otros equipos de transporte, con un 67,6%; los productos alimenticios, que incrementaron un 51,9%; y los productos farmacéuticos, con un 27%. En conjunto, estos cinco sectores representaron el 45,5% de las compras de bienes finales.
Sin embargo, este fenómeno no puede explicarse únicamente por un aumento en las compras de importadores tradicionales. También ha crecido de manera notable el número de empresas que traen productos del exterior. Según el informe, la cantidad de firmas importadoras se duplicó en comparación con 2023, incorporando 33.108 empresas nuevas. El sector que experimentó el mayor incremento porcentual fue el de prendas de vestir, con un aumento del 175%, seguido por marroquinería, que creció un 144%, y electrodomésticos, baterías y lámparas, con un 127%. En términos absolutos, el sector del caucho y plástico sumó 5476 nuevos importadores, seguido por joyería, juguetes e instrumentos musicales, con 4022 nuevos actores, y prendas de vestir, que incorporó 3516 empresas.
A pesar de este crecimiento en el número de importadores, las empresas que ya operaban en 2023 todavía explican alrededor del 80% del monto total importado, lo que sugiere que el récord actual resulta de la combinación entre la incorporación de nuevos jugadores y un significativo incremento en las compras por parte de las firmas que ya estaban presentes en el mercado.
En el subsector de electrodomésticos, baterías y lámparas, las 20 mayores empresas concentraron el 55% de las importaciones. Whirlpool Argentina lideró el ranking con importaciones por 21,2 millones de dólares, lo que equivale a un aumento del 24% en comparación con 2023. Sin embargo, los saltos más significativos se dieron detrás de esta empresa: Carrier importó 14,4 millones de dólares, multiplicando casi 22 veces sus compras (+2077%), mientras que Frimetal alcanzó 14,2 millones de dólares, lo que representa casi 20 veces más que hace tres años (1887%). Juntas, estas tres empresas explicaron el 19% de todas las importaciones del rubro.
El ranking también refleja la aparición de empresas que, según los registros consultados, no habían realizado importaciones de productos de consumo en este sector durante 2023. Esta tendencia es mucho más evidente en el ámbito de indumentaria, donde las 20 mayores compañías pasaron de explicar el 21% de las importaciones en 2023 al 47% en 2026, y seis de ellas no habían registrado operaciones en el período comparativo. Adidas Argentina encabezó las compras con 47,2 millones de dólares, un incremento del 339%, seguida por TAC Argentina (Zara) con 33,8 millones de dólares, y Southbay, con 20,1 millones de dólares. Según el informe, las dos últimas no habían realizado importaciones de bienes de consumo en 2023.
Adidas también lideró el ranking de marroquinería, con importes de 81,3 millones de dólares, un 653% más que en 2023, concentrando en ese caso el 23% de las compras externas del sector. Puma Sports Argentina y Southbay completaron el podio, con importes de 30,6 millones de dólares y 30,1 millones de dólares, respectivamente. Entre estas tres firmas, sumaron el 40% de las importaciones de marroquinería en la primera mitad del año.
El sector de motos, bicicletas y otros equipos de transporte presenta un rasgo distintivo: una alta concentración. Las primeras 20 firmas explicaron el 88% de las importaciones durante el semestre, en comparación con el 82% que representaban en 2023. Honda Motor Argentina lidera con 105,5 millones de dólares, experimentando un crecimiento del 86% en el alfiler de sus importaciones y una participación del 26% en el total. A esta le siguieron Gilera Motors, con 43,7 millones de dólares (198%), y Corven Motors, con 42,2 millones de dólares (-6%).
Este patrón también puede relacionarse con un cambio en la estructura arancelaria dispuesto en 2025. El Decreto 513/2025 redujo los aranceles del 20% al 15% para motos totalmente desarmadas y del 35% al 20% para unidades terminadas, cerrando la brecha entre importar vehículos completos y ensamblarlos localmente.
En el ámbito alimenticio, se presenta otro capítulo esencial de este nuevo escenario. Los alimentos representaron el 18% de todas las importaciones de bienes de consumo, con un aumento del 51,9% respecto a 2023. Detrás de este promedio se observan incrementos mucho mayores: las importaciones de fideos y pastas crecieron un sorprendente 530,8%; las carnes frescas y en conserva, un 315,2%; los aceites y grasas, un 93,9%; la panadería, un 90,1%; y los productos de chocolate y confitería, un 45,4%.
A diferencia de otros sectores, las importaciones de alimentos están más atomizadas. En total, las tres principales compañías representaron en conjunto un 17% del total. Nestlé Argentina lideró el ranking con 62,6 millones de dólares (31%), seguida por Swift Argentina, con 48,2 millones de dólares y un aumento superior al 11.000%, y Quickfood, con un total de 34,5 millones de dólares (46%).
Un análisis más detallado por productos revela movimientos particularmente fuertes. En el sector de fideos y pastas, tres empresas concentraron el 60% de las compras: Arcor lideró con 4,5 millones de dólares, seguida por Conyntra, con 2,3 millones (+595%), y Coto, con 1,3 millones (+932%). En el caso de las carnes frescas y en conserva, Swift se consolidó con 46,4 millones de dólares, un aumento de 11.521% en comparación con 2023, y Quickfood alcanzó 33,2 millones de dólares (47%). Juntas, ambas empresas centralizan casi la mitad de las importaciones de este segmento.
En aceites y grasas, Arcor tuvo el 38% del total, con importaciones de 14,6 millones de dólares (166%). Detrás de Arcor se encontraban Mondelez Argentina, con 6,7 millones de dólares (18%), y Lodiser, con 4,5 millones, la cual experimentó un sorprendente incremento del 4536%.
El relevamiento también muestra la participación activa de grandes cadenas de supermercados en categorías específicas. En productos de panadería, dos de las tres principales importadoras son empresas minoristas. Establecimiento Las Marías lideró con 9,6 millones de dólares, mientras que Coto quedó en segundo lugar con 5,3 millones, registrando una suba del 112%; INC S.A. (Carrefour) ocupó el tercero, con 4,5 millones. Esta última no había realizado importaciones del rubro en 2023, según las estadísticas. Coto también figura entre los principales importadores de fideos y pastas.
En el sector de chocolates y confitería se observa que las dos principales compañías explican más de la mitad de las compras externas. Ferrero Argentina lideró con 17,1 millones de dólares —sin que se registraran importaciones en 2023—, seguida por Mondelez Argentina, con 15,7 millones (105%). Nestlé completó el podio con 4,3 millones (21%).
El cambio en el mapa importador también afecta a los productos de limpieza, tocador y cuidado personal. En este segmento se destaca que 11 de las 20 mayores empresas importadoras del primer semestre de 2026 no registraban operaciones en 2023. En conjunto, las primeras 20 concentraron el 76% del total sectorial. Unilever Argentina lideró las compras con 33,6 millones de dólares (+99%), seguida por L’Oréal Argentina, con 24,4 millones de dólares, y Natura Cosméticos, con 22,2 millones. Estas dos últimas también carecían de importaciones en la categoría analizada durante 2023.
El auge de los bienes terminados importados se produce en un contexto de debilidad de la actividad manufacturera. Entre los primeros semestres de 2023 y 2026, mientras que las compras externas de bienes de consumo aumentaron un 34,7%, las importaciones de bienes intermedios y de piezas y accesorios para bienes de capital retrocedieron en conjunto un 19,1%. En el mismo período, la producción manufacturera, medida a través del Índice de Producción Industrial del Instituto Nacional de Estadística y Censos, acumuló una caída del 12%, según el análisis llevado a cabo.
Los contrastes resultan especialmente evidentes en ciertos sectores que han visto un aumento notable en las importaciones. Por ejemplo, en electrodomésticos, mientras que las compras externas crecieron un 109,2%, la producción nacional de electrodomésticos y equipos informáticos se desplomó un 56,1%, y la producción de equipos eléctricos retrocedió un 7,1%.
En el sector de indumentaria sucedió algo similar: las importaciones aumentaron un 86,3%, mientras que la producción textil disminuyó un 34%, y la confección de prendas de vestir cayó un 13,7%. En alimentos, las compras externas avanzaron un 51,9%, mientras que la producción total del sector se redujo un 1,4%. Dentro de ese marco, se registraron mermas del 15,9% en la producción de bebidas, del 13,3% en carne vacuna, del 5% en galletitas, panificados y pastas, y del 4,8% en carne aviar.
Esta dinámica ha generado crecientes preocupaciones en la comunidad industrial. “En el último tiempo, el promedio de la economía ha mostrado una leve recuperación, no así la industria, que se encuentra rezagada”, planteó la directora ejecutiva de la Unión Industrial Argentina.
Durante una reunión informativa de la Comisión de Industria de la Cámara de Diputados, la representante expresó que la actividad manufacturera se encuentra en niveles históricamente bajos, sosteniendo que, en la actualidad, está alrededor de un 10% por debajo de 2022 y 2023.
Asimismo, la Unión Industrial también puso el foco en el mercado laboral: según los datos presentados por la entidad, alrededor de 75.000 empleos se han perdido en la industria desde agosto de 2023. Para la ejecutiva, la recuperación que se observa en los indicadores de actividad está concentrada principalmente en minerales, petróleo, gas, agricultura y servicios financieros. En cambio, la industria manufacturera, la construcción y el comercio continúan por debajo de esa recuperación.
Entre las ramas industriales que atraviesan una situación más crítica, se identifican las vinculadas a textiles, confecciones, calzado y equipos electrónicos. Según la representante de la UIA, estas actividades enfrentan simultáneamente la caída de la demanda y de la producción, junto con una creciente competencia por parte de productos importados, una situación reflejada en el informe del centro de estudios.
Este nuevo contexto de importaciones abre una discusión económica que, probablemente, cobrará mayor relevancia política a medida que se acerquen las elecciones presidenciales de 2027. “Se han perdido más de 300.000 puestos de trabajo y no se crean con este modelo”, enfatizó el vicepresidente de la UIA en recientes declaraciones. “El balance en la industria es totalmente negativo”, añadió, y subrayó que “retomar el camino de la industrialización en Argentina será un desafío complejo”.
A diferencia del proceso de apertura de 2017-2018, en el actual escenario se ha modificado sustancialmente lo que importa Argentina. Este cambio genera tensiones que pueden transformarse en uno de los ejes de la discusión económica hacia 2027, periodo en el cual el Gobierno buscará su continuidad. Por un lado, la apertura amplía la oferta de productos, incorpora nuevos jugadores y aumenta la competencia, lo que se ha vuelto crucial para controlar la inflación. Por otro lado, encuentra a una parte de la industria manufacturera operando por debajo de los niveles de 2022 y 2023, lo que plantea interrogantes de cara al próximo ciclo electoral.























