Durante esta reunión, la atención se concentró claramente en China, mientras que Estados Unidos aprovechó un encuentro paralelo con ministros de comercio y representantes de potencias industriales para abogar por un enfoque de no intervención en la regulación de la inteligencia artificial.
En ese contexto, Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos, destacó que el tiempo le dio la razón al advertir el año pasado a sus socios comerciales sobre las consecuencias de la implementación de aranceles más estrictos, lo que podría llevar a un aumento en la llegada de productos chinos no registrados a sus mercados.
Bessent enfatizó: “creemos que las economías no basadas en el mercado que generan un flujo interminable de exportaciones baratas no son sostenibles”. Además, en una conferencia de prensa, afirmó: “Creo que el hecho de que 19 países quisieran abordar este problema demuestra su enorme magnitud”.
Por lo que respecta al consenso del G20, salvo por la oposición de China, el comunicado final refleja una acuerdo general entre los integrantes del grupo para eliminar las “políticas no de mercado” que generan desequilibrios económicos a nivel global.
Particularmente, el documento indica que los países con superávits externos excesivos y persistentes deben reducir las distorsiones que limitan el consumo interno y que conducen a una dependencia excesiva de las exportaciones para su crecimiento.
En medio de un entorno de tensión diplomática entre Estados Unidos y Europa, el encuentro de dos días del G20 se desarrolló en el contexto de una venta masiva en el mercado global de bonos, en gran parte debido a la incertidumbre relacionada con la deuda pública y la inflación.
Por otro lado, Lars Klingbeil, ministro de Hacienda de Alemania, subrayó que la incertidumbre geopolítica está afectando el crecimiento mundial y que los miembros del G20 deben esforzarse para mitigarla.
Klingbeil describió esta incertidumbre como “un veneno para el crecimiento económico”, atribuyendo la actual inestabilidad a la guerra con Irán, las tensiones arancelarias de Estados Unidos y las distorsiones comerciales provenientes de China.
“Alemania defiende un mundo donde prevalezca el Estado de derecho, en lugar de la ley del más fuerte”, afirmó, y añadió que Europa debería responder con mayor firmeza ante el incumplimiento de las normas acordadas por parte de sus socios comerciales.























