Para encontrar un lugar donde vivir, Tomás utilizó WeChat, una aplicación que se asemeja a WhatsApp. Detalló que en esta plataforma hay grupos donde se anuncian departamentos y se pueden coordinar visitas con los propietarios. “Siempre son agencias. Me refiero a una persona que después vos le tenés que pagar un fee”, explicó. Si el interesado desea la propiedad luego de la visita, se procede a negociar las condiciones.
El costo del alquiler que consiguió es de 2500 yuanes mensuales a dividir entre dos, lo que equivale a 1250 cada uno, lo que en términos de dólares es aproximadamente US$370. Sin embargo, Tomás debió realizar un pago inicial más elevado, ya que le solicitaron un mes de depósito y dos meses de alquiler por adelantado: “Acá para entrar tenés que poner 3 meses”, comentó.
A pesar de considerar el alquiler accesible, Tomás mencionó que el trayecto hacia su universidad le toma cerca de una hora, ya que debe combinar el metro con el autobús. Detalló que los precios de las viviendas suelen incrementarse notablemente cuando se encuentran cerca de los principales centros educativos.
No obstante, destacó que el sistema de transporte en China es de buena calidad: “Tiene aire acondicionado y la verdad que es muy cómodo. Los asientos están buenos y está muy limpio”.
Durante su visita al departamento, mostró la entrada, las dos habitaciones, el baño y el living. Resaltó especialmente la vista desde su casa: “De día se ve el agua”, y añadió que “de noche también es una locura”, ya que se pueden apreciar los edificios iluminados.
Una vez decidido por ese departamento, Tomás comenzó a trasladar sus pertenencias, limpiar y organizar el espacio. A pesar de estar casi listo para mudarse, incluidas las contraseñas para el acceso al edificio y al departamento, aún no contaba con conexión a Internet, ya que tenía que esperar la llegada del router, prevista para dos días después.
Aprovechó para realizar una compra inicial de productos esenciales. En el video, se le ve adquiriendo artículos de limpieza, sartenes y una freidora de aire. También pasó por el supermercado, donde eligió una variedad de alimentos, incluyendo pechugas de pollo, hamburguesas, huevos, frutas, papas, arroz y pasta.
Mientras recorría su barrio nocturno, tomó imágenes de los negocios iluminados con luces LED y destacó que se trata de “un barrio bien familiar”, donde los niños juegan en las calles.




























