Esta problemática se reproduce en el mercado inmobiliario, donde la comparación entre una amplia o escasa oferta puede influir en la experiencia de los potenciales inquilinos y compradores. Desde 2020 hasta 2023, Argentina enfrentó un escenario complejo debido a la intervención estatal en el sector inmobiliario, lo que impactó negativamente en la disponibilidad de propiedades.
La ley de alquileres sancionada a mediados de 2020 desincentivó a muchos propietarios a alquilar sus inmuebles, lo que llevó a una drástica reducción de la oferta en la Ciudad de Buenos Aires. En barrios como Saavedra, por ejemplo, la cantidad de propiedades disponibles llegó a caer a solo 30, aunque en la actualidad ya hay más de 120 publicaciones. Esta escasez generó un incremento en los precios y limitaciones significativas para los inquilinos, quienes encontraron su búsqueda de vivienda como un proceso exhaustivo y tenso.
Un gráfico correspondiente al período desde 2014 muestra el número de avisos de alquileres tradicionales en comparación con los temporarios, evidenciando que desde la derogación de la ley a finales de diciembre de 2023, la oferta de alquileres a largo plazo se incrementó significativamente y de manera inmediata.
En el contexto inmobiliario, se identifica el término “buyer’s market” (mercado de compradores) para describir situaciones en las que la oferta supera a la demanda. Esto otorga al inquilino o comprador una mayor cantidad de opciones, un tiempo más amplio para decidir y un mejor poder de negociación.
Contar con una variedad de alternativas en el mercado de alquiler proporciona al inquilino un mayor control, así como también la posibilidad de escoger entre diferentes tipos de propiedades o características deseadas, como aquellos departamentos nuevos que escaseaban bajo la ley anterior. Esta dinámica también se observa en el mercado de ventas, ya que, según las leyes de oferta y demanda, una mayor cantidad de propiedades tiende a presionar los precios a la baja.
Se puede afirmar que las distintas ofertas en el mercado presentan señales diferentes para los clientes, cuya principal diferencia radica en que en un contexto de escasez no pueden generar más opciones. Por el contrario, en un ambiente de abundancia, los inquilinos pueden armarse de estrategias para optimizar su búsqueda y reducir el estrés asociado.
Volviendo a Schwartz, si eres de aquellos que se siente abrumado ante múltiples opciones, se recomienda establecer una regla que limite el número de alternativas a considerar. Una norma común es definir un presupuesto máximo, aunque puede ser fácil dejar de lado este aspecto en el proceso de búsqueda. Además del presupuesto, se aconseja establecer “no negociables”, es decir, características específicas que deben estar presentes, tales como la necesidad de contar con cochera, balcón, expensas bajas o condiciones particulares del contrato.
Definir reglas desde el inicio no solo ayuda a filtrar opciones, sino que también evita que se caiga en la tentación de elegir características que pueden resultar irrelevantes en el futuro, lo cual podría causar arrepentimiento posterior.
Ya sea para la compra o el alquiler, establecer al menos una regla dentro del proceso de decisión permite optimizar el tiempo invertido y disminuir la ansiedad. Hoy en día, las herramientas tecnológicas y los buscadores de propiedades cuentan con numerosos filtros que facilitan este proceso.
Como reflexión final, en los últimos años he observado el estrés experimentado por los inquilinos en su búsqueda de vivienda durante la vigencia de la ley de alquileres, un nivel de tensión que resulta incomparable con el que se experimenta en un mercado donde la oferta es abundante.
























