Una vez más, las emociones estuvieron a flor de piel, y la producción futbolística de la selección alimentó la ilusión de sus hinchas. Aunque se destacaron individualidades, fueron los movimientos colectivos, resultado del trabajo del seleccionador Javier Aguirre, los que marcaron la diferencia. México llevó a cabo una preparación meticulosa y rompió con una racha de 40 años sin triunfos en instancias eliminatorias de un Mundial. Su próximo desafío será el domingo, ante el ganador del duelo entre Inglaterra y República Democrática del Congo, buscando ampliar sus estadísticas. Este será el último encuentro en el Azteca, ya que desde los cuartos de final todos los partidos se jugarán en estadios de Estados Unidos.
Por su parte, Ecuador enfrentó un ambiente adverso desde antes del inicio del partido, siendo abucheado cada vez que tocó el balón. El director técnico Beccacece, quien tiene contrato hasta el final del Mundial 2026 y habló con un tono de despedida, había anticipado un clima negativo en la conferencia de prensa, aunque no esperaba que los aficionados mexicanos se concentraran fuera del hotel que usaron como refugio en la Ciudad de México. La bulla aumentó con el uso de bocinas, fuegos artificiales y gritos, con el objetivo de interrumpir el descanso del equipo. La Federación Ecuatoriana de Fútbol condenó esta conducta y, a través de un comunicado, instó a las autoridades a tomar medidas para proteger la integridad de jugadores, cuerpo técnico y afición.
El tono de despedida de Beccacece se materializó tras hablar con la prensa, luego de pasar una hora y media en el vestuario con los jugadores: no renovará su contrato como entrenador de Ecuador. “Los resultados son los que mandan”, expresó, y añadió: “Hoy toca despedirme de una familia maravillosa. Hemos dado todo. Un camino de dos años y medio de trabajo ininterrumpido, entregándonos al máximo, con honestidad y grandes resultados en las Eliminatorias. La vida tiene eso”, lamentó.
El encuentro también tuvo un trasfondo político, en medio de una crisis diplomática que comenzó en abril de 2024, cuando las fuerzas de seguridad ecuatorianas ingresaron a la Embajada de México en Quito para detener al exvicepresidente Jorge Glas, quien estaba bajo asilo político. El entonces presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, anunció la suspensión inmediata de relaciones diplomáticas, medida que continuó con su sucesora Claudia Sheinbaum, quien responsabiliza al presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, por el incidente. En respuesta, Noboa tensó la situación con aranceles del 27% a productos mexicanos, en consonancia con las políticas implementadas por Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump.
Apenas se inició el partido, se hizo evidente si el clima fuera del Azteca influyó en el rendimiento. México dominó táctica y futbolísticamente a Ecuador. Con un mejor control de la pelota, se ubicó en el campo rival, demostrando movilidad y desmarques para atacar espacios, trazando diagonales y desbordando por las bandas. El juvenil Gilberto Mora, de 17 años, comenzó como titular y mostró personalidad, siendo clave en el primer ataque profundo del Tri, repitiendo con un potente remate que hizo vibrar a los hinchas; previo al final del primer tiempo, falló en una corrección de un pase complicado de Raúl Jiménez. Este joven jugador promete un gran futuro.
Luis Romo también contribuyó con varias ocasiones y Jiménez estuvo cerca de marcar de cabeza, aunque sin puntería. En solo seis minutos, el Azteca reverberó de energía y Ecuador se vio desconcertado, sin saber cómo contener el ímpetu mexicano. Al intentar presionar en campo rival, Ecuador recibió una respuesta contundente de México: Roberto Alvarado no logró finalizar la jugada. Aún así, Ecuador tuvo un destello en un arranque individual de John Yeboa Zamora, quien, con un caño a César Montes, impactó el poste derecho tras un intento que Raúl Rangel logró desviar.
En lugar de perder confianza, México respondió con la misma garra que caracteriza a sus campeones de boxeo, demostrando espíritu combativo. Julián Quiñones, corriendo desde su propio campo y con la defensa ecuatoriana muy adelantada, hizo estallar el Azteca con un gol exquisito. México, tras olfatear la debilidad del rival, se lanzó al ataque, aprovechando el desconcierto de sus oponentes: un mal despeje de Joel Ordoñez permitió que Jiménez recuperara el balón y definiera, tras combinar con Quiñones, colocando el esférico en el ángulo superior izquierdo.
Con la ventaja, México optó por disminuir el ritmo y cambiar la táctica, dejando que Ecuador tomara la iniciativa. Se agazapó, esperando oportunidades de contraataque que desgastaron al equipo rival, que no encontró intervenciones para causar peligro, excepto por un remate de Kevin Rodríguez que fue respondido por Rangel. Cada vez que el Tri contragolpeó, generó peligro, ya fuera con tiros de esquina o cabezazos de sus defensores Montes y Johan Vásquez. En la defensa, mantuvieron una sólida estructura a pesar de las variaciones tácticas y en la ofensiva brindaron actuaciones inteligentes, adaptándose a las demandas del partido. El cántico de
























