La decisión fue tomada por el fiscal Matías Eduardo Palud, de la Unidad Fiscal de Esperanza, en el contexto de la causa que propende a esclarecer las razones de su muerte.
Este caso se remonta al 18 de enero pasado, cuando Imhoff fue encontrado inconsciente cerca de un galpón en San Jerónimo Norte. Fue trasladado de emergencia al Hospital Cullen, donde ingresó en la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) debido a un grave traumatismo de cráneo y un hematoma extradural bilateral, que implica una acumulación de sangre entre el cráneo y la membrana que cubre el cerebro a ambos lados de la cabeza.
Ante este diagnóstico, los médicos realizaron de inmediato una craniectomía descompresiva, un procedimiento quirúrgico destinado a aliviar la presión intracraneal y limitar el daño cerebral. Durante la internación, Imhoff estuvo conectado a un respirador mecánico, hasta que fue trasladado al Centro Oncológico J.B. Iturraspe, donde falleció, según informaron fuentes locales.
Desde el inicio de la investigación, las autoridades se inclinaron hacia la hipótesis de una agresión física, aunque la familia del joven nunca obtuvo claridad acerca de lo sucedido. “Fue una golpiza, supuestamente, pero no sabemos nada de nada. No tenemos conocimiento de con quién estaba o qué pasó”, expresó su padre, Omar Imhoff. Relató que su última comunicación con su hijo tuvo lugar el sábado por la tarde, horas antes de que fuera encontrado inconsciente.
La falta de testigos ha sido uno de los principales desafíos para la investigación. “Había mucha gente y nadie quiere hablar”, mencionó el padre en declaraciones recientes. Solicitaron públicamente la colaboración de cualquier persona que pudiera tener información. La familia proporcionó el teléfono de Marcos y facilitó material de cámaras de seguridad a la Policía de Investigaciones (PDI) para intentar reconstruir sus movimientos entre el sábado por la tarde y la mañana del domingo.
A pesar de las solicitudes de la familia, los investigadores están evaluando otra hipótesis, que sostiene que Imhoff podría haber sufrido una descompensación repentina que provocó que perdiera el conocimiento y cayera al suelo, golpeándose la cabeza contra el pavimento. Este planteo se basa en testimonios de testigos y en un hallazgo forense que indica que el cuerpo no presentaba lesiones que fueran compatibles con una agresión.
La autopsia ordenada por la Fiscalía tiene como objetivo proporcionar información definitiva sobre la causa de muerte y esclarecer si el traumatismo fue resultado de una caída accidental o de un ataque externo.
En un hecho relacionado, la investigación por la agresión a Santiago Herrero, un adolescente de 15 años atacado en Villa Carlos Paz, Córdoba, ha incorporado dos nuevos imputados, elevando a cinco el número de acusados por homicidio en grado de tentativa. Uno de los nuevos implicados, un menor de edad, es señalado como el presunto autor del botellazo que causó un grave traumatismo de cráneo.
Los dos adultos acusados permanecen detenidos en la Unidad de Contención de Aprehendidos de Córdoba. Dos menores han sido trasladados al Complejo Esperanza y otro menor, que no es punible, está sujeto a medidas socioeducativas.
El ataque ocurrió en la madrugada del 10 de julio en la intersección de avenida Cárcano y Sargento Cabral, mientras Santiago caminaba por la costanera. Su madre, María Laura, relató que “no fue una pelea”: “Lo agarraron de atrás. Un chico lo empezó a correr, le pegó, cayó al piso y después los otros le siguieron pegando con patadas. Ni siquiera pudo defenderse”. Uno de los agresores le lanzó una botella de vidrio, provocándole una herida en la cabeza.
Santiago fue trasladado al Hospital de Urgencias de Córdoba con fractura y hundimiento de cráneo. Los médicos le realizaron una craneotomía y evacuaron una contusión cerebral. Al cierre de esta nota, el paciente se encontraba hemodinámicamente estable y con evolución favorable. La investigación, bajo la supervisión de la fiscal Jorgelina Gómez, continúa recolectando pruebas.





























