La operación fue liderada por el profesor Michele Reibaldi y contó con la colaboración del profesor Vincenzo Sanicola. Hasta la fecha, no había sido posible transferir la mácula de la retina en este tipo de intervenciones, según trascendió.
El equipo médico tomó la decisión de utilizar los tejidos funcionales del ojo izquierdo, que ya no se podía recuperar, para reconstruir el ojo derecho de la paciente y así restaurar su visión. La mujer había perdido la vista por completo debido a un grave accidente de tránsito, que provocó una lesión irreversible en el nervio óptico del ojo izquierdo, aunque este aún conservaba algunas estructuras oculares sanas. En contraste, el ojo derecho había sufrido daños severos debido a una maculopatía y a los traumas del accidente, lo cual hacía inviable un trasplante de córnea convencional.
Los especialistas del hospital Universitario de Le Molinette implantaron córnea, esclera y conjuntiva, y por primera vez, también la mácula, realizando así un autotrasplante inédito.
El profesor Michele Reibaldi comentó que “esta intervención representa una nueva frontera en la cirugía oculística” y agregó: “Ahora esperamos entender hasta qué punto la retina trasplantada funcionará, pero los primeros indicios son prometedores”.
La operación se desarrolló durante aproximadamente seis horas con la colaboración de la dirección sanitaria del hospital. Los controles posteriores han confirmado el buen funcionamiento de los tejidos trasplantados y una recuperación progresiva de la funcionalidad ocular.
La historia de Elena, la paciente, también está unida a Joe, su perra guía, que fue autorizada a permanecer con ella durante la internación. Uno de los momentos más emotivos fue cuando Elena abrió los ojos y pudo reconocer a su hijo y a su perrita, a la que considera “fiel compañera de mi vida”.
El siguiente objetivo es devolver a la mujer la autonomía que había perdido durante más de cinco años. En palabras del director general de la Ciudad de la Salud y de la Ciencia de Turín, el profesor Livio Tranchida, “estamos ante una intervención en los límites de lo imposible, sin precedentes”.
“Este resultado es el fruto de la profesionalidad de nuestros médicos y de la facultad de la sanidad pública para combinar innovación y atención a las personas. Hoy, Elena puede volver a mirar al mundo, junto a su inseparable guía, la perra Joe”, concluyó.
En 2023, un paciente de 83 años, también ciego, recuperó la vista tras un autotrasplante de ojo realizado por primera vez en el mismo hospital Molinette de Turín. Este hombre había perdido la visión en un ojo y posteriormente en el otro, debido a diferentes patologías, pero volvió a ver gracias a una cirugía de cuatro horas que reconstruyó su ojo derecho con parte del izquierdo.
En esa ocasión, el equipo médico empleó una modalidad innovadora que utilizó un tercio del ojo izquierdo, el primero en perder su funcionalidad hace treinta años por una ceguera retiniana irreversible. Gracias a este tejido, se logró reconstruir el ojo derecho, que había ido perdiendo visión debido a una rara enfermedad crónica, el pseudo penfigoide ocular, que había destruido la córnea y la superficie ocular.
Esta cirugía también fue realizada por el profesor Michele Reibaldi y el profesor Vincenzo Sarnicola, quien es presidente de la Sociedad Italiana de Córnea y Superficie Ocular y miembro del directorio de la Sociedad Italiana de Ciencias Oftalmológicas. Según los médicos, la operación consistió en “tomar una muestra del ojo izquierdo, irrecuperable desde el punto de vista funcional, pero con la córnea y la superficie ocular en buen estado clínico, toda la córnea y dos milímetros de esclerótica, en una sola pieza”. Ahora, han logrado avanzar un paso más en esta especialidad.





























