Gustavo Carrara, arzobispo de La Plata y presidente de Cáritas Argentina, explicó que la recaudación se divide en tres partes iguales. Un tercio de lo recaudado queda en las parroquias o capillas que llevaron a cabo la colecta, otro tercio se destina a las 67 diócesis, y el tercer tercio va a Cáritas Nacional. La distribución de estos fondos responde a las necesidades específicas de cada comunidad, lo que permite una atención más efectiva a los problemas locales.
Carrara expresó su agradecimiento hacia la sociedad y los comunicadores, subrayando su gratitud hacia la solidaridad del pueblo argentino y, en particular, hacia los más de 40 mil voluntarios que forman parte de Cáritas en el país. Esta respuesta colectiva demuestra el fuerte compromiso de la sociedad con las causas sociales más urgentes.
Las Cáritas parroquiales, según detalló Carrara, se enfocan en fortalecer los comedores comunitarios, mientras que las Cáritas diocesanas implementan proyectos productivos, como cooperativas textiles, que buscan generar empleo y auto-sostenimiento en las comunidades. Por su parte, Cáritas Argentina destina recursos a becas estudiantiles y programas de autoconstrucción de viviendas, así como a centros barriales que brindan atención a personas en situación de calle y consumo problemático.
El monitoreo de las necesidades en las comunidades surge de un exhaustivo proceso de escucha realizado en 1.320 localidades, donde se han identificado las principales preocupaciones sociales. Carrara enfatizó que el temor a perder el trabajo es el principal tema en la actualidad, con testimonios que reflejan la angustia de muchas personas que enfrentan la precariedad laboral: “No tengo trabajo, el trabajo no me alcanza para llegar a fin de mes. Es un tema que ha sido central”.
Además, el diagnóstico ha incorporado nuevas problemáticas emergentes. Carrara agregó: “Otro tema que ha aparecido mucho fue el de las adicciones, con un acentuado énfasis en la ludopatía entre adolescentes y jóvenes. También ha surgido como preocupación el tema de la salud mental, incluyendo los suicidios, y cómo abordar esta problemática de manera preventivamente”.
La labor solidaria de Cáritas Argentina también trasciende las fronteras, ya que se han realizado envíos de dinero a Cáritas Venezuela para ayudar tras un devastador terremoto, lo que constituye un claro ejemplo del impacto de la solidaridad del pueblo argentino. “Tal vez tengamos otro tanto o un poco más para enviar, para ayudar allí. Así, la solidaridad del pueblo argentino es muy valiosa”, afirmó.
Además de la asistencia internacional, Cáritas Nacional está comprometida en brindar respuestas ante desastres locales, tales como las inundaciones en Bahía Blanca y los incendios en la Patagonia. En este sentido, la organización se enfoca en fortalecer los equipos de emergencia y en promover el diálogo con diversas instituciones para articular la asistencia necesaria ante fenómenos climáticos como el Superniño. Carrara señaló que los recursos recaudados tienen como objetivo reforzar estos presupuestos y acciones en todo el país.
El arzobispo hizo hincapié en la discrepancia social que se observa en la región de La Plata. “Si uno se queda en el casco histórico de La Plata, vive una Argentina. A tan solo 20 minutos, se encuentran barrios populares donde las condiciones de vida son precarias. Hay personas que no cuentan con baño y que habitan en casas de madera y nailon, especialmente en estos días fríos”, describió.
Carrara subrayó que la pobreza y la desigualdad no son fenómenos recientes: “No es de ahora, viene acumulada”, y enfatizó que la cuestión laboral es un eje crucial en este contexto: “Es fundamental, no solo porque trae el pan de cada día a casa, sino porque permite que las personas desplieguen sus talentos y potencialidades, contribuyendo así a la construcción de una patria más solidaria”.
Durante su recorrido por la arquidiócesis, que incluye las localidades de La Plata, Berisso, Ensenada, Magdalena y Punta Indio, Carrara ha podido identificar problemáticas específicas en zonas rurales y semi-rurales. Los pequeños productores de frutas y verduras, conocidos como quinteros, están enfrentando serias dificultades para satisfacer sus necesidades básicas.
La labor de Cáritas Argentina se apoya en la vida comunitaria y en la colaboración con el Estado y otras organizaciones sociales. Carrara destacó la relevancia de fomentar lo comunitario, señalando que “la comunidad llega a aquellos lugares donde a veces el Estado no tiene presencia de manera eficaz, así como también el mercado no invierte en esas áreas”.
Además, mencionó que cooperativas de reciclado están incorporando a personas con dificultades para acceder a trabajos formales, como aquellos que superan los 50 años o tienen alguna discapacidad, quienes de otro modo tendrían dificultades para conseguir empleo. “Estas cooperativas brindan la oportunidad de que estas personas puedan contribuir de alguna forma y sentirse valiosas a través del trabajo que realizan”, concluyó.
La colaboración entre Cáritas, el Estado y las organizaciones sociales es fundamental para asegurar que los recursos lleguen a quienes más lo necesitan. El desafío, según el titular de Cáritas Argentina, radica en fortalecer la vida comunitaria y en reconocer el valor de aquellos que, desde el anonimato, sostienen con su esfuerzo la solidaridad en la sociedad.





























