Este domingo, el equipo jugará nuevamente en el Monumental frente a Rosario Central en la tercera fecha del campeonato, lo que genera la incógnita sobre si los hinchas tendrán paciencia o si el descontento se manifestará rápidamente.
En la institución no se contempla la posibilidad de despedir a Coudet en este momento. Existe un deseo de continuidad en la dirección técnica, sin importar el resultado del domingo, con la esperanza de que Coudet lleve al equipo en los octavos de final de la Copa Sudamericana que se aproxima.
El entrenador tampoco piensa en abandonar su puesto. Sin embargo, es consciente de que los resultados en el fútbol son lo principal. “No me pongo una pistola en la cabeza, pero River no te da margen ni tiempo”, manifestó después de la derrota en La Plata frente a Gimnasia, reconociendo la presión que enfrenta.
El tiempo es un factor crítico, y las derrotas siguen acumulándose. Desde septiembre de 2025, cuando el equipo fue eliminado en cuartos de la Copa Libertadores contra Palmeiras, River ha tenido un historial de triunfos y derrotas equilibrados. A lo largo de 43 partidos, logró 18 victorias y sufrió otras 18 derrotas, además de 7 empates (incluyendo un triunfo y una caída por penales), anotando 49 goles y recibiendo 43.
Desde el Clausura de 1995, con Carlos Babington como entrenador, no se registraba que River perdiera los dos primeros encuentros de un torneo local, cayendo 2-3 ante Lanús y 0-3 frente a Rosario Central.
Estos resultados se asemejan a uno de los períodos más difíciles en la historia del club, entre 1982 y 1983, cuando River jugó 56 encuentros, ganando 20, empatando 14 y perdiendo 22. En 1983, el rendimiento fue incluso peor: 58 partidos, con 17 victorias, 18 empates y 23 derrotas, quedando penúltimo en la tabla.
La diferencia ahora, a diferencia de aquel tiempo de crisis institucional por problemas económicos, radica en que el contexto actual es distinto, lo que hace que el mal momento futbolístico genere un mayor impacto.
Los registros más desfavorables se remontan a los inicios del Siglo XX, durante el amateurismo, cuando el club disputó 48 partidos con un saldo de 14 triunfos, 10 empates y 24 derrotas.
Actualmente, en medio de la competencia, River aún necesita completar su plantel tras la salida de 14 jugadores, de los cuales solo 4 se han desvinculado hasta ahora, con 10 permaneciendo en el predio de Cantilo, cambiándose en containers. La falta de resolución en las salidas, junto con los resultados negativos, ha generado un clima tenso.
Respecto a si alguno de esos futbolistas podría tener una nueva oportunidad en el equipo, la respuesta es negativa. Ni los jugadores apartados ni el cuerpo técnico contemplan esa opción, ya que ambos lados están más enfocados en encontrar nuevas oportunidades fuera del club. La mayoría de los hinchas pide una limpieza profunda y reestructuración del plantel.
Lo cierto es que, con el material disponible, River debería haber podido evitar derrotas ante Aldosivi, Barracas Central y Gimnasia, pero no logró hacerlo.
¿Serán los 3 o 4 refuerzos que Coudet mencionó la solución a esta crisis? Resulta complicado hacer previsiones. Se espera la llegada de Tobías Andrada, un prometedor mediocampista juvenil de Vélez, además de otro volante creativo y un lateral izquierdo para apoyar a Marcos Acuña. Hasta la fecha, han llegado seis jugadores, pero el plantel aún parece desequilibrado, careciendo de ciertos perfiles, especialmente en el mediocampo y en la ofensiva.
Ante Gimnasia, Coudet utilizó un esquema 4-2-3-1 sin extremos naturales y, en el segundo tiempo, alineó a 4 delanteros, pero solo uno de ellos ocupaba su posición habitual. Si planea jugar de esa manera, cabría preguntarse por qué no solicita futbolistas que se ajusten a ese estilo.
River se encuentra en un laberinto y debe hallar rápidamente una salida para que la crisis no se profundice y no lleve a la destitución de otro técnico, un desenlace que nadie que tome decisiones en el club desea enfrentar.
























