Existen también movimientos en otros ámbitos. Las Islas Malvinas han vuelto a ocupar un lugar inesperado en el discurso presidencial, especialmente después de un inicio caracterizado por la defensa de la autodeterminación de los isleños y varios silencios incómodos hacia Londres. Este cambio no necesariamente plantea una nueva política exterior, pero sí revela una Casa Rosada más atenta al contexto que la rodea. Algo similar ocurre con la relación con los gobernadores, el PRO y diversos sectores empresariales: la proximidad de 2027 empieza a abrir las puertas al pragmatismo libertario.
La semana dejó varias escenas que reflejan esta tensión. En Misiones, Milei se mostró enérgico ante empresarios, mientras a pocos kilómetros productores yerbateros intentaban presentar sus reclamos. En el evento Hotelga, tres economistas debatieron acaloradamente sobre el dólar, el empleo y la actividad frente a un público de hoteleros y gastronómicos. En Malvinas Argentinas, la UIA volvió a solicitar un “puente” para el sector industrial; el funcionario de Economía presente prefirió escuchar y retirarse sin pronunciar palabra. La disputa en la provincia está candente.
La sala de periodistas de la Casa Rosada volvió a ser escenario de un incidente lamentable. Durante el fin de semana, ingresaron delincuentes que revisaron cajones y sustrajeron yerba, azúcar y otros artículos de almacén. Estos incidentes han ocurrido en otras ocasiones en la gestión de Milei, siempre durante el fin de semana, cuando hay menos guardia. Tales hechos no son inesperados; pueden suceder incluso en empresas privadas. Sin embargo, en la Casa Rosada es común, especialmente cuando los salarios son bajos. Justamente, ese lunes se anunció un aumento para las Fuerzas de Seguridad.
Es importante señalar que estos robos han ocurrido bajo diferentes administraciones. Lo que se destaca esta vez es el desorden que dejaron. Esto podría sugerir que alguien de Casa Militar estuvo presente y se marchó apresurado, o que tal vez pretendieron enviar un mensaje al jefe de Casa Militar, con quien no están conformes.
“Robos ha habido siempre”, reminiscen los empleados con varias décadas de experiencia en la Casa Rosada. Durante el gobierno de Néstor Kirchner, se sustrajeron ocho dispositivos Nextel de la oficina presidencial y, en otra oportunidad, se robó el ordenador del entonces secretario general de Presidencia, Oscar Parrilli. Tras una investigación, se descubrió la identidad del culpable a través de las cámaras de seguridad.
En la gestión actual, se han presentado robos en el Museo y en diversas oficinas. En un caso, una computadora del Museo fue hallada más tarde en un horno de la cocina, junto con algunos auriculares y memorias. Se producen constantes hurtos en distintas oficinas, lo que ha llevado a que todo deba estar bajo llave, aunque raramente los incidentes se hacen públicos.
¿Qué se sustrajo en la sala? Algo mínimo: cartones de leche, paquetes de yerba, algunas tazas y comida de la heladera. Tras el hecho, además del personal de Casa Militar, Leandro Cano, subsecretario de Prensa y Actos de Gobierno, tomó notas. Posteriormente, llegó la Policía Federal y la denuncia judicial fue presentada por ellos, cayendo en el Juzgado de Martínez Di Giorgi. “Estuvieron más de una hora, revisaron todo, tomaron fotos, videos y levantaron huellas”, relató alguien cercano al área.
Este viernes, Javier Milei visitó Misiones por primera vez como presidente para cerrar la 47ª Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), que se llevó a cabo en un exclusivo resort de lujo en la selva subtropical de Iryapú. Allí, acompañado de su círculo más íntimo, habló durante más de una hora con empresarios y figuras del mundo financiero.
En su discurso, Milei reafirmó que no tiene intención de modificar su programa económico, a pesar de la cercanía de las elecciones de 2027. “No voy a cambiar ni la política fiscal ni la monetaria”, aseguró. Agregó que si por “un capricho electoral” alterara ahora el rumbo que ha defendido toda su vida, pondría en riesgo su credibilidad. “Yo aquí entré por el bronce”, afirmó, y prometió: “No vamos a aflojar ni un milímetro” en cuanto a disciplina fiscal.
El presidente también rechazó las críticas sobre el tipo de cambio y la falta de actividad. Defendió el récord de exportaciones, el superávit de cuenta corriente y aseguró que 13 de los 15 sectores monitoreados por el EMAE están en crecimiento. “Los datos son los datos”, reiteró. De hecho, se atrevió a prever lo que sucederá después de las próximas elecciones: si el oficialismo obtiene buenos resultados y amplía su representación en el Congreso, advirtió a los empresarios que “se abrochen los cinturones” porque habrá una nueva aceleración en las reformas.
Sin embargo, el tono de sus declaraciones se intensificó con el tiempo. Milei arremetió contra periodistas, opositores y empresarios a quienes considera prebendarios, calificando de “relatos” las advertencias sobre el atraso cambiario, la morosidad y un supuesto giro keynesiano del Gobierno. Un día después de haber adoptado un registro más presidencial al abordar la cuestión de Malvinas, en Misiones recobró rápidamente su faceta más combativa. Desde el IAEF resaltaron la buena convocatoria, aunque lamentaron no haber logrado incluir representantes del peronismo en los paneles.
La visita de Milei no concluyó entre ejecutivos. Tras su discurso, cambió el escenario empresarial por uno militante, trasladándose a otro hotel cercano donde se congregaron seguidores libertarios. Fue recibido con cánticos contra el kirchnerismo, y el Presidente se acercó a saludar a la multitud. La concentración fue intensa aunque breve: cerca de la medianoche ya no quedaba nadie.
A pocas distancias, productores yerbateros intentaron acercar sus reclamos a la comitiva presidencial en el marco de la crisis por el colapso del precio de la hoja verde y la desregulación del mercado. No tuvieron fortuna. Aislado por un importante operativo policial, Milei se retiró de la zona sin establecer contacto con ellos. Así, su primera visita a Misiones dejó postales contrastantes: ejecutivos financieros en un lujoso resort, militantes que arribaron en micros y yerbateros que no lograron acercarse al Presidente.
Hotelga 2026 cerró el viernes con 15.600 visitantes y se presentaron pizzas, empanadas y chefs de todo el país, mientras se desarrollaba un intenso debate entre Matías Kulfas, Antonio Aracre y Osvaldo Giordano sobre las perspectivas económicas, con la participación de empresarios hoteleros y gastronómicos como testigos. La discusión comenzó con diferencias sobre el diagnóstico y rápidamente se centró en uno de los asuntos que más preocupan al sector: el tipo de cambio, la actividad y la falta de reactivación del consumo.
Kulfas fue el más crítico del programa económico. Rechazó la idea de que Argentina esté avanzando a “dos velocidades”, ya que según su análisis, los sectores de campo, energía, minería y finanzas han crecido un 30% desde la llegada de Milei, mientras que el resto apenas un 2,5%. En este sentido, subrayó que los sectores de rápido crecimiento representan solo entre el 5% y el 6% del empleo. Apuntó también al tipo de cambio, argumentando que el Gobierno “se apresuró en anclar el dólar”, lo que tuvo consecuencias directas para el turismo, la gastronomía y la industria.
Aracre respondió defendiendo que los sectores más dinámicos estaban “absolutamente reprimidos” en las últimas dos décadas, y que ese mayor ritmo en las exportaciones es necesario hasta que se logre un equilibrio general. Cuando Kulfas sugirió que el Gobierno debió haber dejado fluir el dólar entre un 20% y un 30%, surgió otro contrapunto: “Si hay algo que Argentina intentó fue dejar correr el dólar y nunca obtuvimos competitividad”, replicó Aracre. Dejó también un mensaje provocador para los empresarios: “Ustedes son los dueños de sus propias microempresas. No esperen que el Gobierno solucione eso, porque no va a suceder”.
Kulfas volvió a contestar, esta vez desde el ámbito laboral, señalando que las reformas propuestas por Milei no han logrado disminuir la informalidad y afirmando que desde diciembre de 2023 se han perdido 241.000 puestos de trabajo, mientras el empleo informal ha crecido. Giordano, más neutral, reconoció que se atraviesan “momentos duros, difíciles”, aunque enfatizó la necesidad del cambio iniciado en 2023 y destacó las ineficiencias que aquejan a la economía. Admitió también las dudas sobre el tipo de cambio de equilibrio, aunque opinó que no será “muy diferente” al actual.
El contexto no era casual. En la apertura, el presidente de FEHGRA, Daniel Prieto, había valorado la situación macroeconómica, pero pidió soluciones impositivas y advirtió sobre la debilidad del consumo gastronómico. “No pedimos privilegios”, fue el mensaje del sector. También estuvieron presentes figuras como Karina Milei, Diego Santilli, Daniel Scioli, Hernán Lombardi, Jorge Macri, Raúl Jalil y Alfredo Cornejo. Además, se celebró el Torneo Federal de Chefs, cuya final fue ganada por Sarasanegro, de Mar del Plata, y se realizó el Mundial de la Pizza y la Empanada.
En un evento posterior organizado por la Universidad Torcuato Di Tella, se analizó el proyecto de ley del Gobierno para “blindar” al Banco Central del “populismo”, refiriéndose a la independencia del poder político. Andrés Neumeyer, profesor de la universidad, propuso introducir en la carta orgánica una cláusula que obligue al Congreso a aprobar medidas que impliquen un aumento de la inflación, argumentando que se trata de un impuesto no legislado. Aunque su propuesta fue considerada un tanto exagerada, Ezequiel Monti, otro profesor de la casa, aclaró que “se dice que la inflación es un impuesto no legislado, pero jurídicamente no lo es”.
Emmanuel Alavare Agis, por su parte, expresó su apoyo a casi todo el proyecto, a excepción de la posibilidad de que el Banco Central tome deuda en el exterior con reservas no localizadas. Fue escéptico ante la idea de que una ley pudiera solucionar problemas derivados de la cultura política: “Me gusta el básquet y, cuando era niño, me compré las zapatillas de Jordan y me di cuenta de que las zapatillas no hacen al jugador, sino al revés”.
En esta línea coincidió Randall Kroszner, profesor en Chicago Booth y exgobernador del Sistema de la Reserva Federal, quien recordó que Taiwán tiene un banco central dependiente del ministerio de Economía, que es creíble debido a sus resultados.
En otro ámbito, el secretario de Coordinación de Producción del Ministerio de Economía, Pablo Lavigne, estuvo presente en el encuentro del Día de la Industria en Malvinas Argentinas, donde el titular de la UIA, Martín Rappallini, solicitó un “puente” para que el sector pueda atravesar el ajuste. Lavigne no se detuvo a hablar con la prensa y se retiró rápidamente. En un momento se invitó al jefe de Gabinete, Diego Santilli, quien aspira a ser gobernador de la provincia de Buenos Aires, pero al parecer recibió la instrucción de no asistir. El ministro de Salud, Mario Lugones, fue el único que asistió, ya que el evento se llevó a cabo en las instalaciones del laboratorio Alea. Al salir, los presentes recibieron una bolsa llena de medicamentos de venta libre.
El ministro de Justicia bonaerense, Juan Martín Mena, anunció que el gobernador Axel Kicillof enviará al Senado provincial cerca de 200 nuevos pliegos de jueces y magistrados para avanzar en la cobertura de cargos vacantes en el Poder Judicial. Durante el XXII Congreso Provincial de Funcionarios y Funcionarias del Poder Judicial bonaerense, que tuvo lugar en Mercedes, Mena destacó el avance en la cobertura de cargos que lleva adelante la gestión provincial, adelantando que el Gobierno está trabajando en una nueva tanda de designaciones.
“Esperamos concretar pronto cerca de 200 vacantes más que estamos finalizando”, afirmó Mena. Esta nueva ronda de designaciones se suma a las 412 que fueron cubiertas el año anterior. El ministro destacó que este proceso no se limitó a esas designaciones y que el Ejecutivo continúa trabajando junto al Senado bonaerense para completar los cargos pendientes.
Sin embargo, este anuncio no aborda uno de los puntos que genera mayor tensión en torno a la Justicia bonaerense: las cuatro vacantes en la Suprema Corte provincial. Mena no especificó si los nuevos pliegos incluirán estos cargos, cuya cobertura ha sido exigida por el propio máximo tribunal. Este tema representa uno de los asuntos pendientes para la administración de Kicillof y provoca tensiones tanto dentro del Poder Judicial como en el ámbito político. Por el momento, el gobernador no parece dispuesto a avanzar con estas designaciones, mientras el Ejecutivo se concentra en completar otros puestos vacantes de magistrados y funcionarios.
La disputa por la cobertura de las cuatro vacantes en la Suprema Corte bonaerense sigue sin solución, y mientras la tramitación permanece estancada, la interna del peronismo se reaviva. Esta discusión suma un nuevo capítulo entre el axelismo y el massismo.
Desde el entorno de Axel Kicillof aseguran que el gobernador busca quedarse con dos de los cuatro lugares disponibles. La estrategia política, explican en diferentes sectores, resulta lógica en medio de la tensión que mantiene con La Cámpora y el Frente Renovador: ceder un lugar a cada uno de estos grupos y dejar el restante para la oposición implicaría, a su entender, un costo político para Kicillof frente a sus principales adversarios dentro del peronismo.
En este escenario, el massismo ha intensificado su postura. La diputada Sofía Vannelli, referente judicial del Frente Renovador, planteó que, dado que Kicillof está concluyendo su mandato, la terna para cubrir las vacantes debería ser elevada por el próximo gobernador. “Considerando que ha pasado tanto tiempo sin avances, sería más apropiado que el futuro gobernador o gobernadora presente la terna”, argumentó Vannelli. Con las posiciones distanciándose, la cobertura de las vacantes en la Suprema Corte ha devenido en otro de los puntos de fricción dentro de las internas del peronismo bonaerense.























