Durante estos encuentros, el mandatario dedica una parte significativa de su tiempo a “trazar la línea política” junto a sus principales colaboradores, adoptando un claro estilo de “liderazgo”, tal como lo describen quienes lo rodean.
Esto no significa, aclararon, que no haya intercambio de opiniones entre los ministros, pero representa un enfoque de conducción diferente al de otros presidentes. Aquellos que trabajaron con Mauricio Macri recuerdan que su modalidad principal consistía en recibir informes sobre los resultados de las distintas áreas del gobierno, tomando nota de ellos.
En su discurso el viernes en la Convención del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), Milei reiteró que mantendrá el rumbo económico sin ceder ante presiones electorales. “Voy a redoblar la ortodoxia” y “no voy a cambiar ni la política fiscal ni la política monetaria”, afirmó. Argumentó que relajar el control sobre la emisión monetaria podría reactivar la inflación, y reafirmó que su meta prioritaria sigue siendo eliminarla por completo.
El presidente está convencido, como ha mencionado en diversas oportunidades, que su gestión es “el mejor gobierno de la historia argentina”. Lo repitió en el encuentro del IAEF, asegurando que su administración ha tomado más medidas “pro-pobres” que ninguna otra, comenzando por el control de la inflación, lo cual beneficia a los sectores más vulnerables.
Se especula que Milei ha decidido adoptar un rol más activo en la defensa de su gestión, alentado por la posibilidad del apoyo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el reclamo argentino por la soberanía de las Islas Malvinas.
Fuentes oficiales sugieren que podría haber un cambio en la postura norteamericana respecto al conflicto, históricamente neutral, gracias a la relación de “confianza” que Milei ha cultivado con Trump. Además, se menciona que la creación de una base naval en el puerto de Ushuaia, anunciada por Milei en su discurso del jueves en cadena nacional, despierta el interés estratégico de la Casa Blanca.
Esto bloquearía la intención del gobierno chino de desarrollar la infraestructura portuaria en Tierra del Fuego. La prioridad de la diplomacia estadounidense es frenar el avance de los intereses de China en la región. Ushuaia es clave en este sentido, ya que permite el control del paso bioceánico a través del estrecho de Magallanes, además de ser una puerta de entrada para la explotación de los recursos de la Antártida.
La cuestión de Malvinas también ha tenido repercusiones políticas internas. Se dice que ha sido un punto a favor para el asesor Santiago Caputo, quien mantiene contactos directos con la administración republicana, así como para el canciller Pablo Quirno.
El Gobierno también espera con expectativas la próxima difusión del índice de precios al consumidor de agosto por parte del INDEC. Las consultoras privadas estiman que la inflación en ese mes se habría situado entre 1,5 y 1,9%, por debajo del 2,1% registrado en julio.
Si se confirma esta desaceleración, los salarios acordados en las negociaciones paritarias volverían a superar la inflación por cuarto mes consecutivo, con un promedio de incremento del 2,3% en agosto, según estadísticas de Synopsis.
Desde mediados del año pasado hasta abril pasado, los aumentos salariales en las paritarias no lograron contener el aumento de precios. Sin embargo, desde mayo la situación se ha invertido, y los sueldos acumulan un crecimiento del 10,8%, resultando en un avance real de aproximadamente 2,5% frente a la inflación.
No obstante, estas cifras contrastan con el descontento social por la situación económica, como revelan distintas encuestas. Así, un estudio reciente muestra que el 53,2% de los encuestados afirma haber perdido la paciencia ante la espera de resultados económicos.
Las mediciones de opinión destacan que la caída del poder adquisitivo de los salarios es una de las mayores preocupaciones de la población, influenciada por el ajuste en las tarifas y la carga de los pagos de créditos familiares en los últimos meses.
Se estima que la carga de deuda (intereses y capital) ha aumentado 8 puntos porcentuales, alcanzando el 20% de los ingresos totales (salarios formales e informales) hacia fin de año, según la consultora Eco Go. Este porcentaje es casi el doble del impacto que tienen las tarifas sobre los presupuestos familiares y explica, en gran medida, la disminución del ingreso disponible.
Actualmente, se estima que el porcentaje de familias con deudas en mora alcanza un récord del 13,7%. A diferencia de años anteriores, cuando la inflación había diluido las deudas, las tasas de interés son ahora significativamente altas. Mientras que en 2023 la tasa real promedio era del 13,5% negativa, en la actualidad se ha vuelto 53% positiva.
La creciente proporción de los ingresos destinados al pago de servicios y deudas reduce los recursos de los hogares para afrontar otros gastos, lo que a su vez impacta en el consumo masivo. En comparación con fines de 2023, se ha registrado una caída de más del 20% en la disponibilidad de ingreso (descontando estas erogaciones).
Este contexto alimenta las preocupaciones en los círculos empresariales de cara a las elecciones de 2027. A pesar de que Milei cuenta con una base de apoyo significativa, enfrenta un bloque opositor que podría hacer incierta la continuidad de sus políticas si alguien consigue canalizar el descontento, una situación que hasta el momento no se ha evidenciado, además de las consideraciones de distintos análisis políticos.
Los acuerdos que el oficialismo ha comenzado a promover, aunque aún sin concretar, buscan mejorar su desempeño electoral. Sin embargo, resulta complicado que Milei pueda ganar en primera vuelta, lo que plantea un desafío importante para La Libertad Avanza, ya que se enfrenta a un bloque opositor que supera el 45%, según datos de Synopsis.
El núcleo más duro del mileísmo representa el 20% del electorado y un 33% corresponde a un sector moderado dispuesto a apoyar a los libertarios, pero un 47% se declara claramente opositor, según la misma consultora dirigida por Lucas Romero.
Los resultados del sondeo muestran un panorama aún más complicado para el oficialismo. De cara a 2027, el 54,8% de los encuestados sostiene que nunca votaría por Milei, frente al 39,7% que sí lo haría. Al respecto, un 26,5% afirma que volvería a apoyarlo, mientras que un 13,2%…























