Matías detalló las escalas salariales y las condiciones laborales en el ámbito de la construcción en España. “Un peón puede ganar alrededor de 1.000 euros, un oficial de segunda está en el rango de 1.200 a 1.300, el de primera ronda los 1.500 o 1.600, y un encargado puede llegar a alcanzar los 1.800 euros”, expuso. Sin embargo, subrayó que “se podría pagar mucho más por el nivel de riesgos que conlleva” trabajar en este ámbito.
El entrevistado describió con firmeza los peligros inherentes a esta profesión: “Nuestro trabajo es mucho más peligroso que el de un mecánico”, aseguró, al tiempo que enumeró los riesgos más comunes, tales como caídas desde alturas, accidentes con andamios y el manejo de maquinaria pesada. “Hay que saber cuándo cortar, y asegurarse de que no haya nadie delante, ya que un disco de la radial puede romperse y dispararse”, advirtió sobre la crucial importancia de las medidas de seguridad.
El desgaste físico también constituye un factor fundamental en esta actividad. “Un operario puede mover entre 50 y 100 sacos de cemento al día”, relató. Aunque la normativa actual establece un límite de 25 kilos por saco, Matías recordó que anteriormente el peso era de 50, lo cual generaba un gran desgaste: “te reventaban la espalda”. Es común que se presenten lesiones en la espalda y las rodillas, y el alivio del dolor muscular se convierte en parte de la rutina diaria, muchas veces con el uso de analgésicos.
El encargado de obras también expresó su preocupación por la falta de relevo generacional en el sector. “Antes, los jóvenes acudían a aprender el oficio, pero ahora cuesta 700 euros el seguro de cada persona, y no resulta rentable contratar aprendices”, señaló. Hizo hincapié en la necesidad de contar con trabajadores calificados en áreas como fontanería y electricidad: “Si se pierde un tubo empotrado, hay que levantar baldosas y picar paredes para localizar la fuga”.
Matías recordó sus inicios en la profesión, cuando aprovechaba los descansos de los oficiales para practicar con ladrillos y muros. Además, destacó que aunque tradicionalmente la construcción ha sido un ámbito predominantemente masculino, “ahora se están integrando algunas mujeres en roles como electricistas y yeseras.”



























