La reunión se realizó el martes por la tarde en la gobernación. Sirvió para acordar una tregua antes del encuentro del consejo del PJ Bonaerense y también para mostrar que los dos dirigentes, unidos por un vínculo frío y distante, marcado por la desconfianza, están dispuestos a negociar asuntos puntuales para evitar una ruptura de la fuerza política.
Un referente de La Cámpora definió el encuentro como una señal en sí misma. Acompañados por un grupo reducido de dirigentes cercanos y habituados a negociar en medio de las turbulencias de la interna, Kicillof y Kirchner pusieron un límite a las fricciones y se sentaron a buscar un entendimiento.
Estas reuniones suelen realizarse antes de las cumbres partidarias, con la intención de llegar a ellas con los acuerdos cerrados y evitar conflictos inesperados. La diferencia con otros encuentros del pasado es que el diálogo entre ambos está muy interrumpido. En el último año solo conversaron cara a cara en dos reuniones con gobernadores y jefes de bloque, en el Hotel Emperador y en la Casa de La Pampa, y hablaron por teléfono para organizar el funeral del Indio Solari.
Cuatro dirigentes fueron clave para que la reunión avanzara y se concretara: el intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermín; el ministro de Obras Públicas bonaerense, Gabriel Katopodis; y los diputados provinciales Mariano Cascallares y Facundo Tignanelli. En medio de una interna intensa, han actuado como interlocutores y nexos entre las partes en momentos decisivos.
Tanto en el cristinismo como en el kicillofismo evaluaron positivamente el encuentro. En La Plata destacaron que se concentró en un asunto concreto: ratificar el acuerdo alcanzado a comienzos de año, cuando se resolvió que Kicillof reemplazara a Máximo Kirchner en la presidencia del PJ Bonaerense y que el líder de La Cámpora quedara al frente del congreso partidario. En el cristinismo, en cambio, le asignaron una relevancia mayor ante la proximidad del calendario electoral.
En el entorno de Kicillof no cambió la desconfianza hacia el diputado camporista y su agrupación. Allí sostienen que el vínculo no dio un giro profundo. “Nunca sabes qué esperar”, dijo un funcionario de alto rango del gabinete bonaerense. Esa posición se mantiene desde hace meses, al igual que la voluntad del gobernador de negociar con Máximo o Cristina Kirchner cuestiones específicas que repercutan en el conjunto del peronismo.
“Hay que ver cómo evoluciona esa relación. Axel está muy consolidado, el contexto internacional nos da señales favorables y hay condiciones en las provincias para el proyecto opositor”, señaló uno de los principales armadores políticos del gobernador bonaerense.
En el Movimiento Derecho al Futuro y en otros sectores peronistas consideran que la derrota de Flávio Bolsonaro en Brasil y de Donald Trump en Estados Unidos, junto con la renuncia del presidente paraguayo, Santiago Peña, dejó a Javier Milei ante una seguidilla de noticias adversas. Los tres eran sus principales aliados en la región. A ese escenario se suma el deterioro que reflejan las encuestas provinciales en la percepción de la gestión libertaria.
“Es positivo que haya diálogo y preparación para el año que viene, porque, en definitiva, el partido es una herramienta importante para el armado electoral. Hay que seguir dialogando. El peronismo tiene que ir unido en el 2027”, afirmó una figura del cristinismo cercana a los Kirchner, que también aclaró: “Esto no significa que se vayan a poner de acuerdo en un candidato de unidad, no es un extremo, es un buen paso”.
En el cristinismo sostienen que, en esta etapa, es “necesario poder hablar”, y por eso valoraron que el encuentro se llevara a cabo. Algunos dirigentes consideran que esa mesa, en la que también participó la vicegobernadora Verónica Magario junto con los cuatro interlocutores, podría ser un espacio adecuado para debatir asuntos centrales para la provincia de Buenos Aires. Entre ellos figura la reelección de los intendentes, hoy un tema prioritario en la agenda peronista provincial.
La reunión tiene un peso simbólico para la convivencia del peronismo bonaerense. Al menos durante unos días, se espera que ningún dirigente de esos sectores quiera poner en riesgo la tregua alcanzada esta semana. El encuentro mostró que ambos saben que, tarde o temprano, deberán negociar. Sin embargo, pese al acercamiento, la tensión seguirá: las diferencias de fondo continúan sin resolverse y los reproches políticos suelen mezclarse con cuestiones personales.
El vínculo entre los dos está muy deteriorado y tiene a una tercera protagonista en el medio: Cristina Kirchner. Solo la necesidad política y electoral de construir una alternativa sólida y viable para enfrentar a Javier Milei puede reunirlos en torno a un acuerdo de convivencia. Por ahora, el entendimiento sigue siendo frágil. Pero, en medio de las profundas divisiones del peronismo, los gestos de acercamiento son bien recibidos.






















