La dualidad de la reducción impositiva
Bajo la administración de Javier Milei, la narrativa de una reducción impositiva masiva encuentra su respaldo técnico en una caída de la carga fiscal equivalente al 3% del PBI. Sin embargo, un análisis pormenorizado del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) revela una profunda asimetría en la distribución de este alivio. Mientras que el sector privado vinculado a inversores, grandes empresas y estratos de altos ingresos se benefició con una reducción neta del 4,48% del producto, el costo fiscal se trasladó en sentido opuesto hacia los trabajadores y consumidores, quienes absorbieron un incremento impositivo del 1,51% del PBI.La eliminación del Impuesto PAIS como eje del ahorro
La pieza fundamental que explica el 43% de la resignación de recursos fiscales es la expiración del Impuesto PAIS, que cesó por ley en diciembre de 2024. Este tributo, nacido bajo la gestión de Alberto Fernández para mitigar la escasez de divisas y encarecer el acceso al dólar, fue tildado de altamente distorsivo por la actual administración. El balance de este impuesto muestra una dinámica pendular: tras un aumento inicial de 0,3 puntos del PBI en el primer año de gestión libertaria, el Gobierno optó por no prorrogarlo, resignando 1,10 puntos en 2025 y otros 1,10 en 2026, lo que arroja una baja neta consolidada de 1,9 puntos del PBI.
En contraste con el alivio corporativo, ciertos sectores experimentaron un endurecimiento de la presión tributaria a través de tres ejes principales:
- Transferencia de Combustibles: Con un incremento del 0,83% del PBI, este tributo subió debido al fin del congelamiento aplicado por la gestión anterior. Aunque se ajusta por inflación y su recaudación debería destinarse al mantenimiento de rutas, la oposición denuncia que estos fondos no se están ejecutando.
- Impuesto a las Ganancias: Se produjo un rebalanceo donde la carga se desplazó de las empresas hacia los asalariados. Milei restituyó el tributo para unos 800.000 trabajadores de ingresos altos, mientras que redujo las alícuotas corporativas (del 30% al 27% y del 35% al 31,5% según el tramo). El resultado fue un alza de la recaudación del 0,54% del PBI entre 2025 y 2026, impulsada mayoritariamente por los aportes personales.
- Monotributo: El régimen simplificado también fue objeto de ajuste, sumando 0,14 puntos del PBI entre 2025 y 2026 tras la actualización de las escalas y cuotas mensuales.
Más allá del Impuesto PAIS, el estudio de IARAF cuantifica otras reducciones significativas que favorecieron principalmente al capital y al patrimonio:
- Derechos de exportación (Retenciones): Representan el 19% de la caída total, con una reducción de 0,87 puntos del PBI.
- Bienes Personales: Explica el 18% del descenso, con una baja de 0,78 puntos del producto.
- IVA: Cedió 0,5 puntos (11% del total de bajas), debido a la suspensión de certificados de exclusión aduaneros y no por una modificación de la alícuota del 21%.
Otros: Internos coparticipados (0,24), aranceles de importación (0,1) y una fracción mínima en combustibles (0,03) completan el esquema de descompresión fiscal.























