Ecuador atraviesa un momento de gran expectación. La decisión de Gallardo de aceptar el cargo ha generado una revolución en la federación y en el entorno futbolístico del país. “Para nosotros es muy fuerte que una personalidad del fútbol como Gallardo venga a ser nuestro entrenador”, comentó un dirigente de la federación ecuatoriana.
El impacto de su trayectoria, tanto como jugador como director técnico, es innegable: ha cosechado 30 títulos (15 como futbolista y 15 como entrenador), ha ganado tres Copas Libertadores (dos como director técnico y una como jugador) y ha participado en dos Copas del Mundo con la selección argentina. Su llegada ha sido tan significativa que el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, planea recibirlo en la residencia oficial.
Gallardo llegará a Ecuador a fines de esta semana, completará la firma de su contrato, que tendrá vigencia hasta el Mundial 2030, y será presentado oficialmente. Rápidamente, viajará con su cuerpo técnico a Asia para reunirse con sus jugadores y llevar a cabo una gira que consta de tres amistosos programados para las fechas FIFA de septiembre y octubre.
El primer desafío en esta nueva etapa será anunciar la lista de convocados, la cual ya está lista. El primer partido amistoso se disputará el 24 de septiembre contra Corea del Sur, en Suwon. Luego, el equipo se trasladará a Japón para participar en un cuadrangular amistoso. El 1 de octubre se enfrentará al equipo local y, el 5 de octubre, jugará contra Panamá o Nueva Zelanda, dependiendo de los resultados.
Gallardo tiene el objetivo de elevar el rendimiento de una selección que ha mostrado un crecimiento notable bajo la dirección de técnicos argentinos. Con Gustavo Alfaro, Ecuador volvió a clasificar al Mundial de Qatar tras una ausencia en Rusia 2018, aunque fue eliminado en la fase de grupos. Luego, Sebastián Beccacece llevó al equipo al Mundial 2026, donde finalizó segundo en las eliminatorias con 29 puntos y alcanzó los 16avos de final, destacándose una victoria ante Alemania.
Sin embargo, Ecuador ahora busca un enfoque más ambicioso, no conformándose con éxitos históricos, sino estableciendo un camino hacia la victoria constante. Se considera que Gallardo es el indicado para liderar esta transformación. Según trascendió, uno de los aspectos que más atrajo al técnico fue el ambicioso proyecto deportivo presentado por la federación, enfocado en consolidar una selección competitiva.
Francisco Egas, presidente de la Federación Ecuatoriana de Fútbol, informó en un video sobre la llegada de Gallardo, destacando que “en el fútbol hay momentos que cambian todo” y subrayando la importancia de la exigencia para evolucionar y pensar en nuevas metas.
Además, Gallardo se mostró entusiasmado por contar con numerosos talentos jóvenes en el plantel, considerada la mejor generación en la historia del fútbol ecuatoriano. En años recientes, muchos futbolistas han comenzado a brillar en ligas de elite, reflejando un aumento significativo en el valor de la plantilla, que ha pasado de 100 a 400 millones de dólares en seis años.
Entre los destacados se encuentran figuras como Moisés Caicedo, del Chelsea; Piero Hincapié, del Arsenal; Willian Pacho, del PSG, y Pervis Estupiñán, del Milan, entre otros. También se menciona a Kendry Páez, una promesa adquirida por Chelsea a los 16 años, a pesar de un paso poco afortunado por River.
En esta nueva etapa, Gallardo no contará con Matías Biscay, su asistente principal, quien no se unirá por motivos personales, aunque existe la posibilidad de que se reintegre en el futuro. El cuerpo técnico estará compuesto por Hernán Buján, Alejandro Albornoz, los preparadores físicos Pablo Dolce y Diego Gamalero, además del videoanalista Nahuel Hidalgo y el entrenador de arqueros Juan Carlos Docabo.
Mariano Barnao será secretario de selecciones y se están evaluando incorporaciones adicionales. Por otro lado, Gallardo se encontrará con Matías Baretta, un exgerente de River y actual director comercial de la federación.
Gallardo se establecerá en una zona residencial de Quito, donde planea construir el equipo con proyección hacia el protagonismo, utilizando formaciones que ya son parte de su estilo, como el 4-1-3-2 o el 4-3-3.
Este desafío representa un nuevo capítulo en la carrera de Gallardo, quien ha tenido experiencias previas en Nacional, River y una breve etapa en el Al-Ittihad de Arabia Saudita. Jorge Célico, quien ha dirigido a la selección ecuatoriana, augura un buen futuro para Gallardo, afirmando que si mejora los resultados y logra una destacada participación en la Copa América y en las eliminatorias, podría dejar una huella imborrable en el país.























