Para un inmueble cuyo valor es de u$s100.000, la variación entre ambas situaciones es notable, además del plazo de pago elegido. Antes de proceder con la aprobación del crédito, los solicitantes deben cumplir con un requisito previo: disponer de una parte del costo de la vivienda en ahorros.
El banco, además del ingreso mensual, demanda que el interesado haya ahorrado un porcentaje del valor del inmueble.
Ser cliente del Banco Nación influye en el costo de la cuota. Para aquellos que perciben su sueldo en esta entidad, la tasa nominal anual (TNA) es del 6%. En contraste, aquellos que no lo hacen enfrentan una TNA del 12%.
A un plazo de 20 años, la primera cuota se establece en $917.649, lo que implica que el grupo familiar debe demostrar ingresos netos mensuales de $3.670.595, mientras que cada titular debe aportar un mínimo de $1.835.297.
Si se opta por un plazo de 30 años, la cuota desciende a $811.476, y el ingreso familiar necesario se reduce a $3.245.905. En este caso, el monto mínimo correspondiente a los titulares se establece en $1.622.952.
Para quienes no cobran sus haberes en el Banco Nación, los montos son aún mayores. En un plazo de 20 años, la cuota asciende a $1.172.657, requiriendo ingresos mensuales de $4.690.627 entre titulares y codeudores. Así, una familia deberá alcanzar aproximadamente $4,7 millones netos por mes para financiar hasta u$s75.000 de un inmueble valorado en u$s100.000. Cada titular deberá demostrar al menos $2.345.313 en ingresos. Para un plazo de 30 años, la cuota se reduce a $1.095.472, pero el ingreso familiar requerido se mantiene alto, alcanzando los $4.381.890, con un mínimo de $2.190.945 para los titulares.
El impacto de cobrar el sueldo en el mismo banco o en otra entidad es casi tan significativo como el plazo seleccionado. En algunos casos, la diferencia puede superar el millón de pesos mensuales para acceder al mismo monto de financiamiento.
Aun así, contar con el salario necesario no garantiza la obtención del crédito. El Banco Nación financia hasta un 75% del valor de la propiedad, lo que implica que el comprador debe contar con el 25% restante.
Para una vivienda de u$s100.000, el préstamo se limita a u$s75.000, quedando u$s25.000 a ser cubiertos por ahorros.
Este ahorro puede representarse como uno de los mayores desafíos. Una familia puede tener el ingreso mensual necesario, superar la evaluación crediticia y tener capacidad para pagar una cuota cercana al millón de pesos, pero aún debe haber reunido una cuarta parte del costo total de la propiedad.
Los u$s25.000 también podrían no incluir todos los gastos asociados con la compra. A la operación se le pueden añadir costos relacionados con la constitución de la hipoteca, además de la evaluación final que realizará el banco sobre los ingresos y el perfil crediticio del solicitante.
El importe de la cuota está limitado en función de los ingresos del grupo familiar, lo cual determina el monto accesible mediante este tipo de financiamiento.
El límite que rige estos cálculos es del 25%. La cuota inicial no puede superar ese porcentaje de los ingresos netos computables del grupo familiar.
Una cuota cercana a $1 millón exige ingresos mensuales cercanos a los $4 millones. Así, los $917.649 requeridos para clientes a 20 años demandan alrededor de $3,67 millones, mientras que los $1.172.657 para quienes no acreditan haberes en la entidad elevan el mínimo a casi $4,7 millones.
El banco permite incorporar hasta dos titulares y dos codeudores para alcanzar el nivel de ingresos necesario. Cada titular debe contribuir con al menos el 50% del monto requerido.
Ampliar el crédito a 30 años reduce la cuota inicial y, por ende, también el ingreso necesario para calificar. El capital permanece expresado en UVA y las cuotas se ajustan conforme al valor de dicha unidad.























